El ‘selfie’ de los Hispanos

Aginagalde, pivote de la selección de balonmano, se convierte en un fenómeno viral gracias a las imágenes que ha publicado de sus compañeros en el Mundial de Qatar

Los jugadores de la selección española de balonmano en el vestuario
Los jugadores de la selección española de balonmano en el vestuario@julenaginagalde

Es vasco, de Irún, pero por su corpulencia y su aspecto rubicundo bien podría decirse que es nórdico, o mejor polaco, que para eso se desenvuelve en este idioma con muchísima soltura. “Bueno, bueno, tampoco exageremos. Me defiendo en las entrevistas, lo entiendo bien y me hago entender, pero no lo hablo perfecto…”, atenúa él, hijo y sobrino de remeros, antiguo estudiante de Ingeniería Mecánica e INEF, ahora uno de los mejores pivotes del mundo porque los libros le producían sarpullidos y el deporte le tiraba como nada. “Aprobaba los exámenes teóricos, pero los entrenamientos me impedían ir a los prácticos”, dice con una sonrisa picarona, durante una mañana radiante en una de las zonas más exclusivas de Doha (Qatar).

Detrás de esa figura de hombre forzudo, de esas espaldas que harían diabluras sobre una trainera y de esa apariencia de no haber roto un plato, Julen Aginagalde, 32 años, encierra a un tipo de lo más chisposo. “Como es vasco va de serio, de bueno, pero en el fondo es el más gamberro de todos”, corrobora Jorge Maqueda, otro de los que más pimienta aportan al vestuario de la selección de balonmano.

El caso es que Julen, parco en las entrevistas, es un volcán en erupción de puertas adentro. Él es el disc jockey oficial del equipo, el que recopila los temas sugeridos por el resto y los pincha antes de los partidos. “Ahora escucho a un grupo polaco que se parece a la música de Fermin Muguruza, tipo reggae”, detalla; él es el que golea en la liga de fútbol sala que montan para los ratos muertos los Hispanos, solteros contra emparejados, que por algo es “el killer y Balón de Oro”; y él es quien a través de las fotografías que ha ido colgando en las redes sociales ha causado sensación y ha atraído las miradas hacia su deporte, “en España marginado, hagamos lo que hagamos”.

“Como es vasco va de serio, pero es el más gamberro de todos”, dice Maqueda 

¿Cómo nació la idea? “Pues mi novia estudia Marketing y en Navidad me regaló una cámara subjetiva”, relata; “me dijo que si publicaba fotos graciosillas tendrían eco, así que me puse a ello”. De ese modo, desde su objetivo y el brazo extensible del que se ayuda para tomar perspectiva y calibrar el encuadre, realiza imágenes de lo más variopintas y guasonas, entre bambalinas. “Los selfies ayudan a levantar el ánimo y a fortalecer el grupo. Es un momento íntimo del equipo que queríamos compartir con la gente, y parece que está gustando mucho por ahí, ¿no?”, comenta Valero Rivera, hijo.

A través de la GoPro de Julen, los aficionados han podido ver a los Hispanos practicando meditación, remando como si compitieran en la Bandera de La Kontxa, haciéndose los interesantes u ojipláticos, absortos, enfurecidos, en albornoz y, en algún caso, en paños menores. De toda pose. “Tenemos que vender el producto y llamar la atención”, argumenta el irundarra. “Si hay que hacer el tonto, con tal de que se proyecte el balonmano y crezca, haremos lo que sea necesario”, añade su amigo Cañellas, que empieza a “aborrecer” el fútbol por la atención mediática que acapara en los medios.

La última iniciativa de Julen, emigrante en el Kielce polaco, ha sido la creación de un hashtag, #selfiehispanos, para que los seguidores arropasen a la selección durante la recta final del campeonato. La lanzadera fue trending topic, pero resultó insuficiente. El equipo cayó derrotado en la prórroga. Julen reflejó el estado de ánimo de la selección con una última foto. Sin gente: “Nos vamos de vacío. Esto se acabó. Muchas gracias a todos por vuestro apoyo”, agradece en Twitter el vasco, fenómeno viral ya a cuenta de su lente indiscreta.

Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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