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El presente contra la historia

Dinamarca busca mantener su hegemonía europea ante una Francia que combina experiencia y juventud

Mikkel Hansen lanza ante dos jugadores croatas en las semifinales. Ampliar foto
Mikkel Hansen lanza ante dos jugadores croatas en las semifinales. REUTERS

Algo así debe ser el partido definitivo: la mejor selección de los últimos años contra el equipo más legendario del balonmano reciente; la campeona de Europa en 2012 y subcampeona mundial en 2011 y 2013 ante la brasas, que no cenizas, de los invencibles entre 2008 y 2012. Dinamarca contra Francia, presente e historia en la final del Europeo (17.30, Teledeporte).

Por estas fechas en 2011, ambas selecciones se citaron por última vez en el duelo final. Entonces ya brillaba en la portería un joven Niklas Landin, hoy consagrado con 25 años. Para entonces, el guardián francés Thierry Omeyer, hoy recuperado a mitad del campeonato con 37 años, se había colgado ya cinco oros del cuello. “Como siempre, todo dependerá del acierto en la portería”, opina el capitán francés, Jerome Fernández, 36 años, 364 veces internacional antes de su octava final. Las siete anteriores las cuenta por victoria: “Me sabría mal acabar con una derrota, no sé si estaré en muchas más. Tengo miedo”, bromeaba la víspera.

El partido servirá para dirimir si la hegemonía danesa en Europa es indiscutible o bien si Francia inicia un nuevo ciclo triunfante sin haber acabado todavía el anterior. “El equipo está en proceso de cambio, pensaba que tardaríamos en volver a luchar por una medalla”, asegura el seleccionador francés, Claude Onesta, en la misma línea que el capitán, que no duda en dar como favorito para hoy a Dinamarca: “No sabíamos al nivel en el que podríamos estar Omeyer o yo. El no tener presión nos viene bien, tenemos mucha gente joven, espero que se suelten, pero han hecho ya un gran trabajo durante todo el Europeo”.

A favor de Dinamarca jugará la marea roja de 14.000 personas que atruena el Boxen de Herning en cada partido, aunque no sea un infierno. “A ver, a Thierry [Omyer], Daniel [Narcisse], Nikola [Karabatic] o a mí no nos va a intimidar el ambiente. No es una olla a presión. Es una afición que disfruta del partido, pero no aprieta como en otros partidos. Tenemos suficiente experiencia”, asegura Fernández.

Junto a Francia, España ha sido el otro equipo capaz de bajar de lo alto del podio a Dinamarca, el año pasado en el Mundial. Un partido que, aunque no sea indicativo, sí muestra al capitán francés lo que puede ocurrir: “Dinamarca, por debajo en el marcador, demostró que es capaz de desaparecer”.

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