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BALONCESTO | COPA INTERCONTINENTAL

El Madrid gana la Copa Intercontinental

Los de Laso se imponen al Bauru brasileño y alzan su quinto título de la temporada

Los jugadores del Madrid celebran el título.
Los jugadores del Madrid celebran el título. AP

Felipe Reyes no se cansa de levantar trofeos. Lleva seis en un año el capitán madridista. Cierto es que no se puede comparar la copa que alzó ayer con la de hace una semana, el Eurobasket, pero todo suma. Y al Madrid le salen todas las cuentas. La temporada redonda se cerró con la conquista de la Intercontinental ante el Bauru brasileño tras la victoria en el segundo partido de este recuperado torneo internacional. Cinco títulos en total para los chicos de Pablo Laso que podrán encadenar otro más el próximo fin de semana si se hacen con la Supercopa.

Esta Intercontinental enfrenta a los reyes de Europa y América y la FIBA espera que con el tiempo alcance algo de calado. De momento no deja de tener cierto sabor a torneo de pretemporada. El extraño formato también deja dudas: a doble partido, pero ambos en cancha brasileña.

Real Madrid, 91 - Bauru, 79

Real Madrid (24+25+17+25): Jonas Macilius (-), Felipe Reyes (4), Sergio Llull (21), Jaycee Carroll (22), Gustavo Ayón (5) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez (5), Luka Doncic (4), Andrés Nocioni (9), Trey Thompkins (17) y Guillermo Hernangómez (4).

Baurú (15+25+17+22): Ricardo Fisher (26), Alex García (14), Robert Day (3), Jefferson (-) y Rafael Hettsheimeir (17). -equipo inicial-, Paulinho Boracini (2), Gui Deodato (-), Rafael Mineiro (8) y Leo Meindl (9).

Arbitros: Reynaldo Mercedes (República Dominicana); Christos Christodoulou (Grecia) y José Reyes (México).

Incidencias: Segundo partido, al mejor de dos, de la Copa Intercontinental disputado en el Pabellón de Ibirapuera, de Sao Paulo, antes unos 8.000 espectadores.

A la espera de que los años aporten enjundia al torneo, el Madrid ya lo tiene en sus vitrinas. Tras la empanada del viernes —perdió el partido (91-90) cuando iba ganando de 17 puntos— los campeones de Europa mostraron mucha más seriedad y constancia en el choque de ayer. También hubo cierta montaña rusa, con los brasileños haciendo la goma constantemente, pero los de Laso gestionaron los últimos minutos con sobriedad para terminar ganando con holgura.

El Chacho, expulsado

El 12-0 inicial hacía presagiar un paseo, pero el Bauru, como hizo en el primer choque, apretó en defensa y se la jugó a la lotería de los triples. Esta vez el exmadridista Hettsheimeir no estuvo tan fino desde fuera, pero apareció Ricardo Fischer para igualar el partido a base de sumar de tres en tres. La dureza de los brasileños desesperaba a los blancos, que entraron en una espiral de protestas que los árbitros contestaron con técnicas: una para Laso y dos para Sergio Rodríguez, expulsado en el segundo cuarto.

Sin el base canario, Llull se tuvo que multiplicar. Estuvo imperial el de Mahón con sus 21 puntos y 7 asistencias que le valieron el MVP de la copa. Antes fue Carroll el que sostuvo al equipo. Se nota que el estadounidense está fino y que la pretemporada le ha sentado bien. Al margen de su conocida puntería, el escolta está de punta en blanco físicamente. El tercer pilar del Madrid ayer fue Trey Thompkins, el ala-pívot recién llegado que enseñó unas grandes maneras tanto dentro como fuera de la zona. Apenas necesitó unos minutos en la segunda mitad para firmar 17 puntos.

Los envites finales del campeón americano fueron sofocados con templanza y cerrando el rebote defensivo. Ahí mandó Ayón capturando 14 rechaces. Finalmente el Madrid cumplió con cierta holgura la misión de remontar el punto de desventaja del primer partido y se lleva la copa a la capital, lo que sirve para rematar un curso único y demostrar que el equipo sigue teniendo hambre de triunfos.

Campeón de todo

El Madrid estaba en la cresta de la ola en la primavera de 2014. Su juego era alabado por doquier y las victorias se encadenaban en todas las competiciones. Esa euforia hizo aún más dura la caída en la final de la Euroliga ante el Maccabi, tan dolorosa como inesperada. El aturdimiento del bofetón duró hasta final de curso con la derrota ante el Barça en la final de la Liga Endesa.

Costó que el equipo se levantara. Laso estuvo en entredicho y la temporada siguiente empezó con dudas. La Supercopa del año pasado aportó algo de optimismo y el Madrid empezó a carburar poco a poco, sin la espectacularidad del año anterior, pero sumando las victorias precisas. Como la de la final de la Copa del Rey ante el Barça.

Así llegó la Final Four de la Euroliga, el gran anhelo, la obsesión blanca después de 20 años sin tocar la gloria. Esta vez el baile era en casa y no se falló. El Madrid se proclamó campeón de Europa con gran solvencia y dejando atrás las dos derrotas de las últimas finales. El éxito sirvió también como reivindicación para Pablo Laso, que se quitó el estigma de perdedor en las finales europeas.

La inercia ganadora no cesó y el Madrid llegó pletórico a la final doméstica. La paliza al Barça en el play-off final (3-0) cerró un año sin parangón en el baloncesto madridista. Cinco títulos en 12 meses.

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