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Opinión
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Llega lo bueno

Ya no hay espacio para las componendas, las reservas o los presentes condicionados por el futuro. Ahora se trata de una sola cosa: ganar para sobrevivir.

Juan Carlos Navarro.
Juan Carlos Navarro.Jorge Zapata (EFE)

Terminada la fase de preparación y posicionamiento, el Mundial comienza hoy su tramo decisivo. Cambia el formato, lo que introduce una variante significativa. Un fallo y a casa. Ya no hay espacio para las componendas, las reservas o los presentes condicionados por el futuro. Ahora se trata de una sola cosa: ganar para sobrevivir.

“Estamos preparados para lo bueno”, dijo Orenga al terminar el partido contra Serbia. De acuerdo en lo primero y significativo lo segundo. Con la responsabilidad y presión de cumplir unas expectativas que sólo el oro satisfarían, calificarlo como lo bueno es otro síntoma de que por encima de todo, a España le pone como una moto el competir, y cuanto mayor sea el compromiso, mejor.

Los partidos de grupo permiten que los equipos, poco a poco, se vayan estudiando. Toda la cohorte de analistas que existen en cada selección, posibilita una disección pormenorizada de sus mecanismos. Incluso en un equipo como el español, en el que conocemos protagonistas y forma de actuar desde hace tiempo, siempre hay detalles que pertenecen al puro presente.

Viendo lo ocurrido ante Brasil, Francia y Serbia, sospecho que como dijo Juan Carlos Navarro, que por cierto, está ya muy cerca de su mejor versión, “el rival tiene que hacer algo y les toca pegar para intentar parar nuestro juego”. Nada nuevo, pero más evidente si cabe en este campeonato. Los únicos momentos en que la máquina se ha gripado un poco ha sido cuando los adversarios han llevado al límite su agresividad física. Ocurrió con Brasil, de la mano sobre todo de Varajao, repitió Francia y también Serbia, donde se corrió el riesgo de que las cosas se saliesen de madre en los últimos minutos. La táctica persigue un doble objetivo. Si a España no le defiendes duro, te llevas un carro. Por otro lado, este juego al límite también busca llevar a la crispación a los jugadores españoles, alterarles, para mal, su estado de ánimo. “Tenemos que ser listos”, remató Navarro.

Tácticas ajenas aparte, el rendimiento de España es sobresaliente. Por resultados y juego. Como la perfección no existe, a veces el equipo se destensa, otras le cuesta alimentar a los pívots o sufre en la posición de tres cuando no está Rudy.

Pero a punto de empezar lo bueno, el listado de jugadores que se encuentran en un excelente estado de forma es tranquilizador pues incluye a los más significativos. Ricky ha crecido con el paso de los días, Navarro y Rudy tienen afinados puntería y colmillo y los Gasol Brothers, por mucho que les aticen, resultan determinantes. A partir de este quinteto que suele poner los partidos en ventaja, interviene Llull, una bomba de relojería dispuesta siempre a estallar. Con Abrines, Claver y Felipe Reyes fuera de la rotación principal, quedan el Chacho, Calderón e Ibaka, algo enredados los tres. Sergio sigue más cerca del de final de temporada con el Madrid que del que deslumbró anteriormente. Calde sufre con su dualidad base-escolta aunque parece que va recuperando el acierto e Ibaka aparece y desaparece y su adaptación y aprovechamiento ofensivo ha creado debate.

Ganando por veinte puntos por partido, hablar de estas problemáticas puede parecer anecdótico, pero la cuesta se irá empinando poco a poco y los rivales incidirán donde más nos puede doler, por lo que cuantos menos puntos débiles se muestren, mejor.

Senegal, Croacia o Francia, semifinal y con mucha probabilidad, Estados Unidos. El camino ya está marcado. Sólo falta recorrerlo. Eso sí, partido a partido.

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