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De Kiev a Nicosia, un esperpento

Tras un mes negociando, la UEFA accede a que el Dinamo-Valencia se juegue en Chipre presionado por Yanukóvich justo cuando el equipo de Pizzi se disponía a volar a Ucrania

Pereira, Vargas y Keita, en el aeropuerto. efe

La expedición del Valencia vivió en ascuas toda la mañana de este miércoles, entre la sala de embarque del aeropuerto de Manises y el vuelo chárter que debía trasladarla a Kiev. El club valenciano se quejaba de la “insensibilidad” de la UEFA, a la que acusaba de hacer oídos sordos a su petición de suspender el Dinamo-Valencia de los dieciseisavos de final de la Liga Europa por los graves enfrentamientos en la capital ucrania entre los opositores al régimen de Víktor Yanukóvich y las fuerzas policiales. “Llevamos más de un mes negociando la suspensión del partido y seguimos esperando”, protestaban fuentes del club de Mestalla desde el aeropuerto de Manises, mientras negociaban con los ejecutivos de la UEFA, que solo cedieron a última hora de la mañana, presionados por la declaración del presidente de Ucrania, cuando decretó día de luto la jornada de hoy jueves como homenaje a los más de 25 fallecidos por los disturbios. Yanukóvich prohibió la celebración de eventos deportivos y solo entonces la UEFA atendió la petición del Valencia mientras, por otro lado, el Dinamo de Kiev insistía en que tenía las entradas vendidas y debía jugarse el partido en su estadio, el Olímpico de Kiev, el escenario donde España se proclamó campeona de la Eurocopa en 2012.

El poder del pueblo bético

Los jugadores del Rubín Kazán ruso, durante el entrenamiento
Los jugadores del Rubín Kazán ruso, durante el entrenamiento EFE

Angustiada por la negativa situación del Betis, colista de la Liga a 10 puntos de la salvación, la afición del Betis ha dicho basta. En un hecho bastante inusual a lo largo de su centenaria historia, los hinchas béticos proclamaron a través de las redes sociales y en las calles de Sevilla que no acudirían al encuentro de Liga Europa ante el Rubin como castigo a la nefasta trayectoria del equipo y en represalia al hecho de que el consejo hubiera declarado el partido fuera de abono, con lo que los socios tenían que pagar entre 15 y 30 euros para asistir al choque europeo. Ante la posibilidad de enfrentarse a un Benito Villamarín casi vacío, un hecho sin precedentes en su historia, el consejo ha dado marcha atrás ante el clamor de su gente. Los socios no pagarán para ver el encuentro ante el Rubin, según acordó la entidad.

Fue la última noticia de la agitada vida social de un Betis en crisis. El lunes por la tarde, los jugadores fueron increpados e insultados por la afición en el entrenamiento. Gabi Calderón, técnico bético, decidió organizar el resto de las sesiones a puerta cerrada. El técnico, además, apeló al mítico manquepierda para intentar derrotar a los rusos del Rubin Kazan (21.05, Gol TV).

Finalmente, la UEFA comunicó al Valencia la suspensión del encuentro en Ucrania y lo trasladó a Nicosia, en Chipre, donde les esperan a los dos equipos 20 grados más. La agencia de viajes del club, que ya tenía reservadas las habitaciones en el hotel Opera de Kiev, hubo de anularlas, pagar una indemnización y buscar alojamiento para la expedición valencianista en Nicosia.

El partido se disputa esta tarde del jueves en el Stadium de Nicosia (19.00, Cuatro) “debido a la situación de inseguridad en la capital de Ucrania”, según escribió la UEFA en su página web. El máximo organismo del fútbol europeo es muy refractario a la anulación de sus partidos, como ya sucedió el 11 de septiembre de 2001, el 11-S, la serie de atentados terroristas suicidas cometidos aquel día en los Estados Unidos que aterrorizaron al mundo. La UEFA se negó a posponer esa jornada tanto en la Champions como en la Liga Europa. El Valencia entonces dirigido por Rafa Benítez, por ejemplo, se enfrentó al Novorossiysk en Chernomorets (Rusia).

“La UEFA podría haber tomado la decisión ayer [por el martes], pero es complicado porque el Dinamo ya tenía vendidas las entradas”, contemporizó el presidente del Valencia, Amadeo Salvo, tras conocer ya el traslado de la sede. La noche anterior, el centrocampista Dani Parejo se había quejado en su cuenta de Twitter. “Ir a jugar a Kiev con todo lo que está pasando es increíble...”, escribió.

En el Dinamo, el personaje más reconocido es su entrenador, Oleg Blokhin, que compagina este cargo con el de seleccionador de Ucrania. Es una institución en su país desde su época de delantero tanto del Dinamo (campeón de la Recopa en 1975 y 1986, además de Balón de Oro también en 1975) como de la extinta URSS.

En febrero de 2006, Blokhin efectuó unas declaraciones xenófobas: “Cuanto más ucranianos jueguen en la liga local, más ejemplos habrá para las generaciones jóvenes. Que aprendan de Shevchenko o de Blokhin [o sea, de sí mismo], y no de un Zumba-Bumba (sic) al que encontraron en un árbol, le dieron dos bananas y ahora juega en la liga ucraniana”. Claro que ahora, en su plantilla, Blokhin dispone de una plantilla multirracial formada por el delantero Mbokami, de la República del Congo, el punta argentino Marco Ruben (ex del Villarreal), el centrocampista internacional portugués Miguel Veloso o el croata Kranjcar.

En el Valencia, el entrenador, Juan Antonio Pizzi, sufre una defensa bajo mínimos: lesionado Senderos, sancionado Víctor Ruiz, no inscrito Vezo y tocado Mathieu, que aún así viajó ayer con el equipo hacia el sol de Nicosia. También lesionados Oriol Romeu y Piatti, para completar la expedición se han desplazado los canteranos Jaume, Salva Ruiz, Manu Molina y Portu.

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