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El Sevilla vuelve a remolonear

El conjunto de Emery, condenado por su irregularidad, empata con el débil Maribor

Diogo cae derribado por Bohar
Diogo cae derribado por Bohar EFE

Tuvo que verse perdiendo ante un equipo al que consideraba inferior para reaccionar. Y cuando creyó que con eso sería suficiente volvió pecar. Así es el Sevilla de esta temporada, consciente de sus virtudes, pero incapaz de minimizar sus defectos, empezando por el de aprender a cogerle el pulso a los partidos.

MARIBOR, 2 - SEVILLA, 2

Maribor: Handanovic; Milec, Rajcevic, Arghus, Viler; Dervisevic (Cvijanovic, m. 87), Filipovic; Mezga (Vrsic, m. 75), Mendy (Fajic, m. 86), Bohar; y Tavares. No utilizados: Cotman, Zahovic, Vuklisevic, Mejac.

Sevilla: Javi Varas; Diogo, Fazio, Pareja (Iborra, m. 59), Fernando Navarro; Carriço, Cristóforo (Trochowski, m. 84); Rakitic, Creryshev (Marin, m. 37), Víctor Machín y Gameiro. No utilizados: Beto, Moreno, Coke, Bacca.

Goles: 1-0. M. 33. Tavares. 1-1. M. 47. Gameiro. 1-2. M. 72. Fazio. 2-2. M. 81. Vrsic.

Árbitro: István Vad. Amonestó a Bohar, Pareja, Fazio, Carriço, Cvijanovic.

Estadio: Ljudski vrt, unos 12.000 espectadores.

El tanto inicial de Tavares para el Maribor, un buen derechazo que culminó una internada de Milec por la banda derecha, obligó al Sevilla a dar asumir más riesgos de los que tenía planeados. El conjunto de Emery, plano en la creación de juego pese a las habituales gotas de talento de Rakitic, un elemento de valor mayúsculo, igualó primero el tanto del brasileño por medio de Gameiro, que cazó por el suelo un centro raso del croata, y lo anuló completamente gracias a un cabezazo de Fazio en un saque esquina botado por... Rakitic.

Pero eso, que podría ser suficiente en cualquier otro escenario, en el guion cambiante del Sevilla no tiene encaje. Un zurdazo lejano de Vrsic cuando faltaban menos de diez minutos para el final acabó condenando el remoloneo de los andaluces, que a pesar del empate no encuentran tampoco en Europa la calma que le falta en la Liga. Intentó Emery estirar el campo por las bandas y aprovechar que la presión del Maribor en el centro del campo, más física que táctica, generaba espacios en la espalda de sus laterales. Pero fallaba la conexión a la hora de combinar con Gameiro, o de hacer valer el mejor juego técnico de los andaluces por encima de las piernas de los eslovenos. Corrió más el equipo de Ante Simundza, seguramente impulsado por el deseo de alcanzar por primera vez los octavos de final de una competición europea, y le bastó para conseguir un empate, contra un excampeón, remolón.

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