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2008-09: Doble apuesta española

El 'Telefónica Azul' acabó tercero e igualó el resultado del 'Galicia Pescanova' en 1993.

La flota durante la regata costera en Estocolmo. Ampliar foto
La flota durante la regata costera en Estocolmo. Volvo Ocean Race

La vida al límite. Ése era el lema de la décima edición de la Volvo Ocean Race. Y, a juzgar por la resistencia, física y mental exigida a los tripulantes, no parecía una exageración. Seis equipos con ocho barcos - dos de los aspirantes competían con dos embarcaciones; los suecos del Ericsson 3 y el Ericsson 4, y los españoles del Telefónica Azul y el Telefónica Negro,- se dieron cita para la ocasión. Once tripulantes en cada barco, dos de ellos menores de 30 años, según una nueva norma, estarían vigilados por nueve cámaras y tres micrófonos las 24 horas del día.

Por primera vez en la historia de la competición la flota zarparía desde un puerto del Mediterráneo, la ciudad de Alicante, que tomó el testigo de Sanxenxo y Vigo (Galicia). También era la primera vez que se asomaba a Asia, a puertos como Cochi (India) o Singapur o Qingdao (China). La regata terminaría a finales de junio de 2009 en San Petersburgo (Rusia). En total, la flota recorrería 37.000 millas náuticas (68.500 kilómetros) y disputaría diez etapas oceánicas y siete regatas costeras.

Con tripulaciones cada vez profesionalizadas, y gracias a los cambios en el reglamento, la competición ganaba adeptos. Como parte de la estrategia para convertir la regata en un fenómeno mediático, los equipos contaban con un tripulante-periodista, responsable de la comunicación con el exterior. El objetivo era que la décima edición de la Volvo Ocean Race fuese la más seguida. Ingredientes no faltarían.

Una nueva herramienta

Los equipos disponían de una nueva herramienta táctica, el “modo invisible”, que todos podían usar una única vez, en algunas de las etapas. Esto permitía al barco que había optado por usar este movimiento táctico no aparecer durante las siguientes 12 horas en los partes de posiciones de la flota, que se facilitaban cada tres horas. De esta manera, si un equipo se encontraba en “modo invisible” sus competidores no sabían hacia donde se dirigía, ni las opciones que habían tomado en esas horas.

Había excepciones, si un barco activaba su “modo invisible” y cruzaba una de las siete metas volantes, el paso de dicha meta y la hora a la que se había realizado se haría público. Su posición también se daría a conocer si se encontraba a 50 millas o menos de la línea de llegada. El “modo invisible” le daba bastante interés a la regata, y sobre todo, intriga.

Nombre, nacionalidad y patrones de los 8 barcos

Ericsson 4 (Suecia) / Torben Grael

Puma (EE UU) / Ken Read

Telefonica Blue (España) / Bouwe Bekking - Iker Martínez

Ericsson 3 (Suecia) / Anders Lewander – Magnus Olsson

Green Dragon (Irlanda-China) / Ian Walker

Telefonica Black (España) / Fernando Echávarri

Delta Lloyd (Holanda) / Ger O’Rourke

Team Russia (Rusia) / Andreas Hanakamp

Segunda generación del VO70

La segunda versión de los VOR70, más robusto y ligero, fue diseñado para navegar en las condiciones más adversas. En esta nueva generación, el peso era clave, y su ley dictaba las condiciones espartanas de la vida a bordo. En un barco de 21,5 metros de eslora y 14 toneladas, cada gramo cuenta, y ello se traduce en segundos como lo demostró lo sucedido la anterior edición en la etapa entre Melbourne y Wellington. Apenas nueve segundos separaron al primer y el segundo clasificados después de recorrer las 1.400 millas.

La competencia en la regata es mucha y por eso, a los dos barcos que patrocinaba Telefónica no se les pintó el casco. La decoración se incorporó en las propias láminas de fibra de carbono en el proceso de construcción, lo que supondría un ahorro de 26 kilos de peso que según los cálculos se traducirían en 12 minutos por etapa, dos horas en toda la competición.

Además de ligero, el barco debía ser resistente para poder navegar en todo tipo de condiciones. Una colisión con un iceberg, un contenedor perdido por un mercante o una ballena pueden ser críticos. Pero si, además, se produce en plena borrasca, la cosa se complica. La Vuelta al Mundo a Vela es una especie de maratón bajo condiciones muy duras que lleva al límite la resistencia y en la que las tripulaciones se juegan el tipo en medio del océano.

Dos contra dos, Telefónica vs Ericsson 

Pedro Campos, como director general, y el danés Bouwe Bekking, como director deportivo, se pusieron al frente del equipo español que contaba con un presupuesto de casi 50 millones de euros, dos barcos de renovado diseño, el Telefónica Azul y el Telefónica Negro, y una de las mejores tripulación del momento.

Iker Martínez, doble medallista Olímpico, oro en Atenas 2004 y plata en Pekín 2008, patroneaba el Azul, en el que se también embarcaba su inseparable Xabi Fernández, Pepe Ribes y Jordi Calafat, que venía de participar en la Copa del América. Y Fernando Echávarri, oro en Pekín, tomaba el mando del Negro. Con 31 y 35 años, respectivamente, eran los dos patrones más jóvenes.

El equipo español acudía a la cita con la lección bien aprendida después del dramático abandono en alta mar del Movistar en 2006. La rotura en la unión de la quilla con el casco acabó con el barco en el fondo del océano Atlántico. Por eso, los participantes en esta edición -con Telefónica al frente- destinaron importantes esfuerzos a reforzar la estructura del barco y multiplicaron su presupuesto de I+D.

El Telefónica volvió a encargar el barco a Bruce Farr y firmó un contrato exclusivo con el diseñador que había ganado todas las ediciones menos la última, en la que los holandeses del ABN volaron con su embarcación de dos timones modelada por Juan Kouyoumdjian. En el estudio de Farr se proyectaron por ordenador hasta 600 posibles modelos antes de decidirse por los dos que se construyeron en Wellington (Nueva Zelanda) y Alginet (Valencia).

Los rivales

El equipo sueco, con el Ericsson 3 y el Ericsson 4, con el mayor presupuesto era el gran favorito. De hecho, contaba con cuatro barcos para preparar la regata. No solo entrenaba con el Ericsson con el que ya participaron en 2005-06. Además, tenían la embarcación ganadora de esa edición, el ABN Amro One para analizarla al detalle y servir de sparring de los dos nuevos modelos construidos.

El Russia Team era el empeño personal del magnate Oleg Zherebtsov, de 37 años. El millonario, además de financiar el equipo, participaba como miembro de la tripulación. El olímpico Andreas Hanakamp, sería el patrón de la embarcación. Su mano derecha y jefe de guardia, el veterano regatista Guillermo Altadill.

Marcelino Botín fue el elegido por el Puma Ocean Racing para diseñar el barco con el que competiría en la Vuelta al Mundo. El santanderino y su socio, el surafricano Shawn Carkeek, fueron la primera opción del equipo Telefónica, pero al estar también ocupado con la Copa del América -Botín fue el responsable del diseño del sindicato Emirates Team New Zealand- se desestimó esta opción y se acudió a Bruce Farr. La tripulación del equipo estadounidense era una de las más experimentadas: sumaba un total de 21 participaciones en las anteriores ediciones.

El Green Team, el equipo irlandés contaba con el medallista olímpico británico Ian Walker como patrón de su embarcación. Esta sería la primera participación de Walker en la Volvo Ocean Race, que estuvo embarcado en el Team Germany en la Copa del América celebrada en Auckland en 2002-03 y el +39 italiano en la edición de Valencia en 2007-08.

El octavo miembro de la flota anunció su participación a pocos días de cerrarse el plazo de inscripciones El Team Delta Lloyd estaba liderado por el irlandés Ger O’Rourke, navegaba con pabellón holandés. El barco era el ABN Amro One, campeón de la última edición, un VOR 70 de primera generación, que había sufrido algunas modificaciones para poder participar.

El recorrido

Alicante – Ciudad del Cabo – Cochín – Singapur – Qingdao – Río de Janeiro - Boston – Galway – Gotemburgo/Marstrand –Estocolmo – San Petersburgo.

Tripulación del Ericsson 4

Torben Grael / Stu Bannatyne

Horacio Carabelli / David Endean

Ryan Godfrey / Brad Jackson

Phil Jameson / Tony Mutter

Julian Salter / Joao Signorini

Guy Salter

Era la primera vez que la flota tendría que cruzar el Ecuador en cuatro ocasiones, con sus peligrosas calmas, los doldrums. Había cierta preocupación: antes se atravesaba dos veces, y siempre por el Atlántico, donde la franja ecuatorial es más estrecha que en el Pacífico o el Índico, por lo que su comportamiento es totalmente diferente y más impredecible. Pero, el mercado manda, y la necesidad de abrir la regata a economías emergentes alteró el recorrido. Desde Sudáfrica, se partiría hacía Cochi, al oeste de India. Y de este puerto a Singapur (Malaisia) y luego a Qindgao (China) desde donde partiría la etapa reina, - de Qindgao a Río de Janeiro (12.300 millas) 22.707 kilómetros - en la que se saldría con una temperatura cercana a los 0 grados para llegar al templado Brasil. Era la etapa más larga en la historia de la regata y en medio, una de las pruebas más duras: el Cabo de Hornos.

Alicante, a toda vela

El 4 de octubre de 2008, más de 30.000 espectadores acudieron a Alicante atraídos por la primera regata costera de la competición náutica. El espectáculo se prolongó una semana y el 11 de octubre, en un día gris, la lluvia asomó por Alicante y deslució la salida, pero no impidió que unos 50.000 espectadores despidieran a la flota que puso rumbo a Ciudad del Cabo.

La edición más larga de la Volvo Ocean Race fue dominada por el VOR70 sueco Ericsson 4, del bicampeón olímpico brasileño Torben Grael que se alzó con el triunfo al final de la novena etapa, entre Marstrand y Estocolmo. Antes había batido el récord de velocidad al recorrer 562,96 millas en 24 horas. El Telefónica Azul, finalizó tercero e igualó el resultado del Galicia Pescanova en 1993, de Javier de la Gándara de 1993. Con dos victorias en etapas largas y cuatro en regatas costeras el resultado no fue el esperado para el que había sido el proyecto más ambicioso de la vela oceánica española. El otro representante, el Telefónica Negro, con una floja actuación a lo largo de toda la regata acabó su participación con un gran triunfo en la última etapa pero un discreto sexto puesto en la general. Fernando Echávarri, al frente el equipo, se convertiría en el primer patrón español en ganar una etapa de la Volvo Ocean Race.

Pero, la décima edición de la Volvo Ocean Race será recordada por la genialidad del joven navegante noruego del Ericsson 3, Aksel Magdahl y su patrón, Magnus Olsson, durante la victoria de la etapa 4, la etapa más larga de la historia de la Whitbread/Volvo Ocean Race. El Ericsson 3 llegó a la salida justo cuando sus rivales se marchaban rumbo a Brasil. Avanzando últimos entre la flota, Magdahl apostó todo en un movimiento inesperado hacia el norte, en una brillante jugada en la que adelantó a todos los barcos, rodeando Cabo de Hornos antes que nadie. Cuando entraron triunfantes a Río de Janeiro, el resultado era difícil de creer.

Clasificación: Ericsson 4 (114,5) – Puma (105,5) - Telefonica Blue (98) - Ericsson 3 (78) - Green Dragon (64) – Telefonica Black (58) - Delta Lloyd (39,5) - Team Russia (10,5) *No terminó la regata.

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