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“Si todos terminan el Dakar, esto no sería el Dakar”

El diseño de la ruta con más kilómetros, un terreno roto y una arena más blanda, sumado a los factores meteorológicos, han hecho que la carrera evoque sus años en África

Nadia Tronchoni
Uyuni (Bolivia) -
Un coche durante la sexta etapa.
Un coche durante la sexta etapa.FRANCK FIFE (AFP)

Los pilotos llevaban días protestando por el endurecimiento de la prueba: se han pasado, se les ha ido de las manos, se quejaban. Y eran voces de los que llegan al vivac todavía de día, de los profesionales o los amateurs con más experiencia. Llevaban apenas cuatro etapas y estaban agotados: el recorrido se hacía duro y los kilómetros, que eran muchos, muy lentos. Encadenaron dos etapas de unos 600 kilómetros. Llegó la quinta etapa, con poco más de 900 según la previsión, y la escabechina fue bestial.

Este viernes, David Castera, director deportivo de la carrera, reconoció caída la tarde, cuando ya se ponía fin a la sexta etapa, que aunque se previó una jornada dura para el día anterior al diseñar la ruta de este Dakar 2014, no pensaban que lo sería tanto. “Con la meteorología se complicó todo. Tuvimos lluvias intensas la semana anterior y la cosa se complicó: había caminos cortados, el terreno roto. Y, además, hemos tenido una semana terrible con un calor muy fuerte que en la quinta etapa alcanzó los 47 e incluso 49 grados en algunos momentos”, explicaba. “Eso, unido a un recorrido complejo, hizo que la quinta etapa fuera más complicada de lo que habíamos pensado”.

La organización ha pretendido devolver la épica de una prueba siempre dura

Con un piloto joven, Gilbert Escalé (21 años), con politraumatismos y camino del hospital, con decenas de participantes heridos, parados o asfixiados por el calor, con unos pocos que terminaron pero completaron la primera parte de la especial demasiado tarde (tres horas necesitó Marc Coma, el mejor, para 211 kilómetros; casi cuatro, el resto), la organización decidió a mediodía cancelar la segunda parte de la cronometrada. Habían tenido suficiente. Y eso que quedaba por caer la peor noticia de la jornada. Casi un día después el camión escoba encontró el cuerpo sin vida de Eric Palante (50 años y 11ª participación en el Dakar).

Esta edición del Dakar, la sexta lejos del continente africano, está siendo más dura que las anteriores por la selección de los caminos, además del número de kilómetros, mucho mayor: esta vez no solo han recorrido caminos duros, ha habido mucho camino roto y se han encontrado la arena muy blanda. “Estamos más cerca de lo que hicimos en Marruecos, que de los últimos años en Sudamérica. Las etapas son menos rápidas y más complejas”, decía Castera. Eso que obliga a estar más tiempo en la moto o el coche y provoca más desgaste, tanto físico en el caso de los pilotos, como mecánico en el de las máquinas. “Hay cosas que la organización no puede controlar: las temperaturas, por ejemplo, o las lluvias. Al menos actuaron bien al cancelar parte de la etapa y destinar todos sus esfuerzos a socorrer a los heridos”, les excusaba Marc Coma, el líder en motos. “La gente se queja porque se ha olvidado de cómo eran los dakares en África, aunque allí nunca llegamos a los 47 grados”, apuntaba Nani Roma, líder en coches.

“Si todo el mundo termina el Dakar, esto no sería el Dakar”, defendía Castera, que ha trabajado en el diseño de los libros de ruta de la carrera desde que finalizó la edición de 2013. Entonces algunos le dijeron que aquello había sido bastante fácil. Y él se propuso volver a los orígenes de una prueba que tiene la épica que tiene precisamente por ser considerada la más dura del mundo.

Sobre la firma

Nadia Tronchoni
Redactora jefa de la sección de Deportes y experta en motociclismo. Ha estado en cinco Rally Dakar y le apasionan el fútbol y la política. Se inició en la radio y empezó a escribir en el diario La Razón. Es Licenciada en Periodismo por la Universidad de Valencia, Máster en Fútbol en la UV y Executive Master en Marketing Digital por el IEBS.

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