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Fuego a discreción en la sincronizada española

La exseleccionadora Ana Tarrés intercambia críticas públicas con las estrellas del equipo eliminado de los Juegos de Río

Tarrés frente a Carbonell y Fuentes en 2012. Foto:REUTERS/ Vídeo:ATLAS

Se abrió la puerta de la sala de llegadas del aeropuerto de El Prat, ayer por la mañana, y salió Ana Tarrés como Winston Churchill, sonriente y haciendo la uve de la victoria. La entrenadora más condecorada de la historia de la natación española, despedida por la federación nacional en 2012 bajo un aluvión mediático de acusaciones de maltrato psicológico a sus nadadoras, regresó ayer de Río de Janeiro tras colocar a su nuevo equipo, Ucrania, al que entrena desde noviembre pasado, en la cúspide de la clasificación del preolímpico de los Juegos, en el cajón de las principales candidatas a competir por las medallas junto con Japón, China y la hegemónica Rusia. El éxito de Tarrés coincidió con el fracaso de España, su exequipo, doble plata olímpica en 2008 y 2012, que se quedó fuera de los próximos Juegos y que traza un nítido rumbo descendente precisamente desde que ella no lo dirige.

Carpena exige “respeto” para el equipo

Fernando Carpena, presidente de la Federación Española de Natación, exigió respeto para el equipo de la sincronizada. “Me opondré frontalmente a estos ataques. Una de las virtudes de la gente de verdad en el mundo del deporte es el respeto. Respeto al adversario, respeto sobre todo si es derrotado”, declaró Carpena en referencia a las palabras de Anna Tarrés criticando la actuación del conjunto español en el preolímpico. “Estamos en una etapa de transición, con un esfuerzo enorme de deportistas muy jóvenes para ponerse a la altura de las circunstancias”, subrayó el presidente, que se declaró “corresponsable de los resultados”.

Un grupo de periodistas esperaba a Tarrés en la terminal. Estaban interesados en pedirle que explicara sus declaraciones del lunes, cuando dijo que Ona Carbonell, la capitana española, se había “borrado” del preolímpico dejando a sus compañeras a la deriva. Todo comenzó por una filtración al diario Sport el fin de semana pasado, en donde se justificó la ausencia de Ona de la rutina de equipo diciendo que sufría vértigos tras recibir un golpe fortuito.

“Cuando digo que Ona se ha borrado del equipo no tengo la sensación de estar rajando de nadie”, dijo Tarrés. “Simplemente hago una valoración objetiva de una realidad. La realidad de la principal figura de la natación sincronizada española, que ha preferido no nadar con el equipo en 2014 para dedicarse al dúo y al solo. No es mi intención tomarme una revancha. Me preguntan y contesto. Intentaría enfocarlo de un modo más profesional. Los hechos son que yo he puesto a Ucrania en primer lugar y que ellas no se han clasificado porque las coreografías no están a la altura y porque la ejecución demuestra un mal entrenamiento”.

Se fue Tarrés con sus maletas, se abrió la puerta otra vez y aparecieron las dos integrantes del dúo español, Gemma Mengual y Ona Carbonell, también procedentes de Río. “Hace tiempo que sus palabras son siempre movidas por la rabia”, declaró Gemma en referencia a la entrenadora con la que conquistó dos medallas olímpicas y 14 medallas mundiales. “¡Saca veneno!”, protestó.

400.000 euros

Ona, doble medallista olímpica en 2012 bajo la dirección de Tarrés, fue más comedida: “Lo que diga Ana no me aporta nada. No me he tomado ningún año sabático, sigo las instrucciones de mis entrenadoras”.

Anna Tarrés da instrucciones, cuando era seleccionadora.

Las entrenadoras a las que se refiere Ona son Ana Montero, directora técnica y principal responsable de la natación sincronizada, y Esther Jaumá, seleccionadora del equipo. Jaumá habló de “fracaso”. Montero, que antes de ir al preolímpico anunció que pelearían por el oro, ha pospuesto su análisis para más tarde.

Montero y Jaumá fueron nombradas en 2012 por el presidente federativo, Fernando Carpena, bajo el auspicio de Miguel Cardenal, secretario de Estado para el deporte. Por el camino, Carpena anunció que las platas de Londres habían sido insuficientes, no hizo nada por desmentir las filtraciones que calificaban a Tarrés como una maltratadora, y advirtió de que iban a por el oro en Río. En 2014 la justicia declaró nulo el despido de Tarrés por daños contra su honor e indefensión y condenó a la federación a pagarle 400.000 euros. La entrenadora, que ya cobró su indemnización, trabaja para Ucrania desde 2013.

“Ucrania entrena en una piscina municipal”, cuenta Tarrés. “Allí el concepto es picar piedras, conseguir resultados a base de ilusión y trabajo”.

El lunes, la exnadadora española de sincro Thais Henríquez, que abandonó el equipo por discrepancias con el actual modelo, dijo que con Tarrés habrían competido por dos medallas en Río de Janeiro.

“Dice la verdad”, ponderó Tarrés. “Porque en este grupo hay talento. España tiene nadadoras que han conseguido resultados a nivel júnior, con cualidades para luchar por las medallas. Pero lo que presentaron en el preolímpico careció de impacto. Lo más grave es que ellas son las primeras sorprendidas de no clasificarse. Ellas no hacen autocrítica. No se preguntan por qué. Decir que yo las critico y que hablo desde la rabia no explica las razones de su descalificación. A Gemma se le ha ido la pinza. No sabe que lo que yo siento de verdad es pena al verla en el agua porque ya no es la nadadora que fue”.

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