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Keylor Navas, una joya de diez millones

El costarricense, el mejor portero del Mundial, será vendido por el Levante al club que pague su cláusula de rescisión

Navas para el penalti decisivo, ante Geka. Ampliar foto
Navas para el penalti decisivo, ante Geka. Getty Images

 En el Mundial de Brasil, cada vez que Keylor Navas (1986, San Isidro, Costa Rica) se sitúa en la línea de gol de la portería, abre los brazos y con la mirada en el cielo se encomienda con su rezo a Dios. Quico Catalán y el club que dirige, el Levante, se suman a la plegaria. Cada actuación del meta costarricense en la Copa del Mundo, acerca el propósito del presidente granota de traspasar al portero por lo que figura en la cláusula de rescisión: 10 millones de euros.

Siendo el guardameta menos goleado del Mundial, y el más valorado junto al inclasificable Ochoa de la eliminada selección de México, el Levante tiene claro que el destino de Navas está lejos del Ciutat de València. Y que los diez millones de euros que liberan al portero tico de su compromiso con el club de Orriols resultan fácilmente asumibles no sólo para los clubes de la élite europea, sino incluso para cualquiera de la clase media. Navas ya demostró ser un valor seguro durante toda la temporada en el Levante, siendo el portero que más intervino en la Liga con 160 paradas. El escaparate del Mundial no está haciendo más que refrendar a escala global lo que ya se sabía en España. El penalti detenido al griego Gekas, a mano cambiada, una suerte poco ortodoxa que domina como nadie el costarricense, confirmaba las prestaciones de un meta ágil como pocos, que reacciona con celeridad a los disparos a bocajarro y que responde de manera felina a las dobles acciones que se producen dentro de su área. El preparador de porteros de Joaquín Caparrós, Luis Llopis, ahora en el Granada junto al técnico de Utrera, potenció las cualidades innatas de Navas con entrenamientos con pelotas de tenis. Durante el partido ante la selección helena, Salpingidis y Mitroglu, comprobaron la velocidad de reacción de Navas en dos remates francos que chocaron contra las piernas y el costado del costarricense, cuando en el Arena Pernanbuco de Recife se disponían a anunciar en el marcador gol de Grecia.

Llegado dos cursos atrás procedente del Albacete, a Keylor Navas le queda una temporada de contrato en el Levante. Meses atrás, Quico Catalán intentó ampliar el compromiso contractual con el costarricense a sabiendas de que sería difícil retenerlo en el club granota. La intención de Catalán era tener un margen de maniobra mayor a la hora de negociar una posterior venta. Seguro de sí mismo, Navas se negó a hipotecar su futuro inmediato. A sus 27 años cree estar preparado para retos mayores y, de paso, embolsarse un sueldo que asegure el porvenir de su familia, casado con una exmodelo que conoció en una iglesia y con la que ha tenido dos hijos. De la fe cristiana que profesa le viene su serenidad. Los pasajes de la Biblia le acompañan siempre. Navas destaca siempre el poder de la mente. Mientras el pasado sábado el veterano arquero de la cananinha, Julio César, compungido y entre sollozos, no podía ocultar la tensión antes de que el Brasil- Chile se decidiera desde los once metros, el rostro de Navas permaneció imperturbable en los lanzamientos de Grecia. Una tranquilidad que contagió a sus compañeros en la Sele y a todo el pueblo de Costa Rica, convencidos como estaban de que aparecería la parada salvadora que aupara por primera vez en la historia de la selección centroamericana a los cuartos de final de una copa del mundo.

Nada más comenzar el Mundial, el primer pretendiente que se pronunció para fichar a Navas fue el Oporto. Jorge Pinto da Costa, presidente del club portugués, acostumbrado a comprar a precio de cobre y vender por oro, ofreció tres millones de euros para fichar al portero costarricense. A sabiendas de que la entidad de Do Dragâo hará caja con la venta del colombiano Jackson Martínez, Quico Catalán se sintió ofendido con la oferta. El club rival del Oporto, el Benfica, a la espera de vender a su portero esloveno, Jan Oblak, por 20 millones al Valencia si finalmente es adquirido por Peter Lim, también se ha postulado en el interés por Navas, que prefiere seguir en la Liga. Si como parece, Thibaut Courtois definitivamente se queda en el Chelsea, el Atlético de Madrid podría ser el destino de Navas. Simeone cambiaría, pues, la sobriedad del meta belga, por la espectacularidad natural, no buscada de Keylor Navas. El mejor portero del Mundial solo cuesta diez millones.

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