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El Deportivo habita en la casa de los líos

El Madrid se jugará sus opciones en la Liga ante un rival con crudas tensiones en el vestuario y un técnico con el futuro en duda

Víctor Sánchez del Amo, en el partido contra el Barça.
Víctor Sánchez del Amo, en el partido contra el Barça. EFE

No hay sosiego en el Deportivo, que tras una segunda vuelta plena de zozobras futbolísticas asiste, justo tras sellar su continuidad en la máxima categoría, al estallido del conflicto que se gestaba en su vestuario. Todo ocurre en la víspera de recibir en Riazor al Real Madrid con la lupa de la decisión liguera sobre el estadio coruñés. A ese partido llega el equipo gallego con dos futbolistas, Luisinho y Lopo, apartados del grupo y un técnico, Víctor Sánchez del Amo, que firmó la renovación en enero, cuya continuidad está en duda. Al entrenador se le critica porque el equipo ha ganado dos partidos en cinco meses y por la gestión de un colectivo en el que proliferan los descontentos.

El fuego cruzado se gestó antes de comenzar la Liga y en casi todas las salsas ha mojado Luisinho, un zurdo de carácter volcánico y buen rendimiento sobre el verde. El pasado mes de agosto tuvo un encontronazo en un entrenamiento con Arribas que el entrenador calificó como algo más que “un rifirrafe”. “Fue algo mucho más importante”, deslizó Sánchez del Amo. El incidente se saldó con una sanción económica a ambos futbolistas y con un tenso cruce de comunicados entre Luisinho y el resto de la plantilla. Ayer el representante del jugador luso, Jorge Teixeira, acusó a Sánchez del Amo de urdir esa declaración en la que se le señalaba por cometer varias faltas graves con compañeros y técnicos. Y acusó al entrenador de querer destruir la carrera de Luisinho.

Hace un par de semanas Luisinho, que en los últimos meses ha visto cómo Víctor prefería alinear en la izquierda a laterales derechos, se refirió en una reunión del equipo a una discusión que tuvieron en un entrenamiento Oriol Riera y Lucas Pérez y expuso que con él y Arribas la vara de medir fue diferente. Víctor le expulsó de la sala y le apartó del equipo hasta que medió el presidente, Tino Fernández, que antes del partido ante el Villarreal pidió que se reintegrase con el grupo.

Entrenador desautorizado

Gran parte de la caseta sintió entonces que se desautorizó al entrenador. Tras el triunfo en El Madrigal se retomó la situación anterior, con Luisinho al margen, también con Lopo, otro de los críticos con el técnico “Los jugadores tratan al entrenador como a un paquete”, asegura el representante de Luisinho.

“No es una situación ideal”, reconoce el centrocampista costarricense Celso Borges. “He vivido más líos aquí en un año que en toda mi carrera”, sostiene el veterano Cani. “Somos más de 20 profesionales, pero quizás alguno no lo ha sido del todo”, lamenta Pedro Mosquera, que ha demandado una explicación pública a los aficionados sobre lo sucedido esta temporada en la intimidad blanquiazul. Subyacen también las reticencias de un sector de los responsables deportivos del club a que sea Víctor el que comande al equipo la próxima campaña. Y con el Madrid a la vuelta de la esquina se reabren también heridas futbolísticas como el reciente 0-8 contra el Barcelona. “Aquel día sentí vergüenza deportiva y nos afectó muchísimo, vamos a competir a tope para que no se repita”, asegura Borges.

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