Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Darida: “Yo diría que soy el líder de la República Checa”

El centrocampista del Hertha de Berlín, factótum del juego de su selección, es el futbolista que más kilómetros recorre de la Bundesliga

Darida, en un entrenamiento.
Darida, en un entrenamiento. REUTERS

La República Checa tiene un jugador que sube, baja, quita, pasa, se ofrece y ayuda a sus compañeros en todo el campo. De área a área. Vladimir Darida (Pilsen, 1990) no destaca por su estatura ni por su volumen. Es ligero como los organismos que consumen poco oxígeno. Juega en el Hertha y entre los analistas del Real Madrid ganó fama por ser uno de los centrocampistas del mundo que más kilómetros es capaz de recorrer sin perder frescura en las piernas ni lucidez con la pelota. Si España quiere desmontar a Chequia primero deberá desconectar a Darida.

Pregunta. Holanda eliminó a España del Mundial de Brasil y Chequia eliminó a Holanda de la Eurocopa. ¿Qué le sugiere debutar contra España?

Respuesta. Superamos a Holanda porque jugamos bien situados en defensa, con contragolpes veloces. Después ganamos en Turquía y en Kazajistán. Eso nos dio confianza y fuimos más valientes con el balón. Ahora espero que podamos mostrarlo en la fase final. Debutar contra España puede ser una pequeña ventaja. Ellos aún no estarán rodados. Van a estar muy pendientes de evitar errores y jugarán sobre seguro.

P. ¿Cuáles son los rasgos característicos de su equipo?

R. Primero, la unidad. Luego, que somos variables. Tenemos dos caras. Contra equipos buenos somos capaces de jugar desde una buena defensa. Contra rivales más fáciles somos capaces de hacer circular el balón. Sabemos jugar y también sabemos rascar.

P. ¿Qué conecta a esta selección con los equipos checos míticos, el subcampeón del Mundial de 1962, el campeón de la Eurocopa de 1976, el subcampeón en Wembley en 1996…?

R. Después de 2012 hubo un cambio generacional. Se notó en la fase de clasificación para el Mundial. Nos faltó experiencia. Ahora contamos con muchos jugadores del Sparta de Praga y el Viktoria Pilsen, que han jugado Europa-League. Llevamos dos años juntos. Eso ayuda.

Tenemos dos caras. Sabemos jugar y también sabemos rascar

P. ¿Usted es un líder?

R. Sí, diría que sí. Hay dos o tres jugadores con 30 o 35 partidos internacionales como yo que tenemos más responsabilidad.

P. La final del 1976 se recuerda sobre todo por aquel penal de Panenka, que descolocó a Maier con un toque poético. Hay quien dice que ese gesto es fiel reflejo del carácter pícaro de los checos. ¿Quién es el pícaro en esta selección?

R. Se me ocurre Barek Dockal.

P. ¿Usted no?

R. Yo soy más racional. Aunque mi sueño sigue siendo hacerle un gol al Bayern desde media cancha. Siempre tengo en mente que Neuer suele situarse lejos de su portería.

P. Usted es considerado el mejor fichaje del Hertha de la temporada, y el Hertha fue el equipo revelación de la Bundesliga. ¿Cuál es su papel?

R. El juego del Hertha no está centrado en mi persona. Jugamos como equipo. Triangulamos mucho en el centro del campo, sobre todo con Skjelbred y Lustenberger. Miramos siempre donde está el otro. Nos complementamos bien, intercambiamos mucho las posiciones. Siempre tenemos un ojo puesto en los movimientos defensivos. Estamos muy pendientes el uno de los otros. Con la selección juego un poco más retrasado.

P. ¿Siempre quiso ser medio?

Cuando salimos a la contra pienso en Krajici, nuestro extremo izquierdo. Es uno de los más rápidos

R. Sí. Me encanta estar en contacto con el balón.

P. Usted recorre 12,6 kilómetros por partido. Ahora hay técnicos que valoran mucho la resistencia. ¿De dónde le viene ese don?

R. Correr me gusta. Pero no le doy excesiva importancia a esta estadística. Nunca tengo claro cuánto corro. A veces me sorprendo. Pienso que corrí 14 kilómetros y luego resulta que sólo fueron once. Otras veces creo que no corrí nada y al final resulta que fueron 13,4 kilómetros. Mi virtud es que acabo los partidos con la misma fuerza que al empezar. En el Friburgo corría menos porque jugaba más como mediocentro, posicionado atrás; casi como en Chequia.

P. ¿Se planteó hacer atletismo?

R. Nunca.

P. Le llaman El Pulmón de la Bundesliga.

R. Desearía que los periodistas tomaran nota de que Darida no sólo sabe correr, sino que también sabe tocar bien el balón.

P. ¿No cree que el fútbol español ha redefinido el concepto del mediocampo?

R. La primera vez que lo vi fue cuando jugamos con el Pilsen contra el Barcelona. Fui suplente, desgraciadamente. Pero la selección juga muy parecido. Pases cortos y veloces, y luego un pase que te pilla por sorpresa. Es muy complicado jugar contra esa clase de equipos. Cansan al rival, provocan errores, encuentra los agujeros… Y castigan con crueldad.

P. Le tocará marcar a Silva o a Iniesta. ¿Admira a alguno especialmente?

R. ¡A Iniesta! ¡Qué ojo tiene! Cuando recibe el balón ya sabe a dónde ponerlo. Al primer toque, o al segundo. Decide siempre bien. Yo intento jugar igual, con cabeza. Intento tener las situaciones resueltas antes de recibir la pelota. Luego, inevitablemente, también tienes que usar la intuición. No tengo la virtud de regatear a tres. Lo mío es dar pases en corto y algún pase sorpresivo.

P. ¿No le gusta regatear?

R. En el mediocampo los rivales se te echan encima desde los cuatro costados. Y los errores no están permitidos. Una pérdida de balón puede ser fatal.

P. España suele jugar muy arriba, metida en campo contrario. Cuando el rival recupera el balón, el primero pase es el más complicado porque suele estar rodeado de españoles. ¿Cuál es su salida natural?

R. Cuando recuperamos el balón, alzo la mirada. Busco a los delanteros, a los jugadores que estén más arriba. El destinatario tiene que tener la calidad de mantener el balón o desenvolverse bien en la banda. Por ejemplo, Krajici, nuestro extremo izquierdo. Es uno de los más rápidos de nuestro equipo.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.