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La presión de su público y la falta de gol

Chile, selección anfitriona, se presenta con su mejor generación de jugadores como alternativa a Brasil y Argentina si logra manejar la ansiedad, el entorno y pulir defectos en el juego de ataque

La selección chilena en su último partido amistoso con El Salvador. Ampliar foto
La selección chilena en su último partido amistoso con El Salvador. EFE

La presión de ser el anfitrión y el nivel de exigencia tras el buen papel protagonizado en el Mundial de Brasil son tan rivales de Chile como los que se encontrará en la hierba, Ecuador, México y Bolivia en la primera fase. La sensación que transmite el seleccionador, Jorge Sampaoli, es que será tan importante cuidar la competición como el día a día. En la cabeza de Sampaoli estuvo trasladar la concentración previa a Europa en busca de ese aislamiento del ruido externo que considera dañino. Habrá que ver cómo mezclan el hermetismo obsesivo al que somete Sampaoli a sus seleccionados con la obligación de, si no de ganar, si de ser un aspirante sólido al título. Los días previos al inicio de la competición no han sido muy alentadores en este sentido.

La presencia de un dron en un entrenamiento para filmar una práctica a puerta cerrada desairó mucho al técnico. Tampoco las pruebas en los partidos de preparación han dejado buenas sensaciones. Es cierto, que lo que corresponde al juego, lo tiene muy claro el seleccionador chileno. “Protagonizar, protagonizar”, suele repetir con ambición el técnico, que no negocia las herencias de Marcelo Bielsa. Intensidad en la presión y un juego veloz, de poca pausa y mucho dinamismo, son los dos grandes pilares de un bloque en el que Claudio Bravo, Medel, Marcelo Díaz,Vidal, Valdivia y Alexis Sánchez se antojan fundamentales. Esta generación de futbolistas chilenos probablemente sea la mejor en los últimos 30 años. Muchos de sus componentes juegan en Europa y algunos incluso en los grandes.

Chile se presenta con la fase defensiva muy interiorizada y mecanizada, con un dibujo sea 3-3-3-1 o 4-33 muy dinámico y elástico en el que suele ganar la batalla por los espacios. Su mejor versión es la de una selección que hace sentir al rival en inferioridad numérica en las disputas del balón y también en las transiciones ofensivas cuando logra desplegarse con claridad en ataque. Pero es en el juego ofensivo, sobre todo cuando lleguen los rivales grandes, donde Chile puede encontrar más problemas. Dependerá mucho de Alexis Sánchez, al que se le va a reclamar tanto desborde como gol tras una gran campaña en el Arsenal. Sin un nueve claro de referencia, entre el delantero del Arsenal y Vargas tendrán que marcar diferencias en el área. La llegada de Vidal desde la segunda línea también será decisiva para solventar un problema fundamental: el gol.

Posible once: Bravo; Isla, Jara, Medel, Beausejour; Marcelo Díaz, Aránguiz, Gutiérrez;  Valdivia; Alexis Sánchez y Vargas.

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