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Estados Unidos se ha cansado de perder

Tras las continuas bofetadas de Europa en la Copa Ryder, la PGA crea un ‘consejo de sabios’ para recuperar el dominio perdido

Tom Watson, capitán estadounidense en Gleneagles. Ampliar foto
Tom Watson, capitán estadounidense en Gleneagles. GETTY

Son 11 hombres entre jugadores, excapitanes y miembros de la PGA estadounidense. Están entre ellos los golfistas Tiger Woods, Phil Mickelson, Jim Furyk, Steve Stricker y Rickie Fowler. Y Raymond Floyd, Tom Lehman y Davis Love III como antiguos seleccionadores. Su misión, recuperar para Estados Unidos el dominio perdido frente a Europa en la Copa Ryder. La PGA ha anunciado este martes la creación de una especie de consejo de sabios, un grupo de trabajo encargado de “examinar todo el proceso de la Ryder”, lo que incluye la elección del capitán, el sistema de puntuación para la selección de los jugadores, las fechas para elegir a todos ellos, y quiénes serán los vicecapitanes.

El objetivo del consejo es revertir una realidad que lastima el orgullo estadounidense. Con el trofeo conquistado en Gleneagles el mes pasado, en la 40ª Ryder, por 16,5 a 11,5, Europa se ha impuesto en ocho de las 10 últimas ediciones, ha ganado las tres últimas seguidas y seis de las siete disputadas en el siglo XXI. Estados Unidos cede por 11-7 en sus enfrentamientos con el viejo continente (desde 1979), cuando se aupó en 18 de las 21 anteriores, y no gana fuera de sus fronteras desde 1993. Las bofetadas han sido continuas para el patriotismo estadounidense. Especialmente dolorosa la de Medinah hace dos años, con aquella mágica remontada del equipo capitaneado por Olazábal y espoleado por el recuerdo a Seve. La victoria de Gleneagles fue la constatación de que, simplemente, los golfistas europeos eran mejores y que entre ellos fluía una química y espíritu de equipo desconocidos en la acera visitante. Hoy el número uno (McIlroy) es europeo, y entre los cinco mejores de la clasificación mundial solo hay un estadounidense: Furyk, cuarto.

“Este es un gran paso para lo que deseamos, ganar la Ryder”, explica Tiger Woods sobre el comité recién creado; “es una competición muy importante para cualquier jugador que tiene el honor de representar a su país”. El Tigre no es precisamente un enamorado de la Ryder. En siete participaciones, solo suma una victoria, en 1999.

La próxima Ryder se celebrará en Minnesota en 2016. Hasta entonces tiene Estados Unidos un camino de dos años para crear las “infraestructuras” necesarias para crear un proyecto sólido más allá de sencillamente juntar a los golfistas clasificados y luego esperar que el talento individual sea suficiente.

Europa ha ganado ocho de las 10 últimas ediciones de la Ryder

Estados Unidos busca una redención similar a la que ya buscó, y logró, en el baloncesto. Después de varias derrotas contra selecciones FIBA, la NBA cambió la mentalidad y comenzó a poner atención a quiénes eran sus rivales. Fue después de caer en semifinales del Mundial de 2006 contra Grecia. Desde entonces, no han vuelto a perder, y han ganado dos oros olímpicos y dos mundiales. Mike Krzyzewski ha vertebrado desde el banquillo un proyecto ganador más allá del continuo baile de jugadores cada vez que llega un torneo internacional. Con él al mando, Estados Unidos ha ganado 75 de 76 partidos disputados. Ha recuperado el trono de manera incontestable. Lo mismo persigue el golf americano, cansado ya de perder.

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