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Pete Mickeal vuelve a empezar

El alero, ex del Barça y a punto de cumplir 36 años, se reivindica en el UCAM Murcia tras 10 meses de baja

Pete Mickeal, ante el Rio Natura.
Pete Mickeal, ante el Rio Natura. EFE

A punto de cumplir 36 años, a Pete Mickeal le preocupa cuándo podrá salir a pescar en Murcia, la ciudad que alberga el enésimo episodio en la carrera de este alero estadounidense. “¡Aquí hace demasiado viento!”, se lamenta, incapaz de disfrutar de su gran pasión. Además de jugar al baloncesto, claro. Es de nuevo feliz Pete Mickeal con el balón en las manos, después de 10 meses de baja por una recaída de un tromboembolismo pulmonar. Vuelve a sentirse jugador en el UCAM Murcia, el club que le ha extendido un contrato por un mes prorrogable a lo que resta de temporada. Y parece que Mickeal se ganará la ampliación sin problemas: 16 puntos, de los 47 de su equipo, en su debut hace una semana contra el Rio Natura, y 19 este pasado sábado contra el CAI. Aunque ello no sirviera para conseguir la victoria para un conjunto que sustituyó a Óscar Quintana por Marcelo Nicola en el banquillo.

“He jugado finales de la Euroliga, partidos decisivos por el título en la ACB, balones que decidían mucho, y nunca me había puesto nervioso, nunca. Pero cuando volví a jugar tras 10 meses... me temblaba todo”, recuerda. “Había pensado mucho en cómo iba a volver, pero me dije: ‘¡Vamos, tú puedes!”. Y fue pisar de nuevo el parqué y sentir que el tiempo no había pasado. “Me siento genial, como nunca antes. He trabajado mucho. No conozco a nadie que pueda volver tras tantos meses y jugar tantos minutos como yo al 100%. Como si nada. No me pongo límites”, asegura.

Se sometió a un nuevo tratamiento en Houston y esperó una llamada
del Barça que no llegó

En la cancha ha aparecido de nuevo ese tres potente (1,99m), muy físico, quien fuera durante varias temporadas la pesadilla del Madrid en sus enfrentamientos con la camiseta del Barcelona. En el Palau vivió sus mejores momentos (tras pasar por el Breogán y el Tau, jugar en Grecia y en Filipinas e incluso coquetear con la nacionalidad búlgara), pero también varias tristezas. Las que ha dictado el parte médico.

En febrero de 2011 le diagnosticaron un tromboembolismo pulmonar y no volvió a jugar en toda la temporada. Tremendamente competitivo, regresó y brilló, pero también la enfermedad cogió el camino de vuelta. Recayó en marzo de 2013 y dejó el baloncesto para recuperarse en Estados Unidos. Fue entonces cuando el presidente Sandro Rosell le hizo, según Mickeal, una promesa: “Si vuelves, será en el Barça”.

 

Mickeal consultó a varios especialistas y encontró un nuevo tratamiento en un médico de Houston que había atendido a varios jugadores de la NBA con la misma dolencia. Tras seis meses parado, volvió a ejercitarse por su cuenta en Miami, e incluso rechazó alguna oferta (como del Baskonia) el pasado verano. No sentía que era todavía Pete Mickeal. No quería volver a medias. Se casó y en diciembre contrató un preparador físico en Badalona. Comenzó la cuenta atrás. El ganador de tres Ligas, tres Copas, cinco Supercopas, una Euroliga y mvp de la Liga de 2008 pretendía darse otra oportunidad.

Había pensado mucho en cómo iba a volver, pero me dije: ‘¡Vamos, tú puedes!”

El 10 de enero, fichó por un mes por el UCAM Murcia. Debía elegir entre un contrato a la baja hasta junio o un paso atrás con la posibilidad de quedar libre si algún equipo de la Euroliga llama a su puerta. Y en esas está, dejándose ver en un club encantado con su estrella y que ha lanzado el Abono Pete Mickeal.

El Barça nunca le llamó —aunque Xavi Pascual le hubiera dado dorsal—, sino que los médicos del club desconfiaron de su regreso a la élite. Es lo que más ha dolido a Mickeal. “Rosell es una persona sin palabra”, explotó. “Con él no tengo relación”, explica, “aunque con el club no tengo ningún problema, solo cariño”. “Le prometieron que si volvería sería al Barça y no han cumplido”, explican en su entorno, que recuerdan las similitudes con el caso Abidal.

El número 33 se reivindica ahora en la pista. Los médicos del Murcia dicen que está “como uno de 25 años”, y él, el quinto más veterano en la ACB —tras Oriol Junyent, Digo Fajardo, Jesús Chagoyen y Andy Panko—, mira al futuro: “Voy a día a día. Siento que tengo una nueva responsabilidad, ayudar a los jóvenes. Dónde jugaré no lo sé, pero sí que deseo seguir jugando”. Ha superado todos los obstáculos para lograrlo.

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