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Muguruza: “Antes era la que podía ganar; ahora soy la que debe ganar”

Tras una temporada excepcional, Garbiñe recibe en el CSD la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo. "La presión forma parte de mi trabajo. A mí me encanta", dice

Muguruza posa con la medalla, hoy en Madrid.
Muguruza posa con la medalla ayer jueves en Madrid. EFE

Después de un año magnífico, del despegue definitivo, toca el agasajo. Así que Garbiñe Muguruza, la tercera mejor jugadora del mundo, la noticia más positiva para el tenis español esta última temporada, pasó un par de días por Madrid para recibir varios reconocimientos. Dos días en la capital a todo trapo, de aquí allá y con una agenda frenética: más fotos, más flashes, presencia en un late-night. Algo a lo que poco a poco va acostumbrándose la hispano-venezolana, en una nube desde que el pasado mes de julio asombrase a todo el mundo en la hierba de Wimbledon.

"A los 22 años, una no está lista para muchas cosas", afirmaba en la sala Juan Antonio Samaranch del Consejo Superior de Deportes, en el acto en el que el CSD le otorgó la medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo, galardón que recibió la semana pasada también su amiga y compañera de dobles Carla Suárez. "Pero se trata de lidiar tú sola con ello, porque no hay nadie que te pueda enseñar a gestionar todas estas cosas. Forma parte de mi trabajo esta presión y este día a día tan ocupado. A mí, me encanta", agregaba Muguruza, cada vez más cómoda en el espectro mediático en al que comienza a asentarse su nombre.

El caso es que Garbiñe, en este 2015, se ha ganado los premios a pulso. Primero vino la gran final de Wimbledon contra Serena Williams y el acceso al top-10; después Wuhan y la conquista de Pekín, con la escalada progresiva y el número tres ya entre sus manos; y más recientemente, su exhibición en la Copa de Maestras de Singapur, donde desfiló entre las mejores del circuito y se quedó a un solo paso de la gran final. "Ha sido un año muy duro y con muchas emociones, sobre todo en el último mes", reconocía, ataviada con un vestido coral de una prestigiosa firma de moda alemana.

Nadie te enseña a gestionar la presión. Forma parte de mi trabajo y me encanta"

"Antes era Garbiñe la que podía ganar; ahora soy Garbiñe la que debe ganar. Hasta ahora no me había encontrado una situación de tanta expectativa y tanta presión. Es algo que tengo que asimilar, porque eso no puedes aprenderlo fuera de la pista. Entras ahí dentro y tienes que gestionarlo", respondía cuando le preguntaban sobre el próximo año, sobre las expectativas que ha generado y sobre si podrá mantener su ascensión actual; sobre el número uno y, por qué no, sobre si conseguirá levantar su primer trofeo del Grand Slam.

"Son objetivos muy difíciles de marcar. Todo el mundo lo quiere ser, pero hay bastantes pasos para llegar a eso. Los he dado hasta llegar al número tres; ahora debo seguir en esa línea, porque igual lo puedo alcanzar", señaló Muguruza, que arrancará la próxima temporada en Brisbane, en enero. Antes, el proceso de preparación junto a su técnico, el francés Sam Sumyk, dividido en dos fases: Barcelona, su residencia y punto de entrenamiento habitual, y Los Ángeles, a partir de la segunda quincena de diciembre.

Hierba y nocturnidad en Mallorca

Muguruza celebra un triunfo en Wimbledon.
Muguruza celebra un triunfo en Wimbledon.

A partir de 2016, Mallorca entrará en el calendario del tenis femenino con la disputa (del 13 al 19 de junio) del Mallorca Open. Una cita que ofrece dos grandes atractivos, además de formar parte del camino preparatorio hacia Wimbledon: será nocturna y sobre hierba, una superficie que históricamente no tiene arraigo en España.

El cuadro individual del torneo estará compuesto por 32 jugadoras (16 sesiones dobles, de día y noche), entre las que estará Garbiñe Muguruza. "Tengo ganas de ser la primera en probar la experiencia de jugar en Mallorca, de noche y sobre verde", declaró la hispano-venezolana, subcampeona en el All England Tennis Club; "es mi superficie favorita y competiré delante del público de casa".

El torneo, en cuyo desarrollo ha participado Toni Nadal, se disputará en las instalaciones del Tenis Country Club Santa Ponsa-Calvià, que cuenta con 16 pistas de primer nivel; la construcción y el mantenimiento se hará en colaboración con Wimbledon, que apoya el proyecto. La central acogerá a 3.500 espectadores.

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