CASO NEYMAROpinión
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Los justicieros son hoy los encausados

Bartomeu y Cardoner, a la izquierda, aplauden en el palco del Camp Nou.
Bartomeu y Cardoner, a la izquierda, aplauden en el palco del Camp Nou.Vicens Gimenez / (c) Vicens Gimenez

Aseguran en el Camp Nou que el juez Ruz es del Madrid. También se cuenta por las oficinas que la decisión del fiscal Perals de pedir la imputación de Bartomeu por unas discrepancias fiscales no tiene precedentes, es sospechosa, desproporcionada y, en cualquier caso, coincide en que debería desligarse del encausamiento de Rosell. Y hasta en la ciudad deportiva se sabe del temor reverencial que provoca Florentino cuando le llevan la contraria, y más cuando es puesto en evidencia por no poder fichar a Neymar.

El Barcelona ha tardado poco en construir un relato victimista creíble para sus socios con tanta munición como le ha llegado de la Audiencia y de Madrid por más independiente que sea Ruz. A la historia solo le faltaba el componente político para ser consecuente con el lema de que el Barça es més que un club y se pudiera expandir por Cataluña. Muy pocas instituciones han hecho más por la construcción del país que el FC Barcelona. Y entonces salió Bartomeu para denunciar que hay una conspiración de ciertos poderes del Estado contra el Barça.

El club olvida de forma deliberada que fue un socio quien denunció

Al Barcelona le pasan factura por Neymar, por ser el mejor club del mundo, por los éxitos del equipo, por ser el delantero centro de la causa soberanista de Cataluña. Así lo ha contado Bartomeu con una voz tibia y un rostro tan apagado que más parecía pedir perdón que reclamar justicia, una pose que ha restado credibilidad a la narración y ha desvirtuado además los aspectos razonables que pueda tener la queja del Barcelona. La entidad azulgrana ya no es la número 1, hace un año que no gana títulos y la directiva actuó siempre más por invitación que por iniciativa en el procés catalán.

Mal asunto cuando se mezclan tantas cosas a favor de inventario en una junta que se distinguió precisamente por rebajar la carga simbólica y desandar el camino trazado por Laporta y Guardiola, que conquistaron el mundo precisamente con un discurso independentista, nada que ver con el de Rosell, quien empezó su mandato con una visita a Extremadura para pedir perdón por un catalanismo tan desacomplejado de su antecesor que había faltado al respeto al presidente de una comunidad de España.

A los aficionados les cuesta asimilar que a un consejo con tics neonuñistas le haya dado un ataque que no hubiera tenido ni Laporta y se envuelva de repente en la estelada. Olvidan deliberadamente los directivos que quienes les denunció fue un socio (Jordi Cases) y no quieren recordar los muchos pleitos abiertos por su mala gestión desde 2010.

Tiene el Barça un contencioso con la FIFA, anda a la greña con los Mossos, mal vistos en el club desde que se desentendieron de las amenazas recibidas por la familia de Rosell, y generaron tal clima de tensión con su errática política que Bartomeu prescindió del director general Rossich, destituyó al secretario técnico Zubizarreta, disimuló el conflicto Luis Enrique-Messi y anunció para final de temporada la convocatoria de elecciones a fin de rebajar el clima de tensión del Camp Nou.

Ningún caso expresa mejor la negligencia de la junta que el contrato de Neymar

Ningún caso expresa mejor la negligencia de la junta que el contrato de Neymar. La operación se calificó de ingenieria financiera por barata, después se admitió que su coste era mayor, más tarde se hizo una declaración complementaria a Hacienda y al final como pataleta se vuelve a insistir en que el brasileño vale 57,1 millones. Artimañas contables para disimular que Neymar no cobra tanto como para enfadar a Messi.

Bartomeu difícilmente admitirá que ha cometido un delito fiscal porque podría llevarle a perder las elecciones. La directiva ha hecho bandera de su gestión económica desde que a su llegada fomentó una acción de responsabilidad contra Laporta, de manera que no consentirá que ahora se diga que cuenta mal. Afirma Bartomeu que no han hecho nada malo para no decir que no han hecho nada bueno, sin necesidad de mediar oposición, ellos solos, desbordados por errores manifiestos en casos como el de Neymar.

No hay autocrítica y se pierde verosimilitud, incluso cuando se puede tener razón. Los justicieros son hoy los encausados. No encontraron más salida que agitar el gas sentimental para autoexculparse y fomentar la unidad culé a costa de España. Una vez imputado, Bartomeu se ha liado la manta a la cabeza y antepone el ¡Visca Catalunya¡ al ¡Visca el Barça!. Desafiar a los poderes fácticos como quiere el presidente con un contrato chapuza [el de Neymar] es una afrenta que no precisa de juez ni fiscal ni enemigo para saber que el partido tiene mala pinta para el FC Barcelona.

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