Tabárez dimite de sus cargos en la Comisión Estratégica de la FIFA

"No es prudente coincidir con personas que presionaron para promover el fallo de Luis Suárez", dijo el entrenador uruguayo

Óscar Tabárez durante la rueda de prensa en el estadio Maracaná
Óscar Tabárez durante la rueda de prensa en el estadio MaracanáMatt Dunham (AP)

“Me voy a referir a la sanción que ha recaído sobre Luis Suárez. El tema nos ha conmovido así que, en esta cuestión, no voy a aceptar preguntas y voy a ser muy conciso. No puedo negar que aguardábamos una sanción, pero jamás esperamos los pormenores de semejante fallo. Es de una severidad excesiva, en una decisión que está mucho más volcada hacia las opiniones de la artillería mediática.” Era la comparecencia más esperada del día en Brasil. Con Luis Suárez ya a resguardo en su casa de Montevideo, el seleccionador de Uruguay, Óscar Tabárez, se presentó en la sala de prensa del estadio Maracaná con semblante grave y una declaración de casi veinte minutos para, entre otras cosas, anunciar su dimisión como miembro de la Comisión Estratégica de la FIFA: “Siento que debo alejarme de este cargo. No es prudente coincidir con personas que presionaron para promover este fallo y manejan criterios y valores muy diferentes a los míos”.

Para su entrenador, Luis Suárez es “un chivo expiatorio”. “Estamos heridos”, reconoció Tabárez. Pero a 24 horas del apasionante duelo de octavos de final contra la magnífica Colombia de José Pékerman, el entrenador que llevó a Uruguay a la cuarta plaza en el último Mundial quiso decir “a los aficionados uruguayos que estamos heridos, sí, pero con una fuerza increíble y con muchísima rebeldía. Más que nunca para el partido de mañana, ¡vamos que vamos!” Tabárez se refirió a la prensa anglosajona, según él obsesionada con el ‘tema Suárez’ (“Periodistas que tomaron como único tema ese, no sé de que nacionalidad eran, pero todos hablaban en inglés"), haciéndose eco del capitán Diego Lugano, quien a pocas horas del incidente ya se había rebelado contra la prensa británica, y también brasileña, por su “caza de brujas”.

“Se me presenta la teoría del chivo expiatorio, de dar un castigo ejemplarizante para que el colectivo sepa lo que está bien y lo que está mal”, continúo el seleccionador. “En el fundamento estamos de acuerdo, pero hay un peligro: se olvida que el chivo expiatorio es una persona que tiene derechos”. Luego se acogió al recurso de las preguntas retóricas: “Con este fallo, ¿quien ganó, quién pierde, quién se benefició, quién sale perjudicado, quiénes se han salido con la suya? En este torneo, antes y después del episodio con Chiellini, se han visto cosas que se han medido con una vara muy diferente”. “Hay que darle una oportunidad al que trasgrede, al que se equivoca. Por eso no estoy de acuerdo con la teoría del chivo expiatorio”, concluyó.

A pesar de la ausencia de preguntas, la rueda de prensa terminó con un aplauso cerrado de gran parte de los periodistas presentes.

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