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Viñales: “Un piloto debe ir allá donde pueda ganar”

El piloto de Suzuki, que saldrá el tercero en Qatar, es la revelación de una temporada que está por estrenar

Maverick Viñales, en el circuito de Losail.
Maverick Viñales, en el circuito de Losail.

Se da aires de chico rebelde: el pelo más corto por los lados y un pendiente de oro blanco y un diamante, con el 25, su número, en el lóbulo de la oreja izquierda. Pero este Maverick Viñales (Roses, Girona; 21 años), a quien de díscolo solo le queda la imagen y el recuerdo de su versión adolescente, es un tipo directo, que dice las cosas como las piensa. Porque las tiene bien claras. Es, además, la revelación del 2016. Y eso que apenas ha comenzado el curso. Saldrá desde la tercera posición de la parrilla y aspira a seguir la estela de Lorenzo, que tiene la pole, y Márquez, segundo. Ya ha recibido la bendición del Doctor, Rossi, que sentenció que llegará a pelear con los mejores y le ha invitado a entrenarse un día con sus chicos en el famoso Ranch de Tavullia. Algunos, además, le ven en un futuro no muy lejano en Yamaha. Él, listo, se deja querer.

Como muchos, termina contrato a final de curso, así que se pone a tiro. Dice que le gustaría seguir en Suzuki, la fábrica que le dio la oportunidad de debutar en MotoGP. “Pero, al final, un piloto debe ir allá donde pueda ganar y está muy claro qué marcas son las ganadoras. Tanto Yamaha como Ducati u Honda son marcas con las que se puede ganar; tendré que mirar qué es lo más conveniente”, apunta. Decidirse no será fácil, pero él siempre demostró ser un tipo frío: “Esta decisión que tomaré este año es la que me lanzará en el futuro. No puedo dar un paso en falso. Pero, siempre he confiado en mí y casi siempre he decidido bien. Optaré por lo que realmente me motive de verdad”.

El año pasado llegaba a mi altura un piloto que en los entrenamientos rodaba medio segundo más lento que yo y en la recta me era imposible pasarlo

De momento, se centra en su moto, una Suzuki que ha dado un salto de calidad inmenso: “Ha mejorado el motor. Y la incorporación del cambio de marchas seamless [que engrana marchas sin necesidad de usar el embrague] ayuda bastante a esa progresión. Pero esos cambios por sí solos no explican el salto cualitativo que hemos hecho: tanto el equipo como yo hemos trabajado muy bien”. El punto flaco de la marca japonesa el curso pasado, el de su regreso a la competición, era la potencia del motor; este parecen estar a la altura de las mejores marcas, solo por detrás de Ducati, inalcanzable en velocidad punta. “Eso nos dará la posibilidad de luchar con los mejores en carrera; el año pasado llegaba a mi altura un piloto que en los entrenamientos rodaba medio segundo más lento que yo y en la recta me era imposible pasarlo. Este año esa mejora nos ayudará mucho, sobre todo en las primeras vueltas”. La aceleración también ha mejorado, aunque el piloto de Roses tiene algunas reservas: “Tenemos que encontrar más agarre”, apunta.

Del chasis, sin embargo, no tiene quejas. El del año pasado funcionaba tan bien que seguirá compitiendo con él, al menos de momento. “El nuevo no lo descarto, porque quizá vaya mejor en algún otro circuito, como Le Mans, Austin o Argentina, donde hay menos agarre. El inconveniente que tiene es que es un poco más pesado, eso hace mucho más difícil hacer las líneas sobre la pista. Con el chasis viejo siento que la moto es mía, que puedo hacer lo que quiero”.

Lo que cuentan son los resultados a final de curso. A veces es mejor dar un paso atrás que 20

Con ese chasis que le permite pilotar a su gusto y con el nuevo motor con el que ya no le torearán en las rectas, Viñales se pone deberes: “Tengo que ser más agresivo”, dice. Aunque no por ello abandona la filosofía del partido a partido, tan de Simeone: “Siempre que he tenido la ocasión me la he jugado. Si veo que no hay riesgo de caída y me tengo que jugar una posición, me la jugaré; pero si veo que voy muy al límite, no daré el paso. Lo que cuentan son los resultados a final de curso. A veces es mejor dar un paso atrás que no 20. Es importante pensar carrera a carrera”.

Esa ha sido su mentalidad en los últimos años. Y nadie puede acusarle de no haber arriesgado. Lo hizo en el circuito de Valencia, donde ganó el título de Moto3 en 2013 con un adelantamiento magistral en la última curva de la última vuelta. Lo hizo a final de 2014, cuando ganó en Australia y Malasia y fue segundo en Japón. Y aunque solo era su primer año en Moto2 decidió que ya había aprendido bastante en la categoría intermedia. Y renunció a quedarse, renunció a la posibilidad de otro título. “Me veía preparado, aquellas carreras me hicieron sentir la necesidad de aprender cosas nuevas. El corazón me pedía subir a MotoGP, tenía que aprovechar ese momento con Suzuki, para los que también sería un año nuevo, de muchas experiencias. Eso me daba la posibilidad de disfrutar de un año de aprendizaje sin fijarme demasiado en los resultados. Creo que tomé la decisión más acertada”. Los resultados, de momento, le dan la razón.

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