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Costa Rica abre paso a sus nuevos héroes

Tras convertirse en la sorpresa en Brasil, los futbolistas “ticos” han sido recibidos en su país como ejemplo de trabajo

Miles de aficionados recibieron a la selección en las calles de San José. Ampliar foto
Miles de aficionados recibieron a la selección en las calles de San José. AP

Decenas de miles de costarricenses, aficionados al fútbol o solo maravillados por el desempeño de su selección en Brasil, recibieron a sus futbolistas en la tarde de este martes con banderas en las calles y un acto masivo en el parque metropolitano La Sabana. El octavo puesto alcanzado en la Copa Mundial de Brasil, después de las bajas expectativas con que se les despidió un mes atrás, les ha granjeado el título de “maestros”, como les dijo una niña escolar en su discurso, o de “héroes”, como pronunció el presidente Luis Guillermo Solís, haciendo eco de la forma en que los fanáticos ven a los seleccionados.

Con el permiso dado por el Gobierno, los burócratas se ausentaron de sus trabajos después del mediodía y se sumaron a otros miles de aficionados capaces de asistir en un día laboral para celebrar el mayor logro del fútbol tico en su historia. Niños y jóvenes se valieron del período de vacaciones de mitad de curso lectivo para acabar de redondear una bienvenida multitudinaria. Una muchedumbre esperaba a sus nuevos héroes en el aeropuerto Juan Santamaría, en los linderos de los 16 kilómetros hasta la capital y en el parque La Sabana, cerca del Estadio Nacional. Una tarde soleada y fresca, en pleno mes de lluvias, parece haber sido el último regalo mundialista para la afortunada selección de Costa Rica.

Hasta 10 horas esperaron muchos aficionados para ver a sus nuevos ídolos, que tardaron en llegar desde el aeropuerto hasta la capital, donde a la noche aún seguía el festejo animado por el volante Celso Borges, todo una estrella de rock dentro de un grupo de futbolistas admirados también por su personalidad y su capacidad formar equipo.

El vuelo comercial aterrizó pasadas las dos de la tarde. El capitán del equipo, el volante Bryan Ruiz (PSV, Holanda) fue el primero en asomarse. Abrió la ventanilla de la cabina y sacó la bandera tricolor. A los minutos, por la otra ventana sacó medio cuerpo Keylor Navas (Levante, España), el portero al que se le atribuye buena parte del invicto de Costa Rica en el Mundial. Jugaron cinco partidos, anotaron cinco goles y solo recibieron dos, pero fueron eliminados en cuartos de final, mediante tanda de penaltis contra Holanda tras un 0-0 en el que Navas y sus defensores se convirtieron en un dique ante la metralla de los de Van Gaal. Los ticos están felices de haber salido invictos de una Copa donde los daban por derrotados.

“Nos fuimos como la cenicienta y regresamos como triunfadores gracias al apoyo de todo un país”, dijo Ruiz en el homenaje del Gobierno. Cecinienta sí; eso parecían cuando viajaron el 9 de junio para enfrentarse al “grupo de la muerte” con tres excampeones mundiales: Uruguay, Italia e Inglaterra. Al primero vencieron 3-1, al segundo, 1-0 y con lo ingleses empataron sin goles. Clasificaron a octavos de final como primer lugar del grupo enfrentaron a Grecia, en un juego que les hizo sudar sangre y que empataron 1-1, pero que supieron resolver en los penaltis al anotar todos los propios y con una vibrante parada de Navas. Una parada histórica, coinciden los medios de prensa locales.

Contra Holanda los penaltis resultaron adversos para los “ticos”, pero ya la gesta estaba hecha. Esta selección superó lo conseguido por la de Italia en 1990, al pasar a octavos de final en un grupo más fuerte y acceder también a cuartos de final. El equipo al que afuera se veía casi con lástima y en Costa Rica, con resignación, acabó arrebatando elogios en Brasil por su empeño y el apego al estricto orden dictado por el colombiano Jorge Luis Pinto. “Estos son sus hombres. Han mostrado un fútbol competente y enfrentaron a grandes competencias sin temor. Gracias por su apoyo, me siento orgulloso. Y todavía vamos a dar más”, declaró a su arribo Pinto, cuya permanencia en Costa Rica es aún incierta. Su buen desempeño ha inflado su valor en el mercado, ha dicho los dirigentes, pero la afición lo aclama.

Pinto tenía previsto volver este mismo miércoles a Brasil para ver el final del Mundial, como lo ha hecho en seis ocasiones. Pero primero debía desfilar hasta La Sabana por en medio de una alfombra de gente. Costa Rica se ha tomado el logro de la Selección como un ejemplo de disciplina y trabajo a largo plazo. El colombiano llegó hace tres años al país para su segunda oportunidad como seleccionador y se ganó la confianza de la Federación Costarricense de Futbol (Fedefutbol), aunque la de los aficionados tardó en llegar y ahora no lo quieren dejar ir. ““Pinto no se va, Pinto no se va”, cantaban por la noche. El editorial del diario La Nación, usalmente dedicado a los grandes problemas nacionales se titulaba ayer: “Conservar a Pinto” y decía que ahora “hay más razones que nunca para mantener el rumbo y, siguiendo las recomendaciones del técnico, perfeccionar el desempeño”.

Las lecciones para este país pequeño y de desarrollo medio salen en cada esquina. “Ustedes son una vez más los héroes, En cada partido dejaron el corazón por Costa Rica y eso el país lo reconoce. Es posible para Costa Rica alcanzar metas más altas”, dijo el mandatario Solís antes de dejar que el homenaje popular se desparramara por la autopista y llegara a La Sabana, en el extremo oeste del casco capitalino. Histórico, decían los medios de prensa locales. Las dos principales televisoras y el canal estatal dedicaron la tarde completa a transmitir el recibimiento. La tunda de Alemania contra Brasil (7-1) ocupó media pantalla del televisor.

La alegría de los aficionados se mezcla con la expectativa sobre el futuro de los jugadores, en especial el de los más mimados. El joven atacante Joel Campbell es ficha del Arsenal inglés, pero ha jugado hasta ahora a préstamo en el Betis Español y el Olympiacos griego. El Arsenal ya lo llamado de vuelta, informó su representante Joaquim Batica a la prensa. También es alta la expectativa por el destino de Navas, ficha del Levante con una cláusula de 10 millones de euros que varios clubes están dispuestos a pagar. Uno de los principales, el Bayern alemán, al mando del laureado Josep Guardiola. Ruiz aún tiene contrato vigente con el Fulham de Londres, pero al descender de categoría fue prestado al PSV de la liga holandesa, donde el espigado volante ya fue campeón con el Twente.

 

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