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¿Qué fue eso?

Casillas mira el balón tras uno de los goles.
Casillas mira el balón tras uno de los goles. AP

Hay un pasaje en Absalón, Absalón! en el que hablan dos muertos, Wash Jones y el coronel Sutpen. Jones mató al coronel y a las pocas horas murió él.

—¿Qué fue eso, Wash? Pasó algo. ¿Qué fue?

—Yo qué sé, coronel. ¿El viento?

Los jugadores del Madrid, comprometidos y sabiendo lo que se jugaban, salieron en tromba del vestuario y fueron a por los micrófonos a pedir perdón.

Cristiano, Casillas y Ancelotti ya sólo pudieron demostrar su calidad frente a los periodistas

Una de las prácticas con las que Simeone tortura al Madrid es con el cambio de hora. Manipula los relojes, eso cuando no le pone encima de la mesa el periódico del día anterior, y al Madrid le llega todo noventa minutos tarde. Como arriesgó en Lisboa, esta vez Simeone le puso la hora del partido al Madrid a las seis. Para entonces Cristiano, Casillas y Ancelotti ya sólo pudieron demostrar su calidad frente a los periodistas.

El Cholo al Madrid le hace lo que a Perico en Luxemburgo, que perdió un Tour por ponerse a mirar tiendas en bici. Propuso al Madrid un partido cómodo, una cesión de balón que fue puro engañabobos, y los blancos ronronearon con él y a veces lo cedían, en plan “cuelga tú”. Cuando mentalmente el Madrid se desplazó al calentamiento el Atlético le hizo saltar los puntos con varios balonazos. Fue un equipo inmenso que desplegó un fútbol que quemará cuando alguien lo toque dentro de muchos años. Tan superior que el Madrid creyó estar soñando. Patterson decía que el KO es una sensación agradable: cuando se está en la lona hay un impulso de levantarse a dar besitos a todo el mundo. Tras el 2-0, en un baile que terminó como se terminan las cosas en el fútbol y en la vida, con una chilena, el Madrid supo que tenía razón.

Los madridistas no entendieron lo que le pasó ayer y es probable que no lo entiendan nunca, como Wash y Jones cuando le echaron la culpa al viento. Los dos reconocen que están muertos; eso sí, aún no pudieron con ellos. Pero el Madrid, para fabricarse una coartada que justifique una desaparición tan pavorosa, necesita espantar señales de fatalismo, empezando por Cristiano Ronaldo. Tras romper con su novia, en lugar de irse a un bar a pelearse con todo el mundo Cristiano se fue al área del Córdoba. Ayer parecía consumido como Romeo. La prensa portuguesa dice que la chica plantó a la madre de CR en su cumpleaños. Hay una sospecha generalizada de que el futuro de un club con 540 millones de presupuesto depende de que una señora tenga el cumpleaños perfecto. Es por eso que hay que empezar a ojear nueras, o que nos coloque una Fernando León de Aranoa.

Lo de ayer fue como despertar y encontrarse un mundo que se creía haber dejado atrás. Una decepción detrás de otra: Varane, Casillas, Bale, Khedira, Carvajal... Ni siquiera Coentrao es rubio.

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