MUNDIAL DE MOTOCICLISMO | GP DE ESPAÑA

El Doctor Rossi da una clase magistral en Jerez

El italiano domina la carrera de principio a fin en un fin de semana en el que hace un completo con la pole, la vuelta rápida y la victoria, por delante de Lorenzo y Márquez

Lorenzo, Rossi y Márquez en el podio de Jerez.
Lorenzo, Rossi y Márquez en el podio de Jerez.JORGE GUERRERO / AFP

Cuando decida, quién sabe cuándo o por qué, quitarse el mono de cuero y no subirse a la moto más que para dar vueltas en su querido Ranch, donde le queda mucho que enseñar a los pilotos de esa Riders Academy que tantas buenas carreras están regalando a los aficionados, debería también pasearse por las universidades del mundo y hacer honor a ese título que le concedieron hace ya bastantes años, cuando nadie le imaginaba a los 37 brindando espectáculos como los de este domingo. De momento, Valentino Rossi, el Doctor, tiene bastante con ofrecer las clases magistrales en la pista, donde mejor sabe expresarse.

Especialmente en fines de semana así, cuando todo le sale a pedir de boca. Cuando tiene la moto tan a punto que (según confesó) exige a sus mecánicos mejorar la frenada y se esfuerza por perfeccionar las líneas, lo mejor de su M1 y de su pilotaje; cuando tiene el ritmo que quiere (y no necesita echar un vistazo al lado derecho del box, como denunció Lorenzo que había hecho en Austin); cuando hace la pole, la vuelta rápida y se adjudica la victoria. Y cuando la presión por ese décimo título al que sigue aspirando con vehemencia todavía no se deja sentir con tanta fuerza en la cuarta cita de la temporada, de modo que no tiene que recurrir más que a pilotar, simple y llanamente. Que parece fácil, pero no lo es. No lo es ganar a Lorenzo en Jerez. Ni imponerse a Márquez.

Salía desde la pole. Resulta que este año, el del regreso de Michelin, los neumáticos con los que él empezó a competir en la categoría reina, hasta eso se le da bien. Y no solía. El año pasado apenas salió en cinco ocasiones desde la primera línea. Así que muchos domingos tuvo que vestirse de héroe y firmar remontadas como aquellas de sus años mozos. Pero ya no. A los 37, Rossi está hecho un chaval. Este domingo, en Jerez, que no celebraba una pole del italiano desde 2005, además, se vistió de dominador absoluto y ganó la carrera al estilo de su compañero de equipo: de la primera curva a la última. Bueno, para ser exactos, Lorenzo logró meterle la rueda en el tercer giro, pero la ilusión apenas le duró unos segundos.

La Yamaha se lanza en Crivillé y asegura la victoria en la última aceleración, un martirio para la Honda y para Márquez, como lo era casi cada paso por Dry Sack

El italiano, cuyo objetivo era evitar la escapada del mallorquín, acabó perdiéndose él por la línea de fondo. En aquel tercer giro logró meterle medio segundo. Y otro medio en el sexto. Lo hizo gracias a una buena elección de neumáticos (duro delante y duro atrás, como los cuatro en cabeza), y a una M1 tan equilibrada y tan fina que parece lista para cualquier batalla, pero especialmente para la de Jerez, un circuito a la medida de la Yamaha, que vuela en las últimas curvas rápidas: se lanza en Crivillé y asegura la victoria en la última aceleración, un martirio para la Honda y para Márquez, como lo era casi cada paso por Dry Sack (curva seis), donde habitualmente se iba largo, pues busca ganar en frenada todo lo que pierde por culpa del motor. Rossi, no. Rossi lo bordó. Y así, puntada a puntada, fue alejándose de Lorenzo, que también lo iba bordando. Y que confiaba en volver a pillarle pasado el ecuador de la prueba. Hasta que algo falló.

Después de enlazar cuatro giros perfectos, con la misma cadencia que los de su compañero Valentino (de la vuelta 13 a la 16), y enganchar un quinto dos décimas más rápido, y seguir recortando distancias, para acercársele a dos segundos (a falta todavía de ocho giros para el final), su neumático trasero dijo basta: empezó a provocarle mucho spinning: un corto y frecuente rebote de la goma trasera que impide pilotar con normalidad. Dijo Rossi que también lo sufrió, pero él podía jugar con su ventaja. Lorenzo, en cambio, se vio obligado a bajar el ritmo y a renunciar al ataque. Se tuvo que conformar con lo que tenía. Por entonces Márquez –había intentado seguir a su rueda, y lo había logrado hasta que el mallorquín puso la directa– ya no le seguía, así que el segundo puesto era suyo.

Brad Binder, una remontada para la historia

Brad Binder, líder de Moto3, hizo historia en Jerez al ganar la carrera, la primera de su historia y la primera de un piloto sudafricano desde que Jon Ekerold ganara la prueba de 350cc en Monza el año 1981. Y de eso hace 35 años. Lo mejor, sin embargo, no fue el hecho, sino cómo Binder logró su victoria. El chico, piloto del equipo oficial de KTM, salió desde la última posición de la parrilla porque había sido sancionado al identificar los comisarios técnicos en la inspección practicada tras la sesión de clasificación que corría con una centralita electrónica que no estaba homologada. Aunque apeló, dicha apelación fue rechazada.

Pero Binder salió el último, empezó a adelantar pilotos y a diez giros del final ya rodaba 4º, a pocos segundos del grupo en cabeza, donde peleaban por la victoria Navarro, Bagnaia, y el joven descubrimiento de Valentino Rossi, Bulega, un talento enorme. Al siguiente giro, ya se había ganado el derecho a tutearles. Y a seis vueltas para el final se puso primero: había obligado a Navarro, que se fue algo largo, a levantar la moto en el adelantamiento para no caer, porque el contacto existió. En pocas vueltas abrió distancia y la pelea fue por el segundo y tercer puesto: Bulega y Bagnaia le acompañarían en el podio.

Como era bueno para Márquez el podio. Especialmente porque cuando salvó la segunda y la tercera caída entendió que era el momento de conformarse con el tercer puesto. Tampoco a él le ponía nadie en apuros. Hacía mucho rato que Pedrosa también rodaba muy lejos, tratando de poner con su pilotaje, con un pilotaje impostado, mejor dicho, lo que el neumático de seguridad de Michelin no le permite hacer con naturalidad. Al menos esta vez logró un decente cuarto puesto y no acabó en el suelo, como en Austin. O retirado, como Dovizioso, que tuvo un problema con la bomba de agua. Y ya van tres ceros consecutivos, ninguno por responsabilidad propia.

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