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Simeone disimula la cicatriz eterna del Atlético en Lisboa

En la vuelta del cuadro rojiblanco a Lisboa, donde perdió la final de la Champions hace año y medio, el técnico suaviza el trauma

Simeone en rueda de prensa. ATLAS

Una cicatriz es un mal recuerdo. También, una prueba de existencia y de presencia. Hacia esa vertiente ha inclinado el mensaje del retorno a Lisboa Diego Pablo Simeone. Un año y medio después (562 días) de estar a un minuto de conquistar su primera Copa de Europa, el Atlético regresa al lugar de autos. Simeone es conocedor de lo sensible que es el Atlético cuando en el aire se masca el pesimismo. La lectura que ahora hace de esa derrota ante los jugadores que quedan (Juanfran, Filipe, Godín, Tiago, Koke y Gabi) es que aquella final fue un logro histórico. “Volver aquí es la vida. A veces te pasan cosas malas y pasas por el mismo lugar. Aquí fuimos felices por jugar la final y tristes por perderla”.

Simeone ni siquiera ha ordenado el cambio de hotel como tiene costumbre cada vez que viaja a una ciudad donde ha perdido. Solo en Barcelona ha actuado de la misma manera. En ese mismo hotel que ocupa ahora, el Intercontinental de Lisboa, la noche previa, Simeone no pegó ojo. La duda de alinear o no a Diego Costa, la baja de Arda, y la trascendencia de la cita le mantuvieron en vela. Al técnico, como a sus jugadores, le dolió la derrota. La cicatriz es eterna, como la de Bruselas del 74. Con el añadido de que fue el Madrid, el eterno rival, el que le inyectó ese dolor en la memoria.

Esta vez no es la gran final, pero sí una minifinal. El Atlético se juega la primera plaza y necesita la victoria para garantizarla. El primer puesto le suavizaría el cruce de octavos porque ser segundo se paga caro. El Bayern de Múnich, el Manchester City o la Juventus, y puede que el Chelsea, aparecen como opciones muy probables porque Barça y Madrid no podrían tocarle en esa primera ronda de eliminatorias. “Ser primero”, advierte el técnico, “siempre es muy bueno. Eso no asegura absolutamente nada, pero ser primero siempre es mejor que ser segundo”, asegura. Los octavos de final de la Champions empiezan a disputarse a mitad de febrero. Enganchan con ese cogollo de partidos seguidos por las eliminatorias de Copa, que saturan el calendario junto a los partidos de Liga entre enero y febrero. Además, en ese tramo previo al cruce de octavos, el Atlético tiene que pasar esos 10 primeros encuentros de la segunda vuelta liguera en los que tendrá que medirse a Sevilla, Barcelona, Real Madrid, Villarreal y Valencia. Un enfrentamiento con uno de los grandes favoritos a la Champions como remate a esa agenda tan exigente puede ser dinamita.

Gaitán y las dudas

El Benfica es el último equipo que ha derrotado (1-2) al Atlético. No mereció perder ese partido, pero fue a[/TEX]justiciado con dos contragolpes de academia. Uno ejecutado por Gaitán y otro dirigido también por el mediapunta argentino que tanto gusta al entrenador rojiblanco. Simeone debe decidir si sigue con la apuesta por Saúl en la posición o utiliza otras variantes. Una sería con el propio Saúl en el campo a la altura de Koke, pero con Gabi en la posición del portugués. Otra posibilidad es mantener al capitán por delante de la defensa y que sea Óliver, que viene pidiendo paso , el que acompañe a Koke. Siempre con Carrasco a la izquierda y Griezmann a la derecha.

La otra posición que tiene que resolver Simeone está en la delantera, donde la falta de gol de Torres y Vietto le tienen en una duda permanente. “No lo tengo claro (el once). Veremos quién juega. No solo en la delantera, también en el resto de puestos. Por eso vinimos con todos”.

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