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Las mil vidas de Hombrados

El portero de balonmano, de 42 años, vuelve a la potente Bundesliga tras dos cursos en Asia

Hombrados se despide del Wetzlar, en 2013. Ampliar foto
Hombrados se despide del Wetzlar, en 2013. Cordon Press

Él intenta dotar de naturalidad a esa capacidad de liderazgo y don de gentes que todo el que lo rodea destaca. José Javier Hombrados (Madrid, 1972) se ha convertido en un autónomo, como le gusta decir, con más de mil vidas. A los 42 años, 24 como profesional, el madrileño ha pasado solo en los últimos dos años por cuatro equipos: el desparecido Atlético de Madrid, el Al Sadd de Catar, el Wetzlar alemán, el Al Sadd de Líbano y ahora de nuevo de vuelta al equipo alemán. Porque la afición le había cogido cariño, porque en solo un mes se convirtió en uno de los más queridos en una ciudad volcada con el balonmano y en uno de los líderes del vestuario. Porque todavía recuerda con emoción la pancarta que le brindaron, en español, el día de su despedida: “Gracias José por haber estado aquí”. Él habla de naturalidad; el exjugador David Davis, que lo conoce bien, es algo más gráfico: “Hombrados es como Steven Seagal en una de sus películas. Lo dejas en calzoncillos solo en medio del desierto y al día siguiente aparece con un traje de Armani”.

Hombrados volvió el pasado jueves a Wetzlar, una pequeña ciudad de 50.000 habitantes locos por el balonmano y con su equipo, para firmar por un año, después de descartar ofertas económicamente más interesantes en Catar. Hasta su vuelta a Alemania, el campeón del mundo ha demostrado una gran habilidad de transformación desde que hace dos años una lesión de cruzado le dejara cinco meses sin poder competir y sin el Mundial de España. Era su primera lesión grave tras 22 años de carrera y aunque aseguraba que le daba miedo la idea de la retirada, la edad y su situación le llevaron a tomar una decisión que estuvo a punto de llevarle por ese camino: presentar su marca Hombrados para hacerse con la presidencia de la Federación. “Al ser muy inquieto decidí prepararme un programa y presentarme para cambiar las cosas”.

Finalmente, no consiguió su propósito. La candidatura de Francisco Blázquez, el actual presidente, le derrotó en las elecciones y con ello volvió a desvanecerse la idea de retirarse. “Fue una grata experiencia. Conocí muchas cosas de nuestro deporte que me gustaron, y otras que no tanto”, recuerda. “El balonmano es un deporte de equipo y a veces no tenemos la mentalidad de hacer las cosas por el bien del equipo y pesan más lo intereses que el objetivo final”, critica. Y, sin embargo, asegura que más duro hubiera sido ganar las elecciones y tener que dejar el balonmano. “En mi casa se han alegrado de que todo pasara así”.

El meta vuelve al Wetzlar, de donde se fue aplaudido por miles de aficionados

En julio del verano pasado, el Atlético de Madrid, donde había jugado dos temporadas, desaparece. En España no recibe ninguna oferta y entonces se plantea hacer “bolos artísticos”, como él mismo los llama en su página web, en Asia. Primero llega a Catar, donde disputa el Mundial de clubes con el Al Sadd. Después sus bolos le llevaron a Beirut, en Líbano, de donde se trajo el bronce de la Copa Asia. “La gente me decía que estaba loco, pero Beirut me cautivó”, asegura. Y para finalizar su experiencia asiática vuelve a Catar, al mismo equipo, donde acabó jugando seis meses en distintas etapas, y de donde se llevó la Copa del Golfo. Sólo interrumpió su periplo asiático para sustituir, durante un mes, a un portero lesionado en el Wetzlar.

El físico es fundamental, pero a cierta edad la mente supone el 60%

Ahora afronta el regreso a Alemania con el recuerdo del cariño de la afición. “No es fácil que 4.000 personas te aplaudan cuando te vas. En España he tenido cariño, pero como ese último día en Alemania no lo he tenido”. “Leí que era el jugador favorito de la afición del Wetzlar. Un tío que no había jugado antes en Alemania se gana el cariño en un país con tanta afición”, apunta Davis, que ahora está en Skopje (Macedonia) como segundo entrenador del RK Vardar. Y añade: “No me sorprende. Es un superprofesional que ha estado en superequipos”. En Alemania, Hombrados se reencontrará con su compañero y amigo Ivano Balic, “uno de los grandes” y compartirá portería con Andreas Wolff, al que ve con mucho que decir en el futuro de la selección alemana. Y continuará con nuevos retos deportivos a fuerza de mentalidad. “El físico es vital, pero a partir de cierta edad la mente supone el 60%”.

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