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Éric Abidal cuelga las botas

El francés podría volver al Barcelona como director de todas las escuelas a nivel mundial

Abidal, el día que se despidió del Barça en mayo de 2013. Ampliar foto
Abidal, el día que se despidió del Barça en mayo de 2013. EFE

Éric Abidal cuelga una vez por todas las botas. El jugador francés, que renunció a dejar los campos de fútbol tras recuperarse de un cáncer de hígado que le fue detectado en marzo de 2011 cuando aún militaba en las filas del Barça, anunciará este viernes que sí, que disfrutó de los casi dos años de prórroga futbolística al máximo nivel deportivo que le regaló la vida, vestido de corto primero con la camiseta del Mónaco y por fin con la del Olimpiacos; pero que no, que su cabeza ya no aguanta más el rigor de los entrenamientos y la dureza de los choques, agarrones y entradas propinadas por sus contrarios. El futbolista despertó en su momento la admiración de los seguidores de medio planeta por su fuerza interior implacable y por su asombroso aplomo ante la enfermedad.

Así lo hizo oficial este miércoles el que fue su último técnico, el español Míchel, tras un anecdótico partido de liga griega ante el Panionios que los rojiblancos acabaron ganando (2-0) y del que Abidal disputó los 90 minutos del encuentro. "Me siento orgulloso de haber sido su entrenador esta temporada. Las decisiones personales prevalecen sobre las del campo", expresó ante los micrófonos de Nova TV, en declaraciones recogidas por AFP. Abidal tenía contrato hasta 2016 con el conjunto heleno, pero al parecer, a falta de una confirmación oficial del propio jugador, no lo cumplirá y seguramente los seguidores del Olympiacos, que tanto le idolatraban, se lo perdonarán. "Tomó la decisión de dejar el Olimpiacos hace dos meses", desvela Míchel. 

El Barça en la sangre

Abidal, al que le fue trasplantado el hígado el 10 de abril de 2012, reapareció vestido de corto con la elástica del Barça casi un año después, el 6 de abril de 2013. El tumor le había sido detectado el 15 de marzo de 2011. El Barcelona le renovó el contrato el 16 de enero de 2012, cuando ya sabía de su enfermedad, y el acuerdo incluía una opción para renovarlo hasta 2015, cláusula que no se hizo efectiva. Rosell, el entonces presidente, le aseguró un puesto en el organigrama culé el día de su despedida, el 30 de mayo de 2013. Casi un año y medio después, el viernes 19 de diciembre de 2014, Abidal anunciará que se retira del fútbol profesional y que tomará las riendas técnicas de todas las escuelas del Barça a nivel mundial.

El futbolista internacional francés (disputó 67 partidos con la absoluta, incluida la final del Mundial de 2006 perdida ante Italia), de 35 años, convocó a los medios de comunicación a principios de esta semana para ofrecer una rueda de prensa excepcional en la que tenía previsto desvelar una noticia importante, según adelantó. Desde entonces, no cabía duda de que se trataba del anuncio del punto final de una carrera futbolística fuera de lo común, que se inició en el Mónaco a los 21 años y que se cierra en El Pireo ateniense 14 años después, tras una trayectoria deportiva que sufrió extremos altibajos como pocos futbolistas lo vivieron, logrando ganar la Liga de Campeones, la máxima competición internacional para clubes, con el Barça en dos ocasiones (en 2009 y en 2011) y caer meses después en coma inducido, fulminado por los tratamientos médicos mientras le trasplantaban el hígado de un primo suyo. "Hablamos de un trasplante, pero de hecho, sufrí cuatro o cinco operaciones en un tiempo muy breve. Perdí 19 kilos. Nunca pensé en la muerte porque sé que es Dios el que decide. He sufrido", reconoció el día que volvió a pisar un césped de fútbol en la ciudad deportiva de Joan Gamper, en abril de 2013.

Abidal, o Abi, tal y como le apodaron Carles Puyol y sus compañeros del Barça, en el que militó durante seis años, podría volver a desplegar su humanismo fuera de la cancha y su pasión por el fútbol en la capital catalana en los próximos meses puesto que el exlateral izquierdo que forjó su palmarés en la gloriosa época del conjunto culé (logró dos orejonas, cuatro Ligas, dos Supercopas de España, una Supercopa de Europa y dos Mundialitos) habría aceptado la oferta que pactó en su despedida con Sandro Rosell, el entonces presidente blaugrana, en mayo de 2013, al que no quiso renovar. Abidal se convertiría en breve en el nuevo director técnico de todas las escuelas a nivel mundial del Barça. "Para este cargo hay que tener tres características. Saber de fútbol, y él sabe mucho; tener carácter educativo, y por ser el grande padre que es lo tiene; y la tercera es la humana para estar con los chicos de todo el mundo", dijo entonces el dirigente culé. "Su ejemplo de lucha y superación es un patrimonio de toda la gente del deporte y de toda la gente del Barcelona", agregó Rosell. Abidal lo demostrará desde el primer día de su nueva vida.

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