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El chico que derrotó a Mickelson

El español Jon Rahm bate récords de golf universitario en EE UU y apunta a estrella del circuito

Jon Rahm durante una competición con el equipo de Arizona State. Ampliar foto
Jon Rahm durante una competición con el equipo de Arizona State. AP

“No sabes lo que es presión hasta que te juegas cinco dólares cuando solo tienes dos en el bolsillo”. La frase es del mítico Lee Treviño, pero Jon Rahm Rodríguez la hizo suya hace unos meses cuando se la jugó con un triple ganador en Augusta como Phil Mickelson... Y ganó: “Lo divertido fue que Phil se jugó 60 dólares conmigo aunque yo sólo tenía 40 en el bolsillo. Empatábamos hasta que llegamos al 11, en el que hizo birdie y se puso uno arriba. Luego yo hice birdie al 12 y él cometió un grave error en el 13. Con mis birdies en los hoyos 14 y 16 sentencié el partido”.

La hazaña de este veinteañero de Barrika (Vizcaya) no tardó en recorrer cada rincón de la Universidad de Arizona State (ASU), desde los campos de prácticas dirigidos por Tim Mickelson, hermano del actual número 12 del mundo, hasta las mesas de Hooters, el garito favorito de los estudiantes para devorar costillas y alitas de pollo. Hazaña o mera anécdota, una más en la carrera de un jugador que después de dos años en la ASU ha reventado un buen número de hitos universitarios: mejor primera vuelta en las finales de la NCAA con 61 golpes; récord absoluto de eagles en una temporada (18); y sobre todo, una auténtica exhibición para ganar en septiembre el Mundial amateur individual con 23 bajo par, seis menos que el récord establecido por Jack Nicklaus en 1960.

“Es el jugador con mayor proyección que tenemos, sin ninguna duda”, afirma Nacho Gervás, director técnico deportivo de la Federación Española de Golf: “Tiene una gran pegada, pero lo que más llama la atención es un carácter ganador como no he visto a nadie. Sabe que va a llegar”.

Tiene una gran pegada y sabe que va a llegar”, dice el director deportivo de la Federación

Gervás fue determinante hace dos inviernos para convertir al alumno más imprevisible de la Blume en una estrella universitaria tentada por las grandes firmas comerciales. “No le seducía mucho la idea de trasladarse a Estados Unidos, y yo le dije a su padre que, o iba al mejor programa de golf, o no merecía la pena”. Y el mejor no es otro que el dirigido por Tim Mickelson, un coach que presume de no admitir a un alumno sin haberle visto jugar, pero que hizo una excepción con Jon:

“Los primeros meses fueron duros”, recuerda Rahm desde el campus de Arizona State, “no conocía el país, no sabía cómo funcionaba la vida universitaria y mi inglés era muy justo. Tim pensó que no iba a aguantar más que unas pocas semanas, y no sólo saqué muy buenas notas, sino que hice una de las mejores temporadas como novato de la historia de la universidad”.

Discípulo aventajado de un Mickelson, y ahora de dos. Phil se ha unido a su hermano como ayudante y comienza así una carrera que le podría llevar a la capitanía del equipo americano de la Ryder en 2016 o 2018: “Tener a Phil como asistente no es lo que mucha gente piensa. Es un hombre ocupado con muchos torneos, así que no ejerce, pero puede llamar a los jugadores que estén dudando si ir a ASU intentar convencerles”.

Jon ha dejado atrás una cierta fama de talento volcánico, proclive a arranques de ira, con unos cuantos palos rotos en su currículo y capaz de ser descalificado de un torneo por destrozar una barra de salida cuando era líder con cuatro golpes de diferencia: “Soy una persona muy competitiva a la que no le gusta perder a nada de lo que juega y eso me ayuda a nunca darme por vencido y a sacar lo mejor de mí cuando todo parece estar en contra”.

Salvo que una oferta mareante le haga cambiar de idea, quiere terminar la carrera

En el último campeonato de España amateur, el verano pasado en Las Palmas, Rahm sacó a relucir esa fortaleza mental remontando seis golpes de desventaja, alcanzando el green de dos golpes en todos los pares 5 y con un promedio de distancia con el driver de 280 metros, una marca a la altura de los mejores pegadores del circuito estadounidense como Bubba Watson. Era su sexto campeonato nacional en diferentes categorías. El profesionalismo le espera, pero tendrá que hacerlo un par de años más... Salvo que una oferta mareante le haga cambiar de idea. “Quiere terminar la carrera, se lo ha prometido a su padre, aunque le están tentando”, confiesa Gervás. “No tengo pensado pasarme a pro hasta 2016”, zanja el joven.

Hace unas semanas, ya tuvo la oportunidad de medirse con los profesionales del PGA Tour como invitado del OHL Mayakoba Classic, en Riviera Maya en su vigésimo cumpleaños. Y lo hizo a su manera, con una vuelta inaugural de uno bajo par y despertando mucha expectación: “Esa semana me sirvió para ver a qué nivel estaba y me vi con nivel de sobra no sólo para jugar, sino para llegar a ser uno de los grandes en el PGA Tour”.

 

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