La calidad bien entendida
Yéfim Bogoljúbov consiguió un final de damas ganador contra Dawid Przepiórka tras un ataque furibundo, en 1922


La máxima armonía entre las piezas y su eficacia en la consecución de un objetivo son dos de los muchos valores útiles en la vida real que pueden aprenderse a través del ajedrez. La transferencia entre el deporte mental y la realidad cotidiana es evidente en la partida cuyo desenlace se analiza en este vídeo, que además incluye una enorme belleza en la ejecución.
No es casual que el ganador vuelva a ser Yéfim Bogoljúbov (1889-1952), de cuyo gran talento ya disfrutamos hace un mes con una jugada en la que batió contra Spielmann. Como entonces, el alemán de origen ucraniano exprime hasta la última gota el potencial de cada una de sus figuras para un ataque furibundo, que se traduce en un final de damas ganador.


























































