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Pekín, unos Juegos Olímpicos de invierno sin nieve

En la capital china apenas llueve en los meses más fríos del año y la afición por los deportes invernales es muy escasa

El Nido Pekín, iluminado tras conocerse la concesión de los Juegos de 2022
El Nido Pekín, iluminado tras conocerse la concesión de los Juegos de 2022

¿No hay nieve? Se fabrica ¿Hay poca agua? Se trae ¿Hay contaminación? Se limpia. Un día después de que Pekín haya sido seleccionada como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, China se ha apresurado a lanzar mensajes de tranquilidad sobre los inconvenientes de su candidatura. La propuesta e Pekín, que solo tenía a la kazaja Almaty como rival, había suscitado numerosas dudas. El propio comité de evaluación del COI reconoció entre ellas la falta de nieve en la capital y en Zhangjiakou, la otra ciudad de la candidatura conjunta, a 250 kilómetros al noroeste de Pekín. El comité pudo comprobarlo in situ: durante su visita del pasado enero, las montañas que acogerán las pruebas de esquí aparecían de un uniforme color marrón.

Pekín recibe la gran parte de sus lluvias durante el verano. Sus inviernos, aunque muy fríos, son tremendamente secos en meses como febrero, cuando se disputan los Juegos. En 2014, los pequineses tuvieron que esperar 107 días desde la llegada del frío para ver caer los primeros copos. En Zhangjiakou, la caída de nieve es de aproximadamente un metro anual, aunque lo que cuaja no suele superar los 20 centímetros.

En Pekín llueve muy poco en invierno y la nieve tampoco abunda en la subsede

Los organizadores han restado importancia a este detalle y aseguran que cubrirán la ausencia del elemento natural con nieve artificial. Eso, a su vez, ha generado preocupación sobre el impacto que tendrá en los recursos hídricos en el norte de China, ya de por sí escasos. Según cálculos de Naciones Unidas en 2014, la disponibilidad de agua en esa región es de apenas 200 metros cúbicos por habitante. Las autoridades chinas acometen desde 2002 un megaproyecto para el trasvase de 448.000 metros cúbicos anuales de agua del sur al norte a través de tres canales, que costará en torno a 60.000 millones de dólares. En su informe de evaluación, el COI expresó su preocupación por la escasez de agua y su temor a que las autoridades chinas hayan subestimado las cantidades necesarias para producir la nieve artificial.

La candidatura de Pekín, la primera ciudad que habrá organizado unos Juegos de verano (2008) y otros de invierno (2022), también ha suscitado preocupación por la distancia entre sus ciudades sede o los altos niveles de contaminación. Sus críticos apuntan además la situación de los derechos humanos y subrayan que, pese a las promesas del régimen, los abusos contra las libertades no mejoraron tras los Juegos de 2008. Pekín, con el decidido apoyo del Gobierno central chino, asegura que nada será un obstáculo. Las distancias entre las sedes se salvarán con un tren de alta velocidad que comenzará a funcionar en 2019 y que reducirá el tiempo de traslado de las actuales cuatro horas a 50 minutos. Se invertirán 130.000 millones de dólares para limpiar el aire. Un programa de 30 millones de dólares intentará desarrollar entre 300 millones de chinos la afición a los deportes de invierno, prácticamente inexistente en el país hasta ahora.

Los deportes invernales apenas cuentan con seguidores en el gigantesco país asiático

La prensa oficial china se muestra igualmente entusiasta. “Los Juegos de Invierno de 2022 seguramente traerán beneficios concretos en los próximos siete años. El azul olímpico [del cielo] puede convertirse en un nuevo objetivo para combatir la contaminación. Se prepara un tren de alta velocidad entre Pekín y Zhangjiakou [las sedes conjuntas]. Los deportes de invierno se pueden popularizar”, asegura un editorial del diario Global Times, propiedad del órgano oficial del Partido Comunista. “Los Juegos de Invierno se convertirán en un motor duradero para una mayor apertura de China. La sociedad buscará un mayor equilibrio entre las críticas externas y los principios y tradiciones nacionales. Este proyecto ayudará a China a integrarse aún más en el mundo".

El diario en inglés China Daily promete que “cada promesa se cumplirá totalmente”. “Aunque surjan todo tipo de dificultades, como el tráfico o problemas medioambientales, Pekín redoblará sus esfuerzos para resolverlos”, añade el editorial.

 

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