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Barreda vuelve a ganar en una carrera rota

El castellonense se impone en la décima etapa por delante de Rodrigues (Honda) y Despres (Yamaha), pero sigue muy lejos del líder, Coma

Barreda, durante una etapa del Dakar. Ampliar foto
Barreda, durante una etapa del Dakar. REUTERS

Después de la sanción que alejó un poco más en la general a Joan Barreda del líder del Dakar 2014, Marc Coma, la carrera está rota. El de Castellón, que llevaba tres jornadas forzando el ritmo, buscando sus propios límites y, a la vez, el error de su rival, terminó equivocándose este martes. Son los riesgos que uno corre cuando sale al ataque. Iba tan concentrado en reducir distancias, y tan rápido, que obvió dos radares de los que controlan la velocidad y pasó a 150 y a 148 kilómetros por hora por sendos controles de velocidad en un tramo limitado a 90. Aquello le costó 15 minutos de penalización. Y se largó a más de 55 de Coma en la general. Sigue siendo el segundo clasificado, pero demasiado lejos para ganar salvo que se produzca un milagro.

Mientras tanto, Barreda sigue apretando. No se da por vencido, como demostró en la etapa de este miércoles, que ganó. Sancionado por su despiste del día anterior, salía desde muy atrás. Y aquello le ayudó a recortar minutos con sus rivales, que iban por delante. Coma, que había ganado la etapa del martes y abría pista se tomó las cosas con más calma, como le permite su posición de líder. Al finalizar la especial el de Avià había perdido algo más de once minutos con Barreda. Nada que no tuviera previsto. Su experiencia le ayuda a gestionar las ventajas con tranquilidad. Quedan solo tres etapas y este Dakar solo se le escapará si comete un error o la mecánica le falla. Los más de 44 minutos que le separan del segundo le facilitan mucho las cosas. La paciencia es una buena arma para prevenir imprevistos desagradables.

La de esta décima jornada de competición fue una etapa con mucha arena en los primeros 200 kilómetros: comenzaba donde terminó la especial del día anterior: un paisaje vasto, repleto de dunas de arena blanda. Luego llegó el incómodo fesh fesh, que dificulta la arrancada. Y la carrera terminó por pistas que desembocan, de nuevo, en el Pacífico. La brisa dio la bienvenida a quienes tras diez duras etapas siguen con un sueño intacto: llegar a Valparaíso

 

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