Alemania recurre al plan B

Los germanos necesitan su versión más clásica para empatar con una enérgica Ghana

Klose marcó así su gol histórico que le iguala con Ronaldo como máximo anotador (15) en los Mundiales.
Klose marcó así su gol histórico que le iguala con Ronaldo como máximo anotador (15) en los Mundiales.JAVIER SORIANO (AFP)

Alemania necesitó recuperar la fuerza de la Mannschaft y olvidarse de la alegría de la Naranja Mecánica para empatar contra Ghana. El protagonista no fue Müller, representante del fútbol moderno, autor de un triplete contra Portugal, sino Klose, que igualó a 15 goles con Ronaldo como máximo artillero de la Copa del Mundo. Los alemanes no pudieron dominar el encuentro mientras quisieron ser la vieja Holanda o la mejor España, desconectados como estuvieron Kroos, Müller y Özil de Lahm, y reaccionaron por el contrario con Schweinsteiger y Klose, genuinos representantes de la Alemania de toda la vida.

Los cambios de Löw dinamizaron el partido, excesivamente parado hasta entonces para Alemania, chata, quieta y poco profunda, entregada a la competitividad de Ghana, seria y competitiva, poderosa y valiente, como si le diera igual el rival que tuviera enfrente, ya fuera la versión antigua o moderna de Alemania. Ambos equipos no se dieron concesiones en el último tramo del encuentro para suerte de la hinchada de Fortaleza, que se divirtió como nunca, por tantas cosas y cambios como se dieron, agradecida de que Ghana levante el pabellón de África.

Löw apostó por la misma alineación que goleó a Portugal. A veces conviene no romper el hechizo que provoca un equipo y Alemania fascinó en su estreno. Jugaban los alemanes de manera firme en su cancha, convencidos de su consistencia, a veces incluso con un punto de suficiencia que no se corresponde con la nómina de sus zagueros, y atacaron con atrevimiento, creativos y en busca de la sorpresa, representada por un jugador con una excelente llegada como Müller. No es sin embargo un equipo perfecto, sin defectos, como demostró Ghana. A Alemania se la veía cada vez más excesivamente despreocupada, como si los goles tuvieran que llegar por decreto, o porque era más bella y aclamada que ninguna en la Copa.

La autocrítica que provocó la derrota con Estados Unidos tuvo su efecto en Ghana. Algunos periodistas denunciaron un motín contra el técnico Appiah. Los futbolistas respondieron con profesionalidad y seriedad ante Alemania. No solo negaron a su adversario después de un efervescente inicio sino que alcanzaron con relativa frecuencia el marco de Neuer. Muy verticales en las transiciones, también funcionaron en ataque estático, prueba de su versatilidad y ductilidad.

Alemania tuvo que jugar con el retrovisor puesto, sabedora de que cualquier pérdida de balón podía ser penalizada, y no siempre encontró posiciones de remate, como si echara de menos el desborde de Reus. Tiene Löw un problema con el juego exterior, sobre todo por la falta de laterales ofensivos y también de extremos, jugadores de banda que den salida al fútbol interior, por no hablar del poco intervencionismo de Kroos.

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Aunque trianguló un par de veces a partir de Götze, apenas exigió a Dauda. Ghana apretaba en cancha contraria y era impermeable a los pases filtrados de Alemania, reiterativa en el fútbol al pie, necesitada de desmarque, inocua al primer toque. Masticaba Alemania y se disparaba Ghana, siempre amenazando por el costado derecho de Atsu, ganador en su duelo con Höwedes.

Muy bien puesta y sostenida por los disparos de media distancia, Ghana alcanzó el descanso con aire de superioridad tras haber negado a la Alemania entregada al mando de Lahm. Los muchachos de Appiah dieron un paso al frente en la reanudación e intimidaron a la difuminada Alemania, que no encontraba la finura en el toque que la convirtió en una máquina de matar ante Portugal.

No entraba en acción Müller, el delantero que tenía que acabar las jugadas, y en su ausencia se presentó Götze, que remató un centro de Khedira con la cabeza y la rodilla, imposible para Dauda. La jugada se repitió poco después de manera más limpia y académica en el área de Alemania cuando A. Ayew saltó más que Mertesacker y Mustafi y su testarazo después de un centro templado desde la derecha superó a Neuer.

El gol aturdió a Alemania, que poco después concedió un segundo tanto en un error en el pase de Lahm. Muntari recuperó el balón y habilitó a Asamoah Gyan, imponente en la carrera y el tiro cruzado. Ghana empezó a jugar de banda a banda y desnudó a la defensa de Löw. No le quedó más remedio al seleccionador que volver la vista a atrás y recuperar la versión más clásica de Alemania. Aquella que se entrega a la fuerza de Schweinsteiger y al remate de un 9 clásico como Klose. El ariete empató nada más salir cuando a la salida de un córner puso la punta del pie en la boca del gol al cabezazo peinado por Höwedes. El partido se abrió y los dos equipos se intercambiaron golpes sin parar, siempre reconocible Ghana y muy mejorada Alemania con Schweinsteiger.

Ghana estuvo tan enorme como sorprendente fue Alemania. Tiene Löw dos planes que han funcionado en partidos opuestos: el intercambio de posiciones triunfó contra Portugal, cuando se pareció a la Naranja Mecánica o a la mejor España, mientras que contra los africanos precisó recuperar la energía de la Mannschaft.

Sobre la firma

Ramon Besa

Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

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