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Vuelta a España

La carrera de los ídolos caídos

Los abandonos del Tour permiten reunir en la Vuelta a Froome y Contador, que se suman a Nairo Quintana, Purito Rodríguez y Valverde en la quiniela de favoritos

Contador, Purito y Valverde, en la presentación de la Vuelta. Ampliar foto
Contador, Purito y Valverde, en la presentación de la Vuelta. EFE

Si las desgracias nunca vienen solas, la Vuelta puede celebrar que las desgracias del Tour le han procurado una participación excelente. A excepción de Nibali, la ronda española contará con Froome y Contador, que abandonaron prematuramente el Tour con el cuerpo dolorido, junto a Nairo Quintana (vencedor del Giro), Valverde y Purito Rodríguez. Difícilmente se pueden conseguir más candidatos para dar lustre a una carrera que se antoja como el valle de los caídos que encuentran en al tronda española la razón de su temporada cercenada.

La última sorpresa la dio Alberto Contador. El ciclista español ya había anunciado que la Vuelta estaría en su calendario, pero la caída en el Tour amenazó su presencia en la carrera que aspira a ganar por tercera vez. Lo que parecía una rotura de tibia, pareció después una fisura y finalmente ha quedado en una herida. Contador necesita un triunfo y la Vuelta es el objetivo, más aún cuando nadie ha podido batirle en sus últimas participaciones. Si Contador está en la Vuelta no es por exigencias del guión, sino porque se encuentra en condiciones de disputarla con garantías.

La carrera de los ídolos caídos

Froome también salió frustrado y dañado del Tour. Las caídas en el ciclismo son como en la vida: inesperadas y forman parte del juego. La vuelta es la venda para la herida. Una carrera que ha disputado hasta el último milímetro pero que no ha podido ganar. Cobo le birló el triunfo en 2011 y un ciclista de su nivel necesita incluir esta prueba en su palmarés. "Se que se trata de un recorrido complicado y duro y que los rivales son los más exigentes, pero nos hemos preparado bien y traemos un equipo competitivo para intentar ganar", afirmó el ciclista británico a su llegada a Jerez.

Sin embargo, entre ambos se ha colado Nairo Quintana, probablemente la última sensación del ciclismo mundial. Segundo en el Tour de 2013 y ganador del pasado Giro, el ciclista colombiano es una potente calculadora, que resiste en dos los terrenos y parece no tener límites. Movistar ha echado la casa por la ventana y trae a sus dos líderes: junto al colombiano estará Alejandro Valverde, otro candidato al podio e importante en la consecución de triunfos parciales.

A Purito Rodríguez la edición de 2012 de la Vuelta le dejó mal cuerpo. El ataque de Contador en Fuente Dé le quitó una carrera que parecía suya. La competitividad del catalán, sin embargo, resiste a cualquier síntoma de decepción. El recorrido de la Vuelta, con muchos finales explosivos le anuncian buen futuro. Su abandono en el Giro por una caída y su mala actuación en el Tour, han convertido la Vuelta a España en su vellocino de oro.

La penúltima etapa puede ser decisiva, con llegada al Alto de Ancares

Son los principales candidatos de una carrera que como casi todos los años acumula mucha montaña y finales donde impera la explosividad desde la primera semana, aunque será la segunda la que marque las diferencias con llegadas en alto a San Maiguel de Aralar, La Camperona, los Lagos de Covadonga y La Farrapona en Somiedo. Sin embargo, habida cuenta de que las diferencias en la Vuelta no suelen ser espectaculares, la penúltima etapa puede ser decisiva, con llegada al Alto de Ancares.

La carrera se inicia mañana con una contrarreloj por equipos en Jerez de 12,6 km para elegir el primer líder. El martes 2 de setiembre los ciclistas tendrán que afrontar una contrarreloj de 32 kilómetros entre el Monasterio de Veruela y Borja. La última contrarreloj, de 9,7 kilómetros, cerrará la Vuelta en Santiago el 14 de setiembre. Entonces se sabrá cual de los caídos en el Tour se habrá erguido en la Vuelta a España.

El abuelo Horner se prejubila

E. Rodrigálvarez

El abuelo esta vez no se tiró por la ventana, pero sí se largó. Mejor dicho: lo largaron. Chris Horner ganó la Vuelta de 2013 con 41 años, un hecho inaudito batiendo a tipos como Nibali o Purito Rodríguez. Inaudito en ciclismo significa entornar la mirada y fruncir el ceño, como quien mira al que viene enfrente en un callejón oscuro. Pero Horner ganó, sobreponiéndose a sospechas y entrecejos. De vez en cuando la Vuelta propone este tipo de vencedores: recuérdese que Cobo, El bisonte, venció a Froome y a Wiggins hace tres años y así una retahíla de vencedores insospechados.

Pero Horner, el abuelo que convertía el español en cada entrevista en una invención sublime, no saldrá en la presente vuelta a España a defender su maillot rojo de insospechado campeón. Una traqueobronquitis se lo ha impedido. O mejor dicho: el corticoides que tomó por vía oral para vencer al bicho. El tratamiento fue autorizado por la UCI el pasado 15 de agosto. Oficialmente todo estaba en regla, pero su equipo, el Lampre-Merida, está adscrito al Movimiento por un ciclismo creíble (MPCC) que no admite esta práctica médica y, en consecuencia, Horner, el abuelo simpático y dicharachero, el antioxidante del ciclismo ha tenido que ceder, ya en Jerez de la Frontera, su dorsal número 1 a Valerio Conti, un neoprofesional de 21 años que podría perfectamente ser su hijo (a poco que se hubiera aplicado el estadounidense).

El asunto no es menor. A Horner le costó Dios y ayuda encontrar un equipo para esta temporada. Su triunfo en la Vuelta tenía menos peso que su avanzada edad. Que si el entrecejo, que si dos milagros seguidos son imposibles (suponiendo que los milagros existan)... Lo cierto es que Horner se veía en el paro hasta que el Lampre lo rescató con la vista puesta en la Vuelta a España. A fin de cuentas un campeón siempre es un buen reclamo publicitario. Objetivo España, pensaron el Lampre y Horner. Pero la traqueobronquitis le ha devuelto a Estado Unidos. El criterio del MPCC ha prevalecido sobre el de la UCI y el abuelo ha tenido que abrir la puerta y largarse tras pillar unas horas de sol de Jerez. Otra vez el entrecejo, la duda, la mirada esquinada. En el ciclismo todo está bajo sospecha y el Lampre ya ha sufrido el dopaje de su ciclista Ulissi en el Giro. Así que el abuelo camina con un destino incierto.

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