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De Valladolid a Milán con el himno del Atlético sin parar

Más de 20.000 seguidores rojiblancos se citan en la 'fan zone' antes de la final

Aficionados del Atletico de Madrid en Milán Edición: Quality

A la sombra de la mole modernista de la estación central de Milán, que mezcla el Art nouveau y el Art déco, se van apiñando los más de 20.000 seguidores del Atlético citados en la fan zone. La concentración es un crisol de aventuras y anécdotas procreadas por un sentimiento pasional que a veces bordea el paroxismo. Juan, Nacho, Carlos y David, cuatro vallisoletanos acaban de culminar un viaje en coche de 18 horas con el himno del Atlético puesto desde que salieron el viernes después de comer hasta este sábado. “Teníamos que turnarnos al volante y que mejor que el himno para no dormirnos”, cuentan antes de internarse entre el gentío que va acercándose a la fan zone. “Ha sido un poco rayante, pero todo sea por el Atleti, por ganar de una vez la Copa de Europa”

La cerveza corre entre media docena de seguidores que también han utilizado el coche como medio de transporte. Cuatro de ellos, dos parejas, han sido víctimas de la usura hostelera. Tenían reservadas habitaciones desde el mes de marzo. “Nos las cancelaron hace dos semanas después de haberlas pagado. Nos devolvieron el dinero sin avisarnos y recibimos un correo. Lo hemos denunciado”, cuenta Clara, rojiblanca del barrio de Tetuán. “Aun así, hemos decidido venir. Dormiremos en los coches” asegura Mario, mientras apura una lata de extraída de una nevera de campo.

El calor aprieta en Milán y muchos grupos de seguidores buscan refugio a la sombra en los pocos árboles que rodean la plaza Duca D’Aosta. El animador del reciento, micro en mano, empieza a calentar a la hinchada solicitándoles que canten el himno del Atlético. También truena por la megafonía la versión de Sabina, música electrónica y, cómo no, el Thunderstrack de AC/DC. “Esto te pone la piel de gallina. Somos puro rock and roll. Ojalá esta noche podamos quitarnos ese peso de encima que es no poder presumir de haber ganado una Copa de Europa”, asegura Alicia, que luce en su brazo derecho un tatuaje con la cara de Germán Burgos: “El Cholo está muy bien, pero yo me identifico más con El Mono, que va más con mi forma de ser”.

A algo más de 200 metros de la fan zone, en el Wrstin Palace, Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, lanza una proclama antes de la comida oficial. “Esta vez llegamos menos cansado que a Lisboa”. Cerezo no quiere hablar del helicóptero que molestó a Simeone. No quiere irritar a la UEFA, no sea que tome represalias. "Ni me he enterado. No he hablado con nadie del helicóptero, es una cosa nueva". “¿Y Richard Gere en el Madrid?”, le preguntan. "No tengo ni idea. Este es un hombre muy conocido, desde que nació en Estados Unidos es del Real Madrid", ironiza.

De vuelta a la fan zone, la masa rojiblanca ha crecido notablemente cuando el animador anuncia un mensaje que será transmitido por la pantalla gigante instalada. Es Gabi, el capitán: “Faltan unas horas para la final. Queremos daros las gracias por vuestro apoyo y por haber viajado hasta Milán. Nunca dejes de creer”.

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