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Santander

Ferrari y Alonso, una pena

Alonso, tras el Gran Premio de Brasil. Ampliar foto
Alonso, tras el Gran Premio de Brasil. AP

En dos semanas se habrá resuelto el campeonato y el mercado de pilotos con vistas a la próxima temporada ha aumentado considerablemente de revoluciones. Las reuniones se suceden, bien sean para concretar algún acuerdo o bien para presionar a terceros, pero, de cualquier forma, todo comenzará a encajar cuando se desbloquee un caso en concreto, el de Fernando Alonso. La situación que vive el español es surrealista porque todo el mundo sabe que dejará de ser piloto de Ferrari a final de temporada aunque ni él ni su todavía equipo lo hayan hecho oficial. El asunto aún lo enrareció un poco más Red Bull cuando, hace algo más de un mes, en Suzuka, anunció que Sebastian Vettel se marchará de la estructura del búfalo rojo, inicialmente sin especificar dónde, aunque al poco rato fue Christian Horner, el jefe de la tropa de Milton Keynes, quien deslizó que el alemán será efectivamente el relevo del español en la marca de Il cavallino.

No puedo entender cómo la escudería está maltratando a quien ha mantenido a flote el tinglado en el último lustro

A partir de entonces hemos asistido a una partida de ajedrez entre Alonso y Ferrari que terminará cuando una de las dos partes asuma la responsabilidad de haber roto el acuerdo que teóricamente todavía les vincula hasta finales de 2016. De ello depende una tremenda cantidad de dinero —se habla de varias decenas de millones de euros— que la Scuderia debería tener que abonarle al asturiano para rescindir el contrato. Desde mi punto de vista, por un lado me parece lamentable que se haya llegado a esta situación, aunque también entiendo que Fernando se sienta traicionado. Desde que se vistió de rojo en 2010, Alonso ha rendido en todo momento muy por encima de los coches que ha conducido, siempre ha terminado a años luz de sus compañeros, además de haber salvado la imagen de la marca de Maranello, que de no ser por él aún estaría más deteriorada de lo que está. No puedo entender cómo Ferrari está maltratando a quien ha mantenido a flote todo el tinglado en último lustro.

La estrategia del ovetense es evidente: esperar a que sea Ferrari quien anuncie la llegada de Vettel para que, así, le paguen aquello que cree que le corresponde

La estrategia del ovetense es evidente: esperar a que sea Ferrari quien anuncie la llegada de Vettel para que, de esta forma, le paguen aquello que cree que le corresponde. Eso es exactamente lo que hizo en su día Kimi Raikkonen justo antes de irse a competir al Mundial de Rallies, casualmente para dejarle sitio a él. ¿Hasta cuándo puede alargarse esto? Puede que dos semanas o hasta un poco más. En Abu Dabi se encuentra el Ferrari World y allí viajará seguramente Sergio Marchionne, el nuevo presidente de la compañía tras la marcha de Luca De Montezemolo. Y la ocasión parece perfecta para un gran acto a modo de bienvenida al tetracampeón. Seguro que Fernando lo seguirá de cerca, a la espera de poder aumentar su presión. Dentro de lo visceral que siempre ha sido, creo que esta vez está manejando las cosas de un modo muy cerebral, y precisamente por eso creo que su nueva etapa en McLaren, con todo el apoyo de Honda, puede irle mucho mejor de lo que algunos piensan. Básicamente porque estamos hablando de alguien que no tiene un pelo de tonto.

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