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“Somos un equipo con todas las letras”

Xavi Pascual, entrenador del Barcelona, se felicita por la “contundencia” de sus jugadores

Saric y sus compañeros celebran el título. Ampliar foto
Saric y sus compañeros celebran el título. EFE

La novena Copa de Europa de Balonmano para el Barça empezó a fraguarse hace un año. El conjunto azulgrana caía entonces derrotado ante el Flensburg en las semifinales después de desaprovechar una ventaja de seis goles a falta de seis minutos. La Champions se convertía entonces en una obsesión para los de Xavi Pascual, que recibieron críticas de todo tipo, muchas centradas en la figura del técnico barcelonés. “Se dijeron muchas cosas”, reconoció el capitán Victor Tomás.

“Nos cuesta entender que no podemos ganar siempre”, añadió Pascual. “Estoy feliz no solo por ganar la Champions, sino por cómo la hemos ganado. Hemos perdido solo un partido en toda la temporada, y no era importante. Hemos demostrado muchísima contundencia y hemos estado serios. El equipo demuestra siempre que tiene mucha hambre, pero ahora darme un poco de tiempo”, suplicó en referencia a las preguntas sobre la única competición que le queda por disputar al equipo blaugrana esta temporada, la Copa del Rey.

El año pasado la cagamos. Me metí mucha presión. Esta vez quería ganar sí o sí”

Nikola Karabatic

El equipo cerró filas y se prometió que al año siguiente no fallarían. “El año pasado la cagamos. Me metí mucha presión este año porque quería ganarla sí o sí”, apostillaba Karabatic. Una presión que no siempre ayuda. “La gente siempre nos lo recordaba: este año sí. Quieras o no, eso es presión extra”, sentenciaba Viran Morros. El entorchado europeo se convirtió en prioridad ya en Andorra a principios de agosto, cuando el proyecto echaba a andar, “desde que empezamos la pretemporada teníamos esto en la cabeza”, exponía Entrerríos.

Además, Colonia ya le había negado la gloria al Barça en 2010, 2013 y 2014. La euforia en la celebración mostró la liberación de unos jugadores que cambiaron las lágrimas de tristeza del año pasado por las de alegría que te otorga el inigualable sabor de la victoria. “Hemos estado aquí 5 veces y hemos sufrido derrotas muy duras. Por eso lo hemos celebrado así”, explicaba Noddesbo. Tampoco ha sido fácil sobrellevar el favoritismo que siempre pesa sobre el equipo, al que se le presuponen los títulos antes de ganarlos. “Siempre se ha devaluado nuestro trabajo”, apostillaba Sorhaindo.

Víctor Tomás, ante Alilovic. ampliar foto
Víctor Tomás, ante Alilovic. EFE

Aunque el resultado fue holgado, la final no fue fácil. A la ya conocida baja de Rutenka se le unió la de Lazarov al comienzo del encuentro. Dos jugadores clave en ataque, que evidenciaron el fondo de armario que tiene a su disposición Xavi Pascual. Gurbindo sustituyó al macedonio con personalidad y contundencia, apuntándose tres tantos y dejando numerosas jugadas de mérito. “Cuando no está Lazarov está Gurbindo. Somos un equipo con todas las letras, lo hemos demostrado. Hay que saber adaptarse, y hoy lo hemos hecho”, ahondó el técnico barcelonés.

El Vezsprem fue un rival de aúpa, comandados por dos ex barcelonistas: Ortega en el banquillo y Nagy en el campo. “Hemos sido constantes, a pesar de los momentos de dificultad. Nos han apretado, con algunas exclusiones se nos ha el puesto el partido complicado. Lo importante es que hemos sido nosotros mismos”, explicaba Entrerríos.

Karabatic, escogido mejor jugador, y Lazarov, máximo goleador del equipo en Europa con 106 goles, brillan con luz propia en un conjunto donde lo que prima es el colectivo. “Ser el mejor jugador del mundo me da igual, lo que me importa es ganar títulos con mis amigos”, concluía Karabatic, que no quiso dar pistas sobre su futuro, “dejadme celebrar, el futuro ya vendrá”. Ahora el equipo quiere poner el broche final a la temporada con la consecución de la Copa del Rey que disputarán el próximo fin de semana en formato Final Four ante el Gijón, Granollers y Puente Genil. Ningún título es pequeño, queremos ganarlo todo”, reconocía Sorhaindo. Ahora, después de tocar la gloria con la yema de los dedos en los últimos cuatro años, toca celebrarlo como se merece.

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