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“Mi lectura del partido fue errónea”

Martino asume sus fallos en el planteamiento, al juntar un doble pivote con Busquets y Song, y asegura que pensó que el empate les iba a permitir “controlar el encuentro”

Los jugadores de la Real celebran el gol de Zurutuza. Ampliar foto
Los jugadores de la Real celebran el gol de Zurutuza. EFE

Aún escocía en Donostia la eliminación copera de la Real. En las calles del casco antiguo, entre sorbos de sidra y txakoli, la hinchada apelaba al orgullo como vía de redención. La comidilla alimentó la riada hacia el estadio, donde los seguidores txuri urdin, con las gargantas bien lubricadas, brindaron una sonora pitada al Barcelona cuando sus futbolistas saltaron al césped para calentar. Subieron los decibelios cuando Alves, en el rondillo de los suplentes, bromeó al amagar con dar un pelotazo a un miembro del personal de seguridad. Y entró en ebullición Anoeta conforme su equipo se encorajinó y descosió a un Barça que terminó deshilachado, sin remiendo alguno y con su entrenador expulsado en el intermedio.

“El rival ha jugado muy bien. Nos ha superado. La lectura que hice del partido no era la que correspondía para el partido de hoy”, admitía después Martino en la sala de prensa. Tras ofrecer un gran nivel en los tres últimos duelos —Sevilla, Rayo y Manchester City—, el técnico argentino optó por retocar la versión más sinfónica y dejó a jugadores como Xavi, Cesc y Alves en la banqueta. Apostó por alinear dos zagueros de envergadura y otros dos hombres de tallo largo —Busquets y Song, este último escorado a la banda derecha— para colaborar en el repliegue y dar salida a la pelota. “Entendía que en esta ocasión tendríamos que correr un poco más. Me parecía prudente alinear un doble pivote y laterales largos para frenar los contragolpes”, defendió el preparador.

“Eres un pelotudo, ya la liaste el otro día”

Había concluido el primer tiempo cuando Gerardo Tata Martino enfiló el túnel de vestuarios de no muy buen humor. En esas estaba el técnico argentino cuando se topó con el segundo entrenador de la Real, Txema Lumbreras, al que se dirigió de la siguiente forma: “Eres un pelotudo, ya la liaste el otro día y la vas a liar hoy”. Unas formas que le costaron al preparador del Barcelona la tarjeta roja, según quedó reflejado tras el partido en el acta del colegiado Fernández Borbalán. Tras el encuentro, Martino no quiso referirse al asunto. Lo único que apuntó fue que no se debió a un “intercambio de opiniones ni con jugadores ni con el entrenador de la Real”.

A pesar de que Jagoba Arrasate incidió en que no se trataba de una revancha por la eliminación copera, el ambiente entre ambos equipos andaba caldeado. En el primero de los partidos coperos, en el Camp Nou, Iñigo Martínez fue expulsado por decirle al árbitro, José Luis González González: “Vete a tomar por culo”.

Además, el técnico de la Real criticó la actitud arbitral después de que no pitase un penalti a favor de su equipo, en una jugada de Mascherano. “Es un penalti clarísimo y expulsión; el árbitro no fue valiente y después sí fue valiente para expulsar a un jugador nuestro”, concluyó.

No consiguió, sin embargo, frenar la hemorragia abierta por las incursiones de Vela y Griezmann. Dos dagas muy bien asistidas. “La posición de Canales nos molestó. Creó un rombo y nos ganaron la espalda”, subrayó Martino, que tardó en menear el banquillo hasta el minuto 60 y prescindió de Mascherano, un central de garantías en las coberturas. “Me demoré un poco porque nos pareció que el gol de Leo [suma ya 228 La Pulga en la Liga] nos devolvía de nuevo al partido. El tercer tanto de ellos llegó cuando íbamos a hacer el tercer cambio. Mi percepción fue errónea. Creí que con el 1-1 nos iba a permitir controlar mejor el partido”. Lo vio desde la grada en la segunda mitad el preparador argentino, expulsado por Fernández Borbalán en el túnel de vestuarios por un presunto desencuentro con los técnicos y los jugadores rivales. “No tengo absolutamente nada que decir”, zanjó Martino.

Bien acogido tradicionalmente en San Sebastián, al conjunto azulgrana se le hace un nudo en el estómago cada vez que pisa el tapete guipuzcoano en los últimos años. No vence allí desde 2007 y cosecha un pobre bagaje resumido en tres derrotas y dos empates en sus últimas cinco visitas. “Hoy no ha sido nuestro día. Seguimos a un partido, así que no es muy preocupante. Es la primera vez que estamos atrás, no debemos preocuparnos en exceso”, desdramatizaba Piqué. “La Real nos superó en todo. Hemos perdido tres puntos importantes”, reconocía Valdés. “Cuando tenemos que ir a remolque, sufrimos. Han estado mejor situados en el campo y han sabido leer mejor las situaciones. Con un equipo al que le gusta tener el balón como la Real es más difícil”, apuntaba Iniesta.

Vencedor en la pizarra, el técnico vasco, Jagoba Arrasate, incidió en ensalzar a sus jugadores. “No era una venganza por lo de la Copa. Ha sido uno de nuestros partidos más completos. El equipo ha sido muy constante. No hemos acusado el golpe del gol de Messi y en el segundo tiempo hemos conseguido mantenernos. Mis futbolistas lo han hecho casi perfecto. Ellos son determinantes por el centro, así que les hemos dejado jugar por las bandas. Si el Barça ha parecido menos Barça es por el partido que hemos hecho nosotros”, reivindicó. Los bajitos, anoche, vestían de azul y blanco ante unos azulgrana desconcertados.

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