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Los niños de Eto’o

La prometedora generación de cameruneses llegada al Barça en 2005 se diluye con el paso de los años

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Dongou, en un partido amistoso de 2013 contra el Santos. ZUMAPRESS

El Torneo Internacional Alevín de Arona será recordado en sus ediciones de 2005 y 2007 por la comparecencia de la selección de Camerún, formada por jugadores procedentes de la Fundación Samuel Eto’o. Aquel equipo enganchaba a la gente incluso antes de entrar al campo, cuando calentaba al son de la percusión y las palmas, música que los mismos jugadores creaban. Alegre, desenfadado y con la concepción del fútbol como algo festivo, el equipo de Camerún aplastó a cuantos rivales se le pusieron por delante hasta levantar el trofeo, venciendo en la final al Borussia Dortmund por 2-0 en 2007.

Aquel conjunto combinaba a la velocidad de la luz y los rivales tan solo podían intuir a aquellas flechas negras que descuajeringaban defensas con una eterna sonrisa en el rostro. No solo era la superioridad física, muy pronunciada a esas edades, sino el talento y los detalles técnicos que dejaban en sus encuentros.

Del plantel destacaban Etock (capaz de anotar cuatro tantos en un encuentro), Kaptoum y Ella. El Barcelona, que también participaba en el torneo, aprovechó la figura de Eto’o para incorporar a varios de aquellos jugadores. Fue así como a partir de 2005 desembarcaron en la ciudad condal Onana, Ondoa, Ebwelle, Ella, Kaptoum, Etock, Moussima, Doungou, Bagnack y Alexis Meva. Las facultades físicas innatas de los jugadores, combinadas con la formación técnica de La Masia, parecían una apuesta segura. Pero los años pasaron y el cuerpo dejó de mandar más que el fútbol. La supremacía física ya no era evidente y muchos de esos jugadores se estancaron. De los diez niños que se incorporaron, cuatro permanecen en la disciplina del club azulgrana, todos ellos en el filial: Kaptoum, Dongou, Bagnack y Ondoa.

La superioridad física, que avala cuando son menores a los niños de raza negra, no marca las diferencias cuando se precisa de la técnica

Aunque las lesiones han limitado la evolución de Kaptoum, hasta el punto de que tuvo que pasar por el quirófano de Orava, el mismo doctor que operó a Vermaelen, su juego se compara con el de Thiago. Dongou parece más estancado después de cuatro temporadas en el filial en las que sus números nada tienen que ver con los 58 goles que anotó en un año al poco de llegar al Barça. Eusebio apostó por el delantero centro cuando había cumplido los 17 años y Tata Martino le movilizó para la pretemporada del Barça. El jugador marcó en el Gamper y hasta en la Copa contra el Cartagena. Las cifras, sin embargo, han remitido en el Miniestadi: 26 tantos en 114 encuentros.

Bagnack también contó con la confianza de Martino a principios de la temporada 2013-2014, cuando se hablaba de la crisis de los centrales del Barça. Pero, al igual que ocurre con Dongou, su fútbol parece estancado, y más después de actuaciones de profesionales como Vermaelen. Ondoa, por su parte, un portero que maravilló por sus reflejos felinos y sus vuelos circenses en sus primeros años en La Masia, compite ahora con hasta cuatro porteros en el Barça B.

El futuro de Etock, Ella, Moussima, Ebwelle, Alexis y Onana está ya lejos del Barça. Etock abandonó el club en 2012 para recalar en el Chelsea, que directamente lo cedió al Sporting de Lisboa, y más tarde al Círculo de Brujas, Hapoel Tel Aviv y Petah Tikva de Israel. Armand Ella apenas juega en el Sandcecja Nowy Sacz, de la Liga Polaca. Ebwelle y Onana salieron rumbo al Valencia y al Ajax respectivamente, mientras que Alexis Meva se fue al Badalona. Y Moussima se encuentra sin equipo.

Los niños de Eto’o se van diluyendo como los extremos en el Barça. Adama, por otra parte, acaba de ser traspasado al Aston Villa. Nadie se ha olvidado tampoco de Mendy, un jugador estrella en el mismo equipo cadete en el que jugó Messi, ni de Babangida, que llegó a debutar con el Barça B en la temporada 1998-1999 con 15 años. Mendy, incorporado en el año 2000, llegó a marcar 97 goles en la temporada 2001-2002 con el infantil A, un tanto cada 20 minutos. Su carrera parecía imparable hasta que murió su padre, abandonó el club en 2006 y regresó a su país. Años después volvió a España convertido en un monitor-entrenador.

Físico y técnico

La superioridad física, que avala cuando son menores a los niños de raza negra, no marca las diferencias cuando se precisa de la técnica para competir con el plantel profesional del Barcelona. Además, a ninguno de los que llega de lejos le resulta fácil superar su adaptación a una ciudad y un país nuevos, por cuestiones familiares y culturales. El club, en cualquier caso, sigue apostando por ellos. La última figura de los torneos internacionales de alevines promovida por la Liga y la Fundación El Larguero ha sido Mamadou Saidou, cuyo despliegue y movimientos han sido comparados con los de Ibrahimovic. Saidou fue incorporado por el club azulgrana procedente del CE Òdena, equipo de la comarca de l’Anoia, en Igualada, en el que militó hasta la temporada 2010-2011.

Los planes de la directiva presidida por Sandro Rosell y después por Josep Maria Bartomeu han pasado por potenciar más el fútbol base catalán que el de las escuelas en el extranjero, aunque mantienen contratos con distintas fundaciones, locales y foráneas, la última de las cuales ha sido la de Cruyff. Los niños de Eto’o, en cualquier caso, aspiran todavía a reivindicarse con futbolistas como Dongou.

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