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Wawrinka fulmina a Ferrer

El suizo levanta una dinámica adversa y cortocircuita al español (7-6 y 6-2), que lo tenía todo a su favor, cedió y se convierte en el primer eliminado en la Copa de Maestros

Ferrer, en su banquillo, durante el duelo ante Wawrinka. Ampliar foto
Ferrer, en su banquillo, durante el duelo ante Wawrinka. AFP

Falló David Ferrer, cuando el viento soplaba a favor y tenía todo de cara, y lo pagó con su banquillo: ¡Zaaaaas! El raquetazo del español se oyó en todo el O2, el protagonista perdió progresivamente su sitio en el partido contra Stanislas Wawrinka (7-5 y 6-2, después de una hora y 33 minutos) y finalmente se despidió. Se convirtió el alicantino en el primer maestro que pierde sus opciones, en el primer eliminado del torneo, aunque el viernes (15.00, Canal+ Deportes2) aún le queda un careo con Rafael Nadal. Las posibilidades del de Xàbia se agotaron matemáticamente, puesto que ya no puede seguir la estela de los otros tres integrantes del Grupo Ilie Nastase: el ya semifinalista Nadal (y líder de grupo) cuenta con dos victorias, y Wawrinka y Murray con una cada uno, pero en la jornada de cierre se miden (21.00, C+D2) y uno de ellos ascenderá a dos. Por lo tanto, imposible e inalcanzables para Ferrer, que se fue anoche con el regusto de haber dejado escapar el partido.

El español tenía el primer parcial absolutamente controlado, 5-2 en el electrónico de su parte y jugando bien, lo suficiente como para manejar a Wawrinka e ir minimizándolo. Sin embargo, Ferrer gripó. Comenzó a perder gas, esto es, juego, y dio vida al de Lausana, que fue remontando tras el indulto de su rival: con 5-3 y servicio en mano, Ferrer cometió una doble falta y desperdició el set point. Wawrinka, agradecido, remontó hasta asestar un golpe letal con el 5-4 de ese primer set: break, 5-5 y ansiedad para Ferrer, cada vez más impreciso y acelerado (cometió una tercera doble falta), con la sensación de que ya había perdido el partido cuando aún podía decir mucho.

Wawrinka, cosas de la vida, se recreó en una situación que en realidad le es muy familiar, puesto que él es uno de los mayores representantes del síndrome del apagón. Le ocurrió en la primera cita, en la que Nadal le birló el primer set y venció luego a placer, sin oposición alguna por parte del helvético. Esta vez, el relato fue a la inversa. Quien anímicamente se fue de la velada fue Ferrer, fiel a la cita de los maestros en los últimos años. Los números, al final de la noche, fueron irrefutables: frente al vendeval de ganadores de su rival, los 34 de Wawrinka, su derecha solo escupió 10; solo fabricó una única opción de quiebre y su servicio volvió a moverse en parámetros muy discretos, con un porcentaje de puntos del 60% con los primeros y un sonrojante 29% con segundos.

"Estaba llevándolo bien, pero no he cerrado el primer set y al meterle en el partido todo se ha complicado. Después, él ha hecho un gran segundo set", resumió Ferrer, autocrítico. "Estos partidos no los he jugado bien. Debo subir el nivel para poder competir a estos niveles", añadió el alicantino, al que le queda el pulso contra Nadal. Si alguien dudaba de que saldrá al máximo, él lo dejó muy claro: "Por supuesto. Me juego 200 puntos [y 157.000 euros] y tengo la oportunidad de cerrar bien el año. Lo haré como lo hago siempre, de la forma más profesional posible. La gente paga una entrada y trataré de jugar lo mejor que sé, por supuesto", zanjó el de Xàbia, que en los últimos meses ha saltado a la pista con una tendinopatía en el codo derecho.

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