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El Espanyol reacciona a tiempo

Los blanquiazules, mejorados respecto al partido del Levante, igualan por medio de Asensio un gol de Aspas en un choque dominado al inicio por el Celta

Jonny y Abraham pugnan por el balón. Ampliar foto
Jonny y Abraham pugnan por el balón. EL PAÍS

El Espanyol y el Celta se neutralizaron en Cornellà. El partido amaneció teñido de celeste, con un dominio absoluto del cuadro gallego, que se adelantó en el marcador con un gol de Iago Aspas. Pero el conjunto blanquiazul se rebeló frente a la adversidad y sus propios miedos. Le discutió la intensidad al equipo de Berizzo y un golazo de Asensio selló el resultado: 1-1. Un empate que deja al Celta en la zona de la Europa Liga y al Espanyol todavía con el rabillo del ojo puesto en la zona de descenso.

Espanyol

4-3-3

Constantin Galca

13

Pau

16

Javi López

22

Álvaro

3

Rubén Duarte

4

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Víctor Sánchez

12

Diop

17

Hernán Pérez

25

1 goles Gol

Marco Asensio

24

Cambio Sale Enzo Roco

Óscar Duarte

10

Cambio Sale Caicedo

Abraham

7

Cambio Sale Burgui

Gerard

1

Sergio Álvarez

19

Jony

22

Cabral

20

Sergi Gómez

21

Planas

6

Radoja

5

Marcelo Díaz

8

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Pablo Hernández

10

Nolito

14

Cambio Sale T. Bongonda

Orellana

9

1 goles Gol Cambio Sale Guidetti

Aspas

Celta

4-2-3-1

Eduardo Berizzo

Una vuelta atrás, en Balaídos, se firmó el adiós de Sergio González en el banquillo del Espanyol. Un cambio de rumbo que, en cualquier caso, no disimuló las carencias del cuadro de Cornellà. Hace tiempo que el Espanyol anda por los campos sin carnet de identidad, desconoce a qué juega el conjunto de Galca; tampoco lo sabía el equipo que dirigía González. Todo lo contrario le pasa el Celta del Toto Berizzo. El equipo gallego, atrevido y valiente, se anima ante cualquiera, lo mismo da que enfrente tenga al Barcelona o al Madrid, mucho más si juega contra un equipo como el Espanyol, que le cede la iniciativa.

Hasta que la agujas marcaron la media hora de partido, solo hubo un equipo en Cornellà: el Celta. Con excepción de un balón que le birló Abraham a Marcelo Díaz y que sirvió para que el interior catalán se plantara sin suerte ante Sergio Álvarez, todo se pintó de celeste en la casa del Espanyol. El conjunto gallego se instaló en el campo blanquiazul y, cuando los muchachos de Galca le robaban el cuero a los de Berrizo, estaban demasiado lejos del arco de Sergio Álvarez. Era como escalar una montaña sin cuerdas para un equipo al que le cuesta demasiado hilvanar tres pases seguidos. El partido se jugaba a voluntad del Celta, aunque al conjunto gallego le faltaba profundidad.

Ocurrió, sin embargo, que el Celta necesitó poca cosa para hacerle mucho daño al Espanyol. Orellana progresó por la banda derecha y su centro encontró solo a Iago Aspas, que se adelantó a un parsimonioso Pau López. Frío homenaje del portero catalán a Ricardo Zamora. El viernes se cumplen 100 años del debut de El Divino con el conjunto blanquiazul y Pau saltó al campo con una camiseta vintage, una replica de la que lució el mítico meta del fútbol español. No cuidar el cero en su portería no es ninguna novedad en el Espanyol, segundo equipo más goleado tras el Rayo: acumula ya nueve partidos consecutivos recibiendo, al menos, un gol.

El tanto del Celta funcionó de despertador para el conjunto blanquiazul. Los muchachos de Galca adelantaron las líneas de presión y el riesgo tuvo su premio. Asensio se encontró con un rebote a un palmo de la medialuna y con la pierna izquierda, gracias a un disparo suave pero teledirigido, colocó el balón al palo derecho del marco de Sergio Álvarez.

Por entonces el partido se jugaba al intercambio de golpes. El Celta ya no cuidaba la pelota y el marcador quedó a merced del vértigo. Divertido para el espectador, intenso para Galca y Berizzo, que se desesperaban desde la zona técnica reclamando tranquilidad a sus jugadores. Sin embargo, el marcador se quedó clavado en el 1-1. El Celta se aferra a la Liga Europa y el Espanyol se encomienda a que el destino le eche una mano para no sufrir más con la amenaza del descenso a falta de cuatro jornadas para el final.

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