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Mestizaje nipón

Japón, punzante en ataque y tibio en defensa, regresa a Brasil, donde impactó el año pasado en la Copa Confederaciones, tras consolidar a sus mejores jugadores en equipos extranjeros

Japón, en una imagen de archivo.
Japón, en una imagen de archivo. AFP

Hay algo poético en la aventura que emprende los samurais azules de Japón en Brasil, espejo en el que se miraron hace un cuarto de siglo para mimetizar un estilo y replicarlo como solo la cultura nipona sabe hacerlo. Hay un camino recorrido que remite a un fútbol embrionario que hoy exporta sus mejores futbolistas a las principales Ligas, a un modelo de jugador que ha tenido que aprender a mutar su docilidad y obediencia en competitividad. Brasil está en el origen del fútbol contemporáneo de Japón, desde Zico a Hulk pasando por Djalminha. Incluso en la animación fue Roberto Zedinho el mentor de Oliver Aton. Todavía la J-League alberga a más de cuarenta futbolistas brasileños y a ella han llegado desde 2006 cerca de una veintena de técnicos procedentes del país que organiza el Mundial.

He tratado de respetar su cultura e introducir mis ideas

Zaccheroni, seleccionador japonés

Japón regresa a Brasil, donde impactó el año pasado en la Copa Confederaciones y, en concreto, en un inolvidable partido contra Italia que retrató las condiciones del equipo que adiestra el italiano Alberto Zaccheroni, punzante, intuitivo, atrevido, pero algo tibio en defensa. Vuelve Japón para dar un paso adelante también respecto al último Mundial, donde sólo una tanda de penaltis le apartó de jugar los cuartos de final contra España. La base de aquel equipo repite ahora. Se trata de futbolistas expertos y con una estimable trayectoria en el Viejo Continente. El meta Kawashima juega desde hace cuatro años en el fútbol belga, Hasebe se ha consolidado en Alemania y es un pilar del Nuremberg, donde le acompaña el delantero Kiyotake, una de las sensaciones en la Confederaciones. Los dos centrales, Uchida e Hiroki Sakai, se forjan en Schalke 04 y Hannover. El lateral Nagatomo corre la banda izquierda para el Inter. Y, en fin, los talentosos Honda y Kagawa han encontrado hueco en dos grandes como Milan y Manchester United. No faltará el legendario Endo, 140 veces internacional. Todo esa bagaje y talento se trufa con savia procedente de la selección olímpica que derrotó a España en los últimos Juegos y sólo cedió en las semifinales ante México, luego campeona.

Japón conforma a día de hoy un equipo pleno de matices que compite de igual a igual con cualquiera, que en noviembre visitó a Bélgica y Holanda en sus feudos y obtuvo, respectivamente una victoria y un empate. “He tratado de respetar su cultura e introducir mis ideas”, refiere Zaccheroni. Su suerte dependerá de cómo se asiente ese mestizaje.

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