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Andrés Iniesta, el heredero del estilo y del brazalete del Barcelona

El 8 azulgrana, entre algodones, confía en sumar su cuarta Champions sobre el césped

Final de la Champions League Ampliar foto
Iniesta y Xavi alzan el trofeo de la Copa. AFP

En el primer entrenamiento abierto del Barça en la temporada a excepción del día de Reyes, cuando pueden acudir todos los aficionados, faltó Andrés Iniesta, aquejado de unas molestias musculares que le hicieron abandonar el campo en la final de Copa. “No creo que sea grave porque le he visto saltando en la celebración del título”, expuso entonces Luis Enrique. “Fue inteligente porque podía haber ido a peor y no quiso arriesgar”, le reconoce un compañero del vestuario; “más que nada porque ahora toca la final de la Champions y sabe que le necesitamos”. Así, Iniesta se quedó ayer en la caseta haciendo trabajo específico. “No se me pasa por la cabeza no estar el sábado contra la Juve. De aquí a entonces estaré bien y espero poder jugar y ayudar al equipo a ganar esta Champions tan ansiada”, resuelve el 8. No es la primera vez que llega justo a una final europea, escenario que le reconoce como el jugador azulgrana con más participaciones en los decisivos duelos europeos —Xavi y Messi no jugaron en París por lesión—: el heredero del estilo y el brazalete.

19.500 socios del Barcelona estarán en Berlín

Dos amigos se encontraron ayer al mediodía en Barcelona. “Disculpa pero tengo prisa. Me han tocado tres entradas en el sorteo para Berlín y he quedado para venderme una; es de 70 euros y me dan 750”, explica tan feliz. El que compra sería un reventa profesional, que seguramente obtendrá un beneficio de unos 300 euros por la localidad. El Barcelona, en cualquier caso, espera que cerca de 20.000 socios lleguen a Berlín.

El cupo de localidades que la UEFA entregó al Barcelona como finalista es 19.550: 13.294 las repartió en un sorteo al que se apuntaron más de 54.000 seguidores; 3.323 las reservó para los peñistas y 2.933 se las quedó para compromisos, una parte para sus trabajadores.

El club pretendía que los empleados —tienen derecho a una entrada por cabeza—, recogieran sus localidades en Berlín para asegurarse de que no especularan con los boletos. La intervención del comité de empresa lo evitó. “Si algunos socios se las venden, nosotros debemos poder cederlas a nuestros amigos o familiares”, justificaba un empleado. El club estudia la manera de acabar con la lacra que supone la comercialización de las entradas, que se hizo muy evidente en la final de sábado de la Copa del Rey. La hinchada del Athletic fue mayoritaria en el Camp Nou, y no solo fue por culpa del reparto federativo.

A Iniesta le votaron este año cerca del 80% de los jugadores como segundo capitán del Barça. “Asumiré las responsabilidades que me toquen como siempre he hecho”, convino el futbolista. Y fue Xavi, precisamente, en el alzamiento del trofeo de la Copa, quien simbólicamente le dio el relevo en la capitanía, como hiciera Puyol con él en la Liga de 2011. Una gesta que podrían repetir en la Champions. “Las sensaciones son muy buenas, al igual que la temporada, porque ya tenemos la Liga y la Copa. Pero nos queda el excelente, que es lograr la Champions”, resume el jugador. Sabe lo que dice y lo que cuesta.

En 2006, Iniesta creía que iba a jugar la final ante al Arsenal (2-1), sobre todo porque no se había perdido minuto alguno en los cuartos frente al Benfica ni en la semifinal ante el Milan. Pero en el Hotel Trianon Palace de París, antes del encuentro, Frank Rijkaard desveló la alineación; Iniesta no estaba en el once en beneficio de Van Bommel, decisión infundada por el ayudante Ten Cate con la aquiescencia del técnico, por más que Eusebio defendiera lo contrario. Ocurrió que el manchego entró a la media parte por Edmilson para desconchar al equipo gunner, ayudado por las paradas de Valdés sobre Henry y las puntadas a tiempo de Eto’o y Belleti.

No estaba Iniesta tan seguro de su participación en la final de 2009 frente al Manchester United (2-0). No por su titularidad, algo que no cuestionaba el entonces técnico Pep Guardiola, sino por su estado físico tras romperse el septum del recto anterior de la pierna derecha. Pero deseaba jugarla —“me la debo a mí mismo y a la gente que me quiere”, decía el héroe de la semifinal tras el recordado gol de Stamford Bridge— y así lo hizo. Aunque fuera a la pata coja. “¡No chutes ni una vez!”, le gritó el técnico al inicio, tras notar un pinchazo en un pase a Puyol. Le hizo caso el 8 y sólo abandonó el césped con el tiempo cumplido, sustituido por Pedro, para abrochar un nuevo título.

Quizá la única final sin sustos para Iniesta fue la de 2011 en Wembley, de nuevo contra el Manchester United (3-1). Un partido que gobernó y decidió el equipo azulgrana de principio a fin. “Nadie nos había dado una paliza así”, reconoció Ferguson; “pero, ¿puedes tener siempre juntos a Xavi, Iniesta y Messi? Probablemente, no. Pero lo que han de hacer es disfrutar cuanto puedan de este momento”. Ahora Xavi se marcha —“la imagen de él despidiéndose con la Champions sería perfecta, la mejor para su marcha”, afirma Andrés—, pero seguirán La Pulga e Iniesta. “Andrés, como Busquets, ha sido una parte fundamental del Barça y la selección”, resuelve Xavi; “con ellos el Barça seguirá marcando época y ganado títulos”.

En parte, claro, depende del de Fuentealbilla, que en esta temporada se ha adaptado a las exigencias verticales de Luis Enrique en ataque, a la presión avanzada y a no bajar a recibir el cuero cuando la tiene la defensa, por más que así toque menos balón. Massimiliano Allegri, técnico de la Juventus, lo tiene claro: “Messi es un jugador espectacular que marca la diferencia. Deberemos estar pendientes de él, de Neymar y de Luis Suárez. Pero sobre todo de Iniesta, que da el último pase”. No es nuevo el piropo del entrenador hacia el centrocampista porque ya en 2013, cuando dirigía al Milan, advirtió: “Es un jugador que te sigue enamorando por las jugadas increíbles que hace”. Y, aunque agradece las palabras de Allegri, Iniesta explica que sólo es un signo de reconocimiento, igual que él reconoce a la Juve y en especial a Pirlo. “Su trayectoria es una referencia. Es sinónimo de buen juego y por eso tenemos que hacer que no reciba fácil porque de lo contrario te puede descolocar al equipo”, cuenta; y añade: “para mí el número uno es Xavi, a quien he tenido la suerte y el privilegio de tener como compañero y amigo durante toda mi carrera”.

Y tras el partido del sábado, Xavi le cederá el brazalete y el balón.

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