Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El regate de Suso está por llegar

El medio gaditano salta del ostracismo en Liverpool a un contrato millonario en el Milan

Suso, en un partido con el Milan.
Suso, en un partido con el Milan. EFE

“Cuando pisas Milanello te das cuenta de que estás en un club grande de verdad. Y si echas la vista atrás sabes que estás en uno de los más grandes de la Historia”. Un mes después de su aterrizaje en Milán, Jesús Joaquín Fernández Sáez de la Torre, Suso, (Cádiz, 21 años) todavía suena impresionado desde la distancia. No es el único. La camiseta rossonera con el número 8 que antes vistieron ídolos de San Siro como Ancelotti, Rijkaard y Gatusso la lleva ahora un joven desconocido para el gran público en Italia, y acaso también en España.

Suso es el octavo futbolista español en la historia del Milan, después de una operación cocinada largo tiempo y que se ha cerrado con un traspaso cercano al millón de euros en concepto de derechos de formación al Liverpool, con el que finalizaba contrato en junio, cuatro años y medio de duración y una ficha anual millonaria, digna de una estrella europea, “una cantidad que en España sólo cobran jugadores del Madrid, Barcelona y algunos del Atlético”, según el entorno del futbolista.

Francisco: “Es de los mejores jugadores que ha pasado por el Almería”

La historia de atracción entre Suso y el club italiano se remonta al Europeo sub-19 de Estonia en 2012. El gaditano luce zurda y visión de juego en el centro del campo, con los colchoneros Óliver Torres y Saúl, llama la atención de muchos equipos importantes, y el Liverpool le blinda. “Aquella temporada comienza como titular con un gran partido ante el United, formando ataque con Luis Suárez y Sterling, que también acababa de subir del equipo juvenil”, recuerda Dani Pacheco, amigo y compañero durante esos años en los campos de entrenamiento de Melwood, y actualmente en el Betis. Ambos habían llegado muy jóvenes de la mano de Rafa Benítez, y ambos comparten el ostracismo en aquel invierno de 2012, cuando el entrenador, Brendan Rodgers, apuesta fuerte por Coutinho y Sturridge, dos jugadores que acababan de aterrizar por 25 millones: “De repente, ni entraba en las convocatorias”.

El verano siguiente es cedido al Almería, recién ascendido. Una ciudad pequeña con un aire a su Cádiz natal, un equipo donde sentirse importante, y un entrenador dispuesto a darle galones, Francisco: “Es de los mejores jugadores que han pasado por el Almería. Diferente, con mucha capacidad de desborde, pero también se sacrifica por el equipo. Varios grandes vinieron a preguntar por él”. Partiendo desde la banda derecha y a pierna cambiada, Suso destaca rápidamente con su conducción elegante, muy parecida a la de David Silva, un buen regate y unas diagonales que terminan con tres goles en unos pocos partidos. Sin embargo, un polémico retraso en una sesión de entrenamiento la mañana siguiente a su 20º cumpleaños destapa una faceta que le había perseguido durante años. En el equipo inglés ya había sido multado con 12.000 euros por llamar gay en tono de broma a su compañero José Enrique en las redes sociales, y antes había sido apartado de la sub-17 por Ginés Meléndez por jugar al billar en horas de descanso. De repente, la mitad de los taxistas de Almería aseguraban haber llevado a la joven estrella en sus supuestas correrías nocturnas.

En el Liverpool fue multado por llamar gay a su compañero José Enrique

Tras la salvación del Almería, volvió a Liverpool, con Rodgers poco dispuesto a hacerle un sitio en el once. Julen Lopetegui se interesa por su situación para incorporarlo al Oporto, pero los reds tasan al futbolista en 15 millones de euros. Inédito en la Premier, un gran partido y un gol decisivo en la Copa de la Liga en septiembre alimentan el debate entre los aficionados. “A partir de ahí se retoman las conversaciones para renovar y se comprometen a que entrará más en el equipo, hasta que se lesiona”, explica su representante, Jaume Serra. Una lesión leve de abductores que lo termina precipitando todo. “Llevaba casi cinco años en Inglaterra y sentía la necesidad de un cambio”, cuenta el jugador desde su nueva casa en Milán, “me ofrecían una renovación por cinco años, pero en ese impasse aparece el Milan con una oferta irrechazable”. Suso comienza 2015 posando con la camiseta de uno de sus ídolos juveniles (Kaká), y una nueva etapa en Italia con un contrato largo y generoso.

“Llegué a Liverpool como un chico y me voy como un hombre con aspiraciones de hacer algo importante en mi profesión. Ya tuve mis primeros minutos en la Copa de Italia y ahora tengo que trabajar fuerte para ganarme un sitio en el equipo. Soy consciente de que soy joven, pero mi ambición es fuerte”, concluye.

 

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.