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Los hijos de la inmigración

Al alza, la ecléctica Suiza se encomienda a la pizarra de Hitzfeld y al desborde de Shaquiri

Alineación de Suiza. Ampliar foto
Alineación de Suiza. GETTY

Neutral, aperturista y multicultural, el pasado mes de febrero Suiza votó en un referéndum el cierre de las puertas de su mercado laboral a otros inmigrantes de la Unión Europea. El rechazo contrasta con la realidad sociolaboral del país, nutrido desde hace décadas por trabajadores del viejo continente. También su selección de fútbol, donde un porcentaje elevado de sus futbolistas son hijos de la inmigración. Desde su seleccionador, el alemán Ottmar Hitzfeld, hasta algunas de sus estrellas, como el caso de Seferović -de padres bosnios-, Shaquiri -desplazado por la guerra de Kosovo-, Inler -de origen turco-, Djorou -marfileño- o Barnetta -con ascendencia italiana-.

Ese mestizaje, precisamente, ha sido el que le ha dado pujanza en los últimos tiempos al combinado helvético. Dirigido por Hitzfeld, un zorro viejo del fútbol alemán, selló la fase clasificatoria invicto, después de medirse con Eslovenia, Albania, Noruega, Islandia y Chipre. Será la novena vez que Suiza desfile por una cita mundialista, la tercera consecutiva. En la última, en 2010, ya trasquiló a un potencia como España en su primer partido en Sudáfrica. Aunque su tope lo marcan los cuartos alcanzados en tres ocasiones, es un equipo al alza que, presumiblemente, se batirá en la fase de grupos con Ecuador y Honduras para acompañar a Francia a la siguiente fase.

Mimbres no le faltan. El grupo conjuga juventud, veteranía y la pizarra de un técnico astuto para interpretar torneos cortos (ganó la Champions con el Dortmund, en 1997, y el Bayern, en 2001). Bajo el marco, Benaglio (Wolfsburgo), un meta de garantías. La línea defensiva es un poco tierna, pero cuenta con el incombustible Lichtsteiner (Juventus) en el carril derecho. Inler (Nápoles) comanda la sala de máquinas y el desborde lo aporta, unos metros más adelante, el menudo Shaquiri (Bayern). Hasta este año, los goles eran cosa de Seferović. Desdibujado en la Real, el testigo lo ha tomado Drmić (Núremberg), autor de 16 dianas en la Bundesliga.

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