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Müller y las camisetas de sus antepasados

Müller abraza a Schweinsteiger tras derrotar a Argentina en la final del Mundial.
Müller abraza a Schweinsteiger tras derrotar a Argentina en la final del Mundial. EFE

SEMICLAUSURA

Cuando escribo estas líneas, la Copa del Mundo no tiene dueño todavía. Brasil la ha devuelto a su lugar después de comprender que no le pertenecía de antemano. Prefiero hacer un resumen de lo que he visto, disfrutado y soportado, sin el prejuicio del campeón y sus razones. En toda esta serie de artículos he disfrutado de lo que más me entretiene, porque para ello hacerme mayor no me importa; sigo hablando como si fuese juvenil. A mí me habrá parecido bien….

DE SELECCIONES

Comenzaría diciendo que en España todavía estamos recuperándonos del KO Fue tan imprevisible que seguimos en el globo. Sin más que decir.

Benzema celenra un gol ante Honduras ampliar foto
Benzema celenra un gol ante Honduras EFE

Tengo esperanzas en el futuro de Francia y Bélgica. Ambas dejaron constancia de que su transición comienza a ver el final. Atentos a ellos como grupo y con muchos jugadores en clara progresión. Alemania se ha ido transformando desde que Löw fue arrinconando a Lahm —excelente lateral— y dando galones de centrocampistas a los que saben parcelar el terreno. Todo fue más natural y más dinámico con diversidad de jugadores en idéntica sintonía. Holanda fue más llamativo que efectivo. Nos goleó y fue perdiendo fuelle más allá de la fase de grupos. Argentina sabe convivir en cualquier escenario. Son competidores y competitivos. Siempre con una estrella que les da el toque final, pero tienen un corazón que les late al ritmo necesario para parecer mucho mejores. Sin jugar a mucho, no se dejan atropellar. Llevan en su ADN símbolos de ganadores. Son una roca a prueba de erosión.

Las selecciones emergentes se han sumergido más que emerger, como los africanos porque se han aburguesado en las grandes Ligas y ya no tienen voracidad ni hambre. Ya son señoritos. México como siempre: querer más que poder, a pesar de su enorme capacidad general que en la competición se minimizan. Y por último, Estados Unidos que está empezando a creer que, como ya dije, para ellos el soccer ya no es tal; es fútbol.

DE SELECCIONADORES

Löw me gusta y mucho. No es enrevesado, ni soberbio. Su gestión de la situación le hace creíble. Fue modificando su planteamiento con soluciones naturales que dirigieron al equipo a mejor; mucho mejor.

Van Gaal, tras derrotar a Brasil en el partido por el tercer y cuarto puesto. ampliar foto
Van Gaal, tras derrotar a Brasil en el partido por el tercer y cuarto puesto. AP

El histórico Van Gaal tiene algo: siempre tiene éxito. Decidido en la extravagancia tras su aspecto de mayordomo de Casa Real, pero siempre esconde una facilidad asombrosa para ser práctico. Gana donde va. Lástima que se quedara sin cambios ante Argentina, porque quizás sus habilidades ilusionistas nos habrían dado de qué hablar un poquito más. Ya que estaba en racha….

Klinsmann es Cristóbal Colón: ha descubierto el fútbol para el Nuevo Mundo. Sampaoli dio la vida a Chile con la credibilidad del trabajo concienzudo. Sin Copas también se debería estar entre los mejores. Scolari se empecinó en maniobras militares, dejando a un lado la leyenda de su selección en un simulacro defensivo de la OTAN ante cualquier ataque extranjero. El Maracanazo se le quedó pequeño. Deschamps y Wilmots trajeron ropa limpia y la colada hecha. Síntomas esperanzadores. Pinto en Costa Rica compuso una alternativa al Himno de la Alegría por no tener enemigos y sumar seguidores. Una representación emotiva y meritoria.

FUTBOLISTAS Y PORTEROS

Leo y escucho que es el Mundial de los porteros, como si no fueran de este círculo, o como si no fueran futbolistas. Es como no llamar toreros a los toreros a caballo —rejoneadores—. Los hay que han hecho un servicio a la patria con trabajo extra. Keylor Navas sustituyó al pulpo Paul. Sus tentáculos también rompieron pronósticos. Neuer y Claudio Bravo son aquellos líberos ahora con guantes. Juegan y paran. Krul tardó menos en sacar provecho a su trabajo que la firma de un notario. Ambos trabajos de precisión crematística. Romero ya se puede morir tranquilo…

James Rodríguez celebra su gol de penalti a Brasil ampliar foto
James Rodríguez celebra su gol de penalti a Brasil REUTERS

Suárez fue el cazador cazado. Suele morder a sus presas pero disparando redes. Confundió el objetivo. Laterales como el americano Johnson tan veloz como Usain y tan certero como Bolt. Danny Blind, un lateral con visión panorámica al que dejarán de recordarle quién es su padre. Rojo, defensa más ofensivo de lo que suele ser la costumbre argentina. Mascherano un jerarca racial. Pogba con zancadas gigantes queriendo llegar a la cima cuanto antes. La pareja alemana Kroos-Schweinsteiger, botas de diamantes en cuerpos de basalto, con la colaboración de Khedira en su versión internacional, donde llega tanto como quita. Y mayoría de edad forzada de Neymar, porque ningún compatriota quería esa responsabilidad. Messi que es como los buenos amigos: no molesta y siempre se le espera. James Rodríguez y Robben, dos zurdos que golean bien derechos. El colombiano dibujando, el holandés galopando.

Y la estrella del Mundial por su versatilidad: Müller, que se puso todas las camisetas de sus antepasados alemanes para parecerse a sí mismo en diferentes versiones. Lo hace todo bien. De Ballotelli tampoco puedo hablar este Mundial.

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