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Serena Williams, la reina herida

Mermada en lo físico y desmotivada por no poder cerrar el Grand Slam, la número uno renuncia a Singapur y a la recta final de la temporada. Muguruza, más cerca del Masters

Serena, antes de un partido del último US Open. Ampliar foto
Serena, antes de un partido del último US Open. AFP

El mazazo fue tan grande, tan monumental e inesperado, tan tremendo, que aún hoy perduran las secuelas. Todo abocaba a un triunfo en Nueva York, a una fiesta en casa, a otro agasajo entre confeti, aplausos y el posado de rigor; todo parecía diseñado para que la reina alcanzase una barrera histórica, los 22 grandes de la alemana Steffi Graf, y de paso sortease otra, más trascendental si cabe: convertirse en la cuarta mujer que redondease el Grand Slam, los cuatro grandes títulos de la temporada. Todo apuntaba a... Pero no. Nada. Se truncó la fiesta. Apareció de repente Roberta Vinci, de 32 años, una italiana que hasta hace un mes había desfilado por el circuito sin mayor gloria que su trayectoria en el formato del dobles, y el sueño de Serena Williams se esfumó.

Desde entonces, desde el pasado 11 de septiembre, el apetito de la estadounidense se apagó. Al menos, de forma temporal. Por eso, en las últimas semanas a la número uno se le ha visto más de saraos que a pie de pista, lo mismo en un desfile neoyorquino que en la inauguración de un restaurante canadiense, o entre los arrumacos del rapero Drake. Y por eso, por el mazazo que le supuso renunciar a una proeza que acariciaba con las yemas de los dedos, ha optado ahora por frenar en seco, sellar las cicatrices y fijar su objetivo en el próximo año.

“Adelanto que me retiro de los torneos de Pekín [la próxima semana] y de Singapur [sede del Masters femenino, del 25 de octubre al 1 de noviembre], para cuidarme y darme tiempo para recuperarme”, explicó a través de un comunicado. “No es un secreto que he jugado lesionada parte del año, ya fuera por mi codo, mi rodilla o, más recientemente, después de un determinado partido en Flushing Meadows, mi corazón”, agregó Serena, que el pasado día 26 cumplió 34 años y que esta semana igualó en el tercer puesto histórico a la legendaria Chris Evert, con 260 semanas al frente de la lista mundial.

He jugado lesionada del codo, la rodilla o, tras un determinado partido en Flushing, de mi corazón”

Serena Williams

"Soy una competidora feroz y quiero jugar tan bien como pueda todo el tiempo que pueda. Es por eso que tomo la iniciativa y no participo en estos torneos, para ocuparme de mi salud y para prepararme. Planeo regresar a los entrenamientos y participar en exhibiciones de aquí al final del año", agregó la campeona de 21 grandes.

Es cierto que, a lo largo de todo el curso, Serena ha padecido problemas físicos importantes. Sin embargo, el motivo del parón repentino responde más a un plano emocional. “Estuvo a dos partidos de algo realmente grande, así que fue muy doloroso. Toda derrota es dolorosa para ella, pero esta aún más de lo habitual, así que sencillamente llevará un tiempo recuperarse”, constató su preparador, el francés Patrick Mouratoglou, a la cadena ESPN; “cuando la motivación vuelva, que no dudo de que lo hará, será el momento de volver a competir otra vez. La cuestión es cómo está su motivación para estos torneos. Si no es realmente alta, no debería jugarlos”.

Muguruza celebra su triunfo ante Schmiedlova. ampliar foto
Muguruza celebra su triunfo ante Schmiedlova. Getty

Serena es la número uno incontestable. Le saca 4.720 puntos a la siguiente en ránking, la rumana Simona Halep, y en 2015 se ha embolsado 10.582.642 dólares en premios (casi nueve millones y medio de euros), así que puede permitirse el lujo jugar a la carta e incluso renunciar al Masters, una cita que ya ha ganado cinco veces (2001, 2009, 2012, 2013 y 2014). Solo ella, Halep y Maria Sharapova tienen hasta ahora un billete para Singapur, donde se reunirán las ocho maestras del momento.

Está ahí y es una gran motivación, pero no voy a darle más vueltas. Si al final se da, buenísimo"

Garbiñe Muruguza

Sin la reina en escena, se abre por tanto el abanico. Y ahí puede verse la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza, semifinalista en Wuhan (doble 6-2 a Anna Schmiedlova), octava en la WTA y ahora cuarta (con 3.277 puntos) en el escalafón hacia el torneo asiático. “Está ahí y es una gran motivación, pero no le voy a dar más vueltas. Tengo que centrarme en mí y en mi juego, y si luego se da, buenísimo”, afirmó Muguruza, dirigida ahora por el francés Sam Sumyk después de romper con Alejo Mancisidor, su entrenador de los últimos años. Después de un verano complicado en cuanto a resultados, esta es su tercera semifinal en 2015.

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