Clausurado un estadio de fútbol brasileño por el asesinato de un hincha

Paulo Ricardo Gómez da Silva, de 26 años, murió al caerle un inodoro lanzado por un grupo de aficionados rivales en Pernambuco

Escena del crimen de Ricardo Silva, de 26 años, en Recife
Escena del crimen de Ricardo Silva, de 26 años, en RecifeREUTERS

La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ordenó el sábado la clausura temporal del estadio de Arruda, sede del equipo de fútbol Santa Cruz de Recife (Pernambuco), después de que Paulo Ricardo Gómez da Silva, de 26 años, muriese el viernes al caerle un inodoro lanzado por un grupo de aficionados rivales que previamente lo había arrancado de uno de los servicios del estadio. El procurador del Tribunal Superior de Justicia Deportiva (TSJD), Paulo Schmitt, anunció por su parte que presentará una denuncia contra el club.

El incidente se desencadenó anoche tras la conclusión del partido de fútbol de la serie B entre Santa Cruz de Recife y Paraná (1-1), cuando los hinchas locales abandonaban las instalaciones escoltados por la Policía Militar. Según testigos citados por el diario O Globo, en un momento dado aficionados del Santa Cruz de Recife lanzaron dos artefactos explosivos contra la hinchada visitante, que respondió lanzando un retrete previamente desguazado de uno de los baños de la parte superior del estadio.

El impacto del inodoro produjo la muerte instantánea del hincha local e hirió a otros compañeros, cuya vida (de acuerdo con la Secretaría de Salud estatal) no corre peligro. El secretario de Defensa Social de Pernambuco, Alessandro Carvalho, afirmó anoche que "el Estado [de Pernambuco] hizo su papel. Quien tiene que velar por la seguridad patrimonial del estadio es el club que organiza el partido", según declaraciones recogidas por Europa Press.

La secretaría de Defensa Social publicó un vídeo que recoge el preciso momento en el que fue lanzado el sanitario y el arranque de pánico posterior. La Policía detuvo horas después a un miembro de una 'barrabrava' radical que había presenciado el partido en directo, pero afirmó que no había certeza de que fuese el autor del homicidio. De acuerdo con los dirigentes del club, había 16 cámaras de seguridad en funcionamiento durante la celebración del encuentro.

La denuncia del TSJD se basará en la infracción del artículos 211 (obligación de garantizar la seguridad del estadio) del Código Brasileño de Justicia Deportiva y podría acarrear el cierre del campo por diez partidos y una multa económica. La noticia ha tenido una gran repercusión en la prensa brasileña, entre otras cosas porque se produce a 40 días del inicio de una Copa del Mundo donde las premuras por terminar la reconstrucción de algunos estadios y la subsiguiente imposibilidad de realizar todos los exámenes de seguridad (reconocida por la FIFA) plantea dudas sobre la seguridad durante los partidos. A ello se une el preocupante momento del fútbol brasileño, caracterizado por estadios semivacíos, deudas millonarias de los principales clubes y críticas por el calendario de las diferentes competiciones, además de episodios recurrentes de violencia y racismo.

El delantero titular de Fluminense y la selección brasileña, Fred, víctima reciente de un acoso de veinte 'ultras' de su club a la salida de un entrenamiento, lamentó en Twitter "un episodio más de salvajismo en nuestros estadios" y añadió que "lo más triste es la certeza de la impunidad".

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