Violencia deportiva

“No pongas a la KGB a funcionar”

Según el informe de la Oficina Nacional de Deportes, el gerente del Deportivo sabía que la federación de peñas había entregado 110 entradas a los ultras violentos

Salida de los jugadores de Madrid de algunos de los ultras detenidos.
Salida de los jugadores de Madrid de algunos de los ultras detenidos. EFE

El informe de la Oficina Nacional de Deportes (OND), el órgano de la Policía Nacional que coordina la inteligencia sobre los movimientos violentos en el fútbol y encargado de alertar a la comisión Antiviolencia del riesgo de los partidos, concluye que el gerente del Deportivo de La Coruña, Pablo Pereiro, sabía que 110 miembros de los Riazor Blues viajarían a Madrid para el partido contra el Atlético y no advirtió de ello a las autoridades policiales. La falta de información previa fue la principal razón esgrimida por la Policía Nacional y los cargos del Ministerio del Interior para explicar la pelea multitudinaria entre ultras del Depor y del Frente Atlético en las riberas del Manzanares, la mañana del 30 de noviembre, horas antes del partido Atlético-Deportivo, que no había sido declarado de alto riesgo. En la reyerta murió apaleado y arrojado al río el ultra gallego Francisco Javier Romero Taboada, Jimmy.

El informe, elaborado con las declaraciones ante la policía de diferentes responsables de ambos clubes y del presidente de la federación de peñas del Deportivo, Miguel Otero, sostiene que unas semanas antes del encuentro el gerente del club gallego preguntó al jefe de seguridad de su club: “¿Crees que los Riazor Blues van a necesitar entradas?” Para la policía, esta pregunta determina “un trato de favor hacia ese grupo y un contacto constante para ver las necesidades del grupo en sus desplazamientos”.

Y también los autobuses

El presidente de la federación de peñas no solo hizo de intermediario para que los Riazor Blues obtuvieran 110 entradas para el Atlético-Depor del 30 de noviembre, sino que, según declaró a la policía, también se encargó de buscarles una empresa que les alquilara el autobús para desplazarse a Madrid esa madrugada.

Según fuentes policiales, Otero declaró que Raúl Díaz, el presidente de los Blues, le pidió que les buscara una empresa y que él lo intentó primero en A Coruña con tres compañías, que no pudieron atender su solicitud. También encontró respuesta negativa en dos empresas de Ferrol, pero al final recurrió a la firma EPSA, de Sarria (Lugo), que ya había trasladado en otras ocasiones a los ultras del Deportivo.

El responsable de la empresa le preguntó si era para los chicos que salen siempre de la cascada del palacio de la Ópera, en A Coruña. El presidente de las peñas respondió que sí y el transportista aceptó la petición de traslado. Después, Otero declaró que le pasó a Díaz, el responsable de los Blues, el teléfono de la compañía de autobuses para que fuera él quien negociara el contrato del servicio.

La pregunta del gerente —a la que contestó negativamente el jefe de seguridad, según la policía —que ha determinado el trasiego de entradas entre ambos clubes— no era ingenua. Pocos minutos después el propio gerente recibió en su teléfono un whatsapp en el que el presidente de la federación de peñas blanquiazules, el mismo que dos días antes ( el 4 de noviembre), le había solicitado localidades para el Calderón, le advierte: “No pongas a la KGB a funcionar, que me pitan los oídos. Jajajajaja”. Pereiro responde, por el mismo medio: “No seas plomo”. Para la policía el primer whatsapp sirvió para poner sobre la pista al gerente del club sobre el destino final de las entradas.

La actual directiva del equipo coruñés, elegida el pasado año, no se había caracterizado por sus complicidades con los ultras de Riazor Blues, a los que borró del registro de peñas en el que se había inscrito en tiempos de Lendoiro. El Deportivo alega ni siquiera sabe el número exacto de miembros del grupo radical, que calcula entre 250 y 300 personas, ni quiénes son sus dirigentes.

En su declaración a la policía, el gerente del Deportivo alegó que desconocía el destino de 110 de las entradas solicitadas por las peñas, mientras que el presidente de estas afirmó haber comunicado al club que eran “para Riazor Blues”. Según se desprende del informe policial, el recuento final de la OND, estudiadas y analizadas la documentación y las declaraciones, concluye que el Atlético de Madrid envió 580 entradas. La mitad se asignó a la federación de peñas, y el resto al club gallego, que devolvió 77 al Atlético. De las 215 localidades en manos del club, 110 fueron entregadas a Riazor Blues, en dos paquetes, uno de 50 (el 27 de noviembre) y otro de 60 (al día siguiente), a través del presidente de la federación de peñas, que pagó su importe en efectivo. Para la OND este dato es significativo, pues fue ese mismo día 27 cuando el coordinador policial asignado a la seguridad del Dépor recibió la información del club sobre un posible viaje —“parece ser que viajarán de 50 Riazor Blues”—, justo el número de entradas vendidas ese día.

La policía sostiene que el club coruñés ocultó información sobre el viaje de los radicales

En su declaración, el gerente reconoce que como no se habían vendido todas las entradas se decidió entregarle a Otero, el presidente de las peñas, las 50 que había solicitado la primera vez, y que días después también autorizó que se le hiciesen llegar otras 60, aunque lo hizo en la creencia de que eran 10 a mayores de las 50 que ya tenía. Y recalca: “En ningún momento ni Otero ni los empleados de taquillas me informaron de que fueran para los Blues”.

Según fuentes policiales, Otero, declaró que los Blues, a través de su presidente, Raúl Díaz, le solicitaron entradas y que al no disponer de más, se las pidió al gerente Pablo Pereiro y le informó de que eran para los Blues. Otero añadió que el directivo le dijo que comprara de las que al club le sobraban en taquilla y le preparan un sobre con 50 entradas de 30 euros, y que él las recogió y abonó 1.500 en metálico. También añadió que al día siguiente, como los Blues le habían pedido más, fue a taquilla y le dijo al empleado que necesitaba otras 60 para los Blues. Como eran de 40 euros, le pagó 2.400 euros que le había ddo el presidente del grupo ultra.

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