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El triunfo de Marc

Ter Stegen, durante su presentación en el Camp Nou. Ampliar foto
Ter Stegen, durante su presentación en el Camp Nou. AP

Antes del último partido de la temporada, frente al Bayern en el Allianz, hicimos un corro para nombrarte y tratar de dedicarte el triunfo porque hay pocos porteros como tú. Sabíamos que era importante para ti. Así lo expresaste en el encuentro anterior, ya en casa, en el Borussia Park, cuando lloraste como una magdalena ante la despedida de la afición, por más que no quisieras soltar esas lágrimas. Es normal Marc, a mí también me pasó cuando me fui del Atlético. Te vas de casa, del club de toda tu vida, y no sabes qué ocurrirá. Pero créeme, el tiempo nos dará la razón a todos los que te conocemos: la portería del Barça está hecha a tu medida.

“¿Ya tienes casa en Barcelona?”, te soltaba un día. “¿Cómo llevas el catalán?”, te preguntaba otro. “¿Qué harás cuando Messi, Iniesta y Neymar te metan todos los goles en los partidillos?”, insistía. Y tú siempre reías sin negar nada, hasta que ya un día lo dimos todos por sentado. Te ibas y no era una sorpresa. Pero eso no evitaba que siempre me descolocaras en los entrenamientos, cuando de vez en cuando me soltabas palabras en español para orientarme. “¡Izquierda! ¡Derecha!”, decías a la vez que me giraba. Y ahí estabas, riéndote. Se nota que mis clases de español mientras nos tomábamos un café en los hoteles te han servido de algo. Aunque imagino que las clases particulares que haces desde hace un año y medio te habrán ayudado un poquito más…

Competitivo como eres, porque hasta te enfadabas al perder en los partidillos de entrenamiento, seguro que encuentras tu sitio

Siempre te interesó conocer el fútbol del Barça. Y, aunque te bromeaba sobre cómo responderías en los rondos, envuelto de Xavi, Pedro y compañía, creo que lo harás de maravilla. Ya sabes que nuestro mister [Lucien Favre] nos hacía jugar con la defensa adelantada y nos prohibía los patadones, quería que jugáramos contigo porque apenas hay porteros que la toquen tan bien con los dos pies. En largo, en corto, siempre has sido una tranquilidad para mí; nunca dudé en pasártela. Aunque para mí, tu punto fuerte es el mano a mano y las acciones bajo los palos gracias a tus movimientos potentes. Y, para colmo, has dado un salto de calidad enorme en los balones aéreos, algo que en el curso pasado te costaba un poquito.

Creo que estás preparado para el Camp Nou. Ya sabes que es un público exigente y tienes claro que vienes de fuera y que te mirarán con lupa. Pero la seguridad que tienes en ti mismo es brutal y no te caerás por un fallo o dos. Y, competitivo como eres, porque hasta cuando perdías en los partidillos de los entrenamientos te marchabas con un cabreo morrocotudo, seguro que encuentras tu sitio. Quizá también lo encuentres en la selección; ya sabes que nadie del club entiende que Löw no te llame y sí al del Hannover (Zieler), pero tampoco lo hace con Kießling, que fue pichichi durante un buen tiempo…

La verdad es que echaré de menos tus gritos —“¡Alva!”, me llamabas, porque lo de Álvaro ya se te complicaba un poco— y las buenas broncas que metías en el vestuario al acabar una primera parte en la que estuviéramos empanados. O las veces en las que nos picábamos al Candy Crush. Faltarás en Mönchengladbach.

Por cierto, contra el Bayern perdimos. Pero tú te llevas el triunfo de fichar por el Barcelona. Llegó tu hora. Disfrútalo.

Álvaro Domínguez, exfutbolista del Atlético que juega en el Borussia Mönchengladbach.

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