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La resistencia baldía de Herrerín

El portero del Athletic fue el mejor de su equipo pese a los tres goles encajados

Herrerín se lamenta durante el partido.
Herrerín se lamenta durante el partido. EFE

Se lamentaba y abría los brazos, cabeza gacha y mirada perdida, porque le habían metido el segundo gol y no parecía haber forma de parar la hemorragia. La consternación de Herrerín, sin embargo, duró poco. Por lo que se obligó a reponerse y aplaudió en silencio ante Messi, Neymar y Luis Suárez. Pero debía reanimarse y reactivar a los suyos porque era el mejor jugador de su equipo.

El marcaje individual de Balenziaga sobre Messi, que no paró quieto un segundo sino que barrió por todo el frente de ataque, generaba muchos huecos en la zaga blanquirroja, por más que Mikel Rico y Laporte se repartieran la función de ocupar el lateral izquierdo. Sólo Herrerín hacía de cortafuegos. Como en ese mano a mano que solventó sobre Luis Suárez o esa manopla que puso a tiempo al salir de su zona para despejar de inmediato el chut de Neymar tras un centro de Suárez. También dio réplica a un remate de Piqué a la salida de una falta lateral que los azulgrana cantaron gol antes de tiempo. Pero frente a Messi se equivocó porque tras un eslalon para la historia del 10, le dejó un hueco en el palo corto. Y eso con Leo no se hace. Disparo y gol. Nada pudo hacer, sin embargo, en el segundo tanto tras otra jugada resuelta por Neymar, también a centro de Suárez.

Herrerín no sólo fue el portero sino que ejerció de libre porque la zaga del Athletic jugaba con valentía y riesgo, un tanto adelantada. Pero Messi anda desbocado y le hizo el tercero al meter la uña en un centro lateral de Alves. Era el final y ni siquiera el gol de Williams podía repararlo.

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