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Jordi Murphy: “El rugby fue un bautismo para mí tras salir de España”

A sus 23 años, este barcelonés de nacimiento se ha hecho un hueco en el quince titular de Irlanda, ganadora del último Seis Naciones. Ya está en la élite del deporte, pero quiere más

Jordi Murphy, en el Irlanda-Inglaterra del Seis Naciones de 2015. Ampliar foto
Jordi Murphy, en el Irlanda-Inglaterra del Seis Naciones de 2015. Sportsfile

Por su cara rubicunda y de ojos claros, Jordi Murphy parece no haber roto un plato en su vida. Pero mide 1,88, ronda los 105 kilos y en las canchas de rugby, con el verde de Irlanda o el azul de Leinster, se ocupa del trabajo sucio. Como tercera línea, una de las posiciones favoritas de la grada, huele la dirección de la pelota, va al encuentro del que la lleva y se la hace soltar. Debe llegar el primero a la bronca, y debe imponer respeto. Murphy, titular en sus equipos a los 23 años, se ha proclamado dos veces campeón del Seis Naciones, torneo por excelencia del Hemisferio Norte (la última vez, en marzo), y ha ganado una Liga Celta (campeonato por regiones de Irlanda, Gales, Escocia e Italia). Asegura al otro lado del teléfono que su selección va a por el Mundial, en buen español y con tono grave y tranquilo. De padres irlandeses, nació en Barcelona el día de San Jordi —de ahí su nombre, sugerencia de las parteras—. Jugaba mucho al fútbol y no hablaba apenas inglés, hasta que, con nueve años, él y su familia migraron a Dublín.

Pregunta. ¿Cuándo empezó a jugar al rugby?

Respuesta. Tras mi primer día de escuela en Irlanda. Nos dijeron: “Chicos, luego, todos al campo”. Hasta entonces nunca había oído hablar del rugby.

P. Para un niño recién llegado a un país extraño, ¿fue un factor de integración?

Tras jugar siempre al fútbol, un día me dan un balón que hay que agarrar y correr con él”

R. Al principio fue muy extraño. Había jugado siempre al fútbol, y entonces me dan un balón que hay que agarrar y correr con él, y hay tanto contacto… Tardé dos o tres años en entenderlo y aprender todas las reglas. Pero sí, fue una especie de bautismo aquí en Irlanda, donde es un deporte tan importante.

P. ¿Cuándo empezó a notar que despuntaba, que había recuperado todo el tiempo perdido?

R. Creo que con 15 o 16 años, cuando gané la Copa de Colegios de Leinster —la provincia de Dublín— con mi equipo, el Blackrock. Ahí pensé por primera vez que podría hacer carrera en esto.

P. ¿No es la suya la posición más vocacional del rugby, siempre en el centro de la pelea?

R. (Risas). Sí. Es de las más importantes, porque si no ganas la pelota cuando está en disputa, no puedes jugar el resto de fases. Y casi siempre jugué de eso.

P. ¿Cómo está el ambiente en el vestuario de Irlanda tras ganar el segundo Seis Naciones consecutivo, sobre todo de cara al Mundial de este verano?

En el centro, Murphy escucha con sus compañeros el himno irlandés, en el último Seis Naciones. ampliar foto
En el centro, Murphy escucha con sus compañeros el himno irlandés, en el último Seis Naciones. Inpho

R. Tenemos mucha confianza. Creemos en el entrenador y en nosotros mismos. Yo, por ejemplo cuando pienso en lo difícil que es entrar en la convocatoria de 23 jugadores de cada partido, que solo he estado en nueve y ya he ganado dos medallas de campeón... es increíble. Hay jugadores que llevan toda la vida y ganan una vez, o ninguna. Por otro lado, perdimos ante Gales, pero ganamos a Inglaterra, y antes a Australia y a Sudáfrica. Nos haremos una buena idea de cómo entramos en el torneo con los amistosos previos. Pero claro, este Seis Naciones nos ha dado alas.

P. ¿Cuál es el objetivo? ¿Ser campeones del mundo, llegar a la final, superar el mejor resultado de Irlanda hasta ahora [cuartos de final]?

R. Vamos a ganar. No se puede entrar en un torneo pensando: “Si llegamos a semis, estamos contentos”. Creemos de verdad que podemos hacerlo, aunque sabemos que va a ser difícil.

P. Usted es un jugador producto del rugby moderno, plenamente profesionalizado, pero compitió con algunos, como los retirados O’Gara u O’Driscoll, que venían de una etapa anterior. ¿Qué queda del viejo rugby?

R. Es verdad, yo y todos los que me rodean son profesionales, y hace 20 años no era así. Quedan las escuelas, donde sigue siendo muy puro. Y hay también un circuito de clubes amateurs, con fases finales que sigue mucha gente y cuya esencia no ha cambiado demasiado.

P. ¿Y los terceros tiempos, se siguen celebrando? ¿Se sigue bebiendo tanto?

R. Por supuesto que se hacen. Después del partido cenamos siempre con el otro equipo, con el típico buen ambiente. Y si no tenemos que volver esa noche a casa, nos tomamos unas cervezas. Luego… a ver lo que pasa.

P. Pero con más control, ¿no? Ya no se podría repetir lo de la Copa de Calcuta en el 88... [aquel año, el inglés Dean Richards y el escocés John Jeffrey, ambos terceras líneas y ambos muy borrachos, destrozaron a patadas el trofeo disputado horas antes en Murrayfield].

R. (Risas). No, no. Ahora hay móviles con cámara. Hay que tener cuidado.

P. ¿Mantiene vínculos con España?

R. Intento volver a Barcelona una o dos veces al año. Mi hermana vive en Menorca, y mantengo amigos de la escuela.

P. ¿Es usted del Barça?

R. Claro, como la mayoría de los que nacimos allí.

Recopilación de ensayos de Jordi Murphy con Leinster.

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