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Basilea pasa por Anfield

El Villarreal confía en hacer valer ante el Liverpool la ventaja de la ida para alcanzar la final de la Europa League

Liverpool vs Villarreal
Liverpool vs Villarreal  Marcelino (i) junto a un ayudante. REUTERS

No hay escenario en el mundo con más mística y liturgia que Anfield, santuario de, al menos una vez en la vida, obligado peregrinaje para los devotos aficionados al fútbol. Ningún lugar mejor para que el Villarreal logre hacer historia y por primera vez en sus 93 años de vida, alcance una final, de la Europa League nada menos. “Estamos muy contentos e ilusionados por jugar esta semifinal, que vamos a sufrir y disfrutar, con la esperanza de ser competitivos y tener opciones de pasar a la final”, considera prudente Marcelino, el entrenador del Villarreal.

Como un guiño amable, un radiante sol primaveral y una temperatura cálida recibieron al club de Roig en Liverpool al que acompañarán 2.000 aficionados amarillos. El 1-0 de la ida en El Madrigal concede cierta ventaja al equipo de Marcelino, competitivo al máximo en esta temporada para recordar, convertido de nuevo el club castellonense en un habitual de Europa, como si el descenso a Segunda sufrido cuatro años atrás fuese un mal sueño lejano, como si nunca hubiese sucedido. “Desde el descenso han ocurrido muchas cosas en el club, muchas de ellas buenas. A lo mejor no pensaba que íbamos a estar en una semifinal de Europa League en estos momentos, pero sí de que subiríamos, que tendríamos un equipo fuerte para estar aquí y disfrutar del partido ante el Liverpool”, se sinceró Bruno Soriano, el capitán de este nuevo Villarreal.

Con cordura, paciencia y equilibrio presupuestario, el conjunto castellonense vuelve a ser un club amable, señorial, de buen gusto, más práctico que vistoso, sin los alardes de grandeza de una década atrás, con jugadores de renombre como Riquelme, Forlán, Sorín o Senna que estuvieron a un paso de convertirse en finalistas de la Champions, algo impensable en el fútbol mundial. Un equipo de una ciudad de 50.000 habitantes discutiendo la hegemonía de los grandes de Europa, una gesta romántica comparable, quizá con más mérito, que la conseguida por el Leicester, campeón de la Premier.

Anunció Jürgen Klopp una semana atrás que la vuelta sería diferente, que el empuje de The Kop, de todo Anfield, el “You´ll never walk alone”, el peso de la historia, el color rojo de su vestimenta puede resultar demasiado peso para su rival. La remontada final ante el Dortmund (4-3) tras ir perdiendo por 1-3, también invita al optimismo al técnico alemán que siempre sonríe, en las buenas y en las malas. “En ninguno de los casos nos vemos condicionados y mermados por jugar aquí. Todo lo contrario, es una motivación mayor, pasar a una final desde Anfield”, entiende Marcelino. “Sabemos lo que tenemos que hacer”, advierte Soldado amparándose en la solidez defensiva del Villarreal y su contragolpe letal.

En desventaja y ante los suyos, el Liverpool tiene la obligación de atacar y por ahí puede llegar su sentencia. “Va a ser diferente. Espero un equipo que nos presione más arriba en la iniciación del juego, que sea más directo, sin tanta pausa en la iniciación, posiblemente con diferente sistema de juego y con algún jugador diferente. Pero no nos va a condicionar ni cambiar nuestra forma de jugar”, analiza el técnico del Villarreal.

Con la tranquilidad que da el haber conseguido con antelación la clasificación para la Champions, el Villarreal tiene el ánimo por las nubes. “Tenemos una gran ilusión pero en ninguno de los casos se transformará en responsabilidad que nos genere ansiedad”, razona Marcelino que dispone de su plantilla al completo y con Bruno como bandera y emblema para intentar asaltar Anfield y llegar a la final de Basilea.

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